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TRABAJO

El Estatuto de los Trabajadores lo confirma: las empresas deben pagar la pausa para comer si ocurre esto

Las empresas deben asegurar que las pausas sean reales o contabilizarlas como tiempo trabajado

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Andrea Riera

Andrea Riera

Hacer pausas durante la jornada laboral es esencial para mantener la concentración, la salud física y el bienestar mental. Tomar un descanso para comer o simplemente despejar la mente ayuda a recuperar energías y a mejorar el rendimiento, sobre todo en jornadas largas.

La ley reconoce la importancia de estas interrupciones. El artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores establece que cualquier jornada que supere las seis horas continuadas debe incluir un descanso mínimo de 15 minutos. En el caso de los menores de edad, este tiempo se amplía a 30 minutos si la jornada excede las cuatro horas y media.

Estas pausas son, en principio, momentos en los que el trabajador no está obligado a realizar tareas. Sin embargo, surgen dudas cuando no es posible desconectarse completamente de las responsabilidades laborales durante la comida, ya sea por necesidad de responder llamadas, mensajes o estar disponible ante cualquier incidencia.

El Tribunal Supremo, a través de la sentencia 4159/2025, ha aclarado este punto: cuando el trabajador no puede disfrutar de una pausa real y debe permanecer operativo, ese tiempo se considera trabajo efectivo. Es decir, aunque el empleado esté comiendo, sigue a disposición de la empresa.

Esta decisión afecta especialmente a sectores donde la disponibilidad continua es habitual, como sanidad, transporte o seguridad, pero también puede aplicarse a oficinas u otros entornos donde se siguen atendiendo tareas durante el descanso.

Empresaria comiendo descanso

Empresaria comiendo descanso / Sport

Antes de esta sentencia, muchas empresas incluían la pausa para comer en el horario sin necesariamente considerar si se podía desconectar. Ahora queda claro que solo existe un descanso cuando el trabajador puede liberarse de sus obligaciones.

Las empresas, por tanto, deben garantizar que las pausas sean efectivas o reconocerlas como tiempo de trabajo si el empleado sigue disponible. Esto protege la salud y el bienestar de los trabajadores y asegura que su tiempo sea respetado de manera justa.