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ECONOMÍA

David Jiménez, experto en herencias: "Cada vez que un padre o una madre hace una transferencia a un hijo, se considera una donación"

Los expertos advierten que ocultar una donación como préstamo puede incrementar la carga fiscal

Padre e hijo mirando el móvil

Padre e hijo mirando el móvil / Sport

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Andrea Riera

Andrea Riera

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas para los jóvenes en España. Ante el elevado precio de los pisos y la dificultad para conseguir una hipoteca, muchos padres deciden ayudar a sus hijos con parte del dinero necesario para afrontar la entrada de su primera vivienda.

Sin embargo, esta ayuda económica entre familiares puede tener consecuencias fiscales que no todos conocen. Una transferencia de dinero de padres a hijos puede ser considerada una donación por parte de Hacienda y, en ese caso, puede implicar el pago de los impuestos correspondientes, aunque el objetivo sea simplemente ayudar a un hijo a comprar una casa.

Así lo explica David Jiménez, abogado y experto en herencias, que advierte sobre el tratamiento fiscal que pueden recibir estas operaciones: "Cada vez que un padre o una madre hace una transferencia a un hijo, se considera una donación".

La normativa establece que las transferencias realizadas de un padre o una madre a un hijo pueden recibir el mismo tratamiento fiscal que una donación. Por tanto, entregar dinero para ayudar con la entrada de una vivienda no queda automáticamente fuera de la tributación por el simple hecho de tratarse de una ayuda entre familiares.

Donaciones vivienda

Donaciones vivienda / IA

Ahora bien, existe una forma de evitar que esa entrega de dinero sea considerada una donación si realmente se trata de un préstamo. El experto explica qué deben hacer las familias en estos casos: "Si no quieres que se considere donación, dado que la Administración va a entender que lo es, tienes que hacerlo como un préstamo".

Para que la operación pueda considerarse realmente un préstamo, es necesario realizar un contrato entre ambas partes, es decir, entre el padre o la madre y el hijo. Además, también hay que liquidar el impuesto correspondiente, aunque actualmente se encuentra exento.

Pero no basta con formalizar el préstamo sobre el papel. Hacienda puede comprobar que la operación sea real y que el dinero se devuelva, ya que, si no existe una devolución efectiva, podría entender que se trata de una donación encubierta.

Jiménez deja muy claro que "los préstamos se devuelven", y que si el dinero no se devuelve y Hacienda considera que el préstamo era una simulación, la operación podría tributar finalmente como una donación y aumentar la carga fiscal.