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ECONOMÍA

Giro en la ley de alquileres: los propietarios deberán pagar este gasto que siempre ha corrido por cuenta del inquilino

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Xavi Espinosa

Xavi Espinosa

Alquilar una vivienda implica disfrutar de un hogar sin asumir todos los gastos de mantenimiento que conlleva ser propietario. Sin embargo, los problemas domésticos surgen inevitablemente: desde tuberías que gotean hasta electrodomésticos que dejan de funcionar. Esto genera dudas frecuentes entre inquilinos y arrendadores: ¿quién debe costear las reparaciones? Aunque muchos arrendatarios han asumido estos gastos como parte de la vida en alquiler, la ley establece reglas claras que protegen sus derechos.

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) define qué responsabilidades corresponden a cada parte. Recientemente, varios conflictos legales han recordado que mantener la vivienda en condiciones habitables no es un favor del propietario, sino una obligación. Aspectos que históricamente se atribuían al inquilino ahora recaen claramente sobre el dueño, lo que ha generado una reinterpretación en cómo se reparten los costes dentro de los contratos de arrendamiento.

A cargo del propietario

Este cambio no implica que la normativa haya sido modificada de forma reciente. La diferencia está en la aplicación práctica: los tribunales han subrayado que garantizar la habitabilidad es obligatorio y que cualquier reparación esencial debe correr a cargo del propietario. En la práctica, esto afecta a muchos casos donde antes los acuerdos se realizaban de manera informal.

El artículo 21.1 de la LAU señala que el propietario debe asumir todas las reparaciones necesarias para mantener la vivienda en condiciones de uso. Esto incluye desde fallos en la electricidad hasta tuberías rotas, calentadores averiados o humedades graves que dificulten la vida diaria. Todas estas situaciones son responsabilidad del dueño del inmueble.

Un detalle importante que muchos desconocen es que el propietario no puede trasladar estos gastos al inquilino mediante un aumento del alquiler. La ley prohíbe usar una reparación obligatoria como justificación para subir la renta, lo que protege al arrendatario de costes adicionales indirectos.

El inquilino tiene una responsabilidad

Aunque el propietario debe cubrir los gastos, el inquilino tiene un papel clave: notificar a tiempo cualquier incidencia, permitir el acceso a la vivienda para realizar los trabajos y distinguir entre reparaciones urgentes y tareas de mantenimiento regular. Esto asegura que las obras se ejecuten correctamente y reduce el riesgo de disputas.

Además, la ley establece que las reparaciones no deberían prolongarse más de 20 días, salvo en obras especialmente complejas. Si la reparación afecta tanto la habitabilidad que obliga al inquilino a dejar la vivienda temporalmente, se activa otro derecho: la reducción proporcional del alquiler durante ese período.