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ECONOMÍA

Hacienda lo aclara: no todos los jubilados están exentos de hacer la declaración de la renta

La obligación no depende de la edad ni de la pensión, sino de los ingresos totales y del número de pagadores

Persona haciendo la declaración de la renta

Persona haciendo la declaración de la renta

Mariona Carol

Mariona Carol

Cada campaña de la renta surge la misma pregunta entre millones de pensionistas y sus familias: ¿hay que presentar la declaración estando jubilado?

La Agencia Tributaria insiste en que la respuesta no depende de la edad ni del hecho de cobrar una pensión, sino del volumen de ingresos y de su procedencia.

El error más habitual es pensar que una pensión está automáticamente exenta, cuando la normativa del IRPF establece que tributa como rendimiento del trabajo, igual que un salario.

Los límites que marcan la obligación

El primer factor determinante es la cantidad percibida a lo largo del año. Con carácter general, no están obligados a declarar quienes reciben hasta 22.000 euros anuales de un único pagador, como suele ser la Seguridad Social. Sin embargo, la situación cambia cuando existen varias fuentes de ingresos.

En ese caso, el umbral baja a unos 15.000 euros anuales, siempre que el segundo pagador supere los 1.500 euros. Este escenario es más frecuente de lo que parece, ya que muchos jubilados combinan la pensión pública con un plan privado, un trabajo puntual, un alquiler o incluso atrasos.

Este matiz explica por qué muchos contribuyentes mayores descubren tarde que sí estaban obligados a presentar la declaración, pese a creer lo contrario.

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El nuevo regalo de Hacienda para las familias con hijos: te devuelve 1.000 euros en la declaración de la renta / La Nueva España

Ingresos adicionales que cambian el panorama

Más allá de la pensión, los ingresos adicionales pueden modificar por completo la situación fiscal.

Intereses bancarios, dividendos o rentas de alquiler, aunque sean cantidades pequeñas, pueden obligar a declarar si superan los límites fijados por Hacienda. No solo importa cuánto se cobra, sino también de dónde procede ese dinero.

Las pensiones que sí están exentas

No todas las pensiones tributan. Existen casos específicos en los que están exentas de IRPF, como las derivadas de incapacidad permanente absoluta o gran invalidez, entre otras contempladas en la ley.

Aun así, estas situaciones son excepcionales y la mayoría de pensiones de jubilación ordinaria sí están sujetas a tributación.

Declarar puede ser beneficioso

Incluso cuando no existe obligación, puede resultar conveniente presentar la declaración. Muchos jubilados tienen derecho a devoluciones por retenciones o a aplicar deducciones que pueden traducirse en un resultado favorable.

Igual que ocurre con cualquier trabajador en activo, la declaración puede convertirse en una oportunidad para recuperar parte de lo pagado.

La clave: ingresos y pagadores

En definitiva, no existe un régimen especial para jubilados en el IRPF. La obligación de declarar depende exclusivamente de los ingresos totales y del número de pagadores.

Un detalle que puede parecer menor, pero que marca la diferencia entre cumplir con Hacienda o cometer un error que, llegado el momento, puede salir caro.