Los buenos datos de empleo presionan a favor de una subida de los salarios

La bajada del paro, combinada con la inflación y la herencia de la crisis de 2008 empujan las reivindicaciones por un aumento de sueldos

Manifestación de UGT y CCOO el pasado diciembre en Barcelona para exigir mejores salarios.
| JORDI OTIX

Rafa Bernardo

2020 fue el año de la debacle pandémica, 2021 ha sido el de la recuperación, y 2022 podría ser el de la consolidación y el crecimiento (si ómicron, la crisis de Ucrania y otros imponderables lo permiten). Entre los indicadores importantes para la marcha de la economía el del empleo es esencial, y las últimas cifras -la reciente Encuesta de Población Activa (EPA), y los de paro registrado y afiliación- marcan niveles equiparables, o incluso superiores, a los mejores momentos del mercado laboral español en las últimas décadas. Con esos datos en la mano, se reactiva la reivindicación sindical de mejorar los salarios, tanto el mínimo como los del conjunto de los asalariados; unas demandas sobre cuya conveniencia están divididos los expertos, aunque hay algo de lo que pocos dudan: las cifras récord de ocupación son un factor innegable de presión para mejorar las retribuciones de los trabajadores.

Y los números son elocuentes: según la EPA, en 2021 ha aumentado el número de asalariados en 732.700, la subida más fuerte desde 2005; además, la calidad del empleo mejora: el número de empleos a tiempo completo se incrementa en 901.800, y los trabajos a tiempo parcial se reducen en 61.200. Y el desempleo también bajó notablemente: en los últimos 12 meses, se redujo en 615.900 personas, hasta un total de 3.103.800; la tasa de paro se sitúa en el 13,3%, el nivel más bajo desde 2008. Y entre otras cosas esa tasa, aunque elevada, puede ser una de las claves para que se materialicen esas demandas de mayores salarios. “Las presiones alcistas [en las retribuciones] se manifiestan cuando la tasa de paro desciende hasta su nivel estructural. Con otros países europeos, es más fácil saber cuándo se ha alcanzado: en torno al 4%, al 5%, al 7%; aquí, es más difícil, porque es tan alta… con las cifras actuales de paro podríamos estar ya ahí” apunta María Jesús Fernández, economista sénior del centro de análisis Funcas.

Según informa este viernes El Periódico de España, el no de los argumentos al que recurren los sindicatos para exigir ya subidas salariales de alcance es que la pérdida de poder adquisitivo de los sueldos que se produjo durante la crisis anterior -la financiera, que comenzó en 2008- todavía no se ha compensado: “Enlazamos una crisis con otra”, asegura Alberto del Pozo, Coordinador de Economía del Servicio de Estudios de UGT. “Según el Índice de Precios del Trabajo del Instituto Nacional de Estadística, la pérdida acumulada en los salarios en el periodo 2009-2019 es de más de 7 puntos porcentuales, sobre todo por el desplome en los primeros años, hasta 2013. El crecimiento económico que se registró en la última parte de ese periodo no se trasladó a los salarios, entre otros motivos por el desequilibrio en la negociación causado por la reforma laboral de 2012”, explica.

Y la razón más acuciante por la que se escuchan cada vez más las voces que piden más sueldo es la subida de los precios, del 3,1% de media en 2021, frente a un aumento de salarios en convenio del 1,5%: “Es el otro gran factor, junto con la mejora de la situación económica y la consiguiente bajada del paro, por el que aumenta la presión alcista en los salarios: la inflación incentiva a los empleados a pedir aumentos para no perder poder adquisitivo; que lo consigan o no depende de su poder negociador, que también tiene que ver con la tasa de paro”, resume Leopoldo Torralba, adjunto al economista jefe en Arcano Partners. “Nosotros sí que creemos que, en la medida en que la situación vaya normalizándose en el ámbito sanitario, también debería hacer lo mismo en el económico, y con ello aumentará el poder negociador del empleo, con lo que pronto veremos salarios en convenio de en torno al 2-2,5%”, anticipa.

Segunda vuelta

El relativo consenso en que se va a producir una presión a favor de las alzas de salarios se convierte en variedad de opiniones cuando la pregunta es acerca de su conveniencia. Del Pozo aboga decididamente por las subidas: “Tenemos que reafirmar el crecimiento económico y generar expectativas de confianza, que están mermando por otros lados: la evolución de la pandemia, los precios de la energía, la crisis geopolítica en Ucrania… Ante estas incertidumbres, los hogares pueden optar por retraer el consumo; y lo que necesitamos es una inyección de confianza para mandar la señal de que es momento de comprar, para que las empresas contraten más y produzcan más. Hay que subir los salarios”, concluye. 

Fernández, en cambio, cree que no se dan las condiciones para aumentar sueldos porque las empresas están haciendo frente ya a otros aumentos: “la subida del coste de las materias primas, la de la energía, la del transporte… una subida de costes de producción más se convertiría en la tormenta perfecta, sería un gran palo para las empresas”, afirma. Además, alerta del llamado efecto de segunda vuelta: “Se corre el riesgo de que la subida de salarios dé lugar a una espiral de aumentos salarios-precios que no recupere capacidad adquisitiva (para los empleados de los negocios en los que los precios suban lo mismo que los salarios) y que reduzca actividad y de empleo (en las empresas que no puedan subir salarios por estar en sectores más competitivos)”. 

Entre una y otra posición, tercia Torralba: “hay que buscar el equilibrio; hay que tener en cuenta que tras la anterior crisis las empresas ganaron mucha competitividad y vendieron mucho al exterior por el control de salarios; en este momento del ciclo, con el paro bajando y las empresas creciendo, pues lo normal es que las empresas asuman que han de hacer subidas razonables a sus empleados”. ¿Qué es razonable? Los aumentos que, descontando la productividad, no superen el tradicional objetivo de inflación del Banco Central Europeo del 2%, asegura. “la productividad promedio de los empleados en los últimos años crece un 0,5%; así que subidas hasta el 2,5% son razonables”.

Al margen del análisis, la realidad está en movimiento: UGT y CCOO ya se manifestaron en diciembre ante la patronal para exigir un nuevo acuerdo general de negociación colectiva, que incluye las líneas generales de por dónde han de moverse los salarios que se pactan en los 5.000 convenios que hay en España, y el Salario Mínimo tiene fecha de comienzo de la negociación: el 7 de febrero.

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