Entrevista SPORT
ENTREVISTA | Paula Leitón Campeona olímpica de waterpolo
Paula Leitón: "Tenemos que enseñar a los niños a querer su cuerpo y entender que las palabras hacen mucho daño”
La campeona olímpica de waterpolo reflexiona con SPORT sobre la discriminación, la educación, el papel de los referentes y cómo el oro le abrió una oportunidad para ayudar a los demás

Paula Leitón: "Es un reconocimiento a la carrera deportiva y mi labor de referente" / EFE

Paula Leitón (Terrassa, 2000) ha sabido nadar en el éxito con la misma fuerza que lo hacía en los años donde navegó a contracorriente. Su oro olímpico en los JJOO de París 2024 ha sido un altavoz perfecto para una deportista que se ha convertido en compañera y aliada de muchas personas que se han visto reflejadas en sus experiencias. Un compendio de vivencias que ha decidido llevar a XXL, del oro olímpico a la lucha contra la gordofobia (Plataforma Editorial, 2025).
Una obra personal, construida desde las entrañas de su lucha contra el bullying, los TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria) y la gordofobia. “Tengo la espalda lo suficientemente ancha para que me resbalen esos comentarios”, respondió cuando se vio, incomprensiblemente, asolada por un reguero de comentarios sobre su físico después de ser la guardiana de la selección que hizo historia en la última cita olímpica. De todo ello habla con SPORT en el Sport Summit en una conversación llena de retos pendientes.
Pregunta. El oro olímpico le convirtió en campeona, pero también en una voz muy escuchada fuera del agua. ¿Cómo ha vivido esa transformación?
Respuesta. Para mí es muy especial. Poder ser una referente en el mundo del deporte y también llegar a serlo fuera, poder ser escuchada cuando tantas veces nos cuesta tener esa visibilidad y poder ayudar a tantísima gente, me hace muchísima ilusión. Al final, veo que todo el trabajo y todos esos años invertidos está dando su fruto.
P. Con solo 26 años ya acumula una trayectoria muy larga. Cuando echa la vista atrás, ¿es consciente de todo el camino recorrido?
R. Cada vez que miro atrás veo que llevo una carrera muy larga, con mucho recorrido. Pero también es verdad que solo tengo 26 años. Si miro hacia delante, siento que mi carrera todavía puede ser mucho más larga, con la oportunidad de conseguir muchísimos más éxitos y afrontar nuevos proyectos. Eso es una suerte, porque no todos los deportistas tienen la fortuna de disfrutar de una carrera larga. Las lesiones forman parte de nuestra vida y pueden cambiarlo todo. Por eso me siento muy afortunada.

Paula Leitón posa para una entrevista de SPORT en el CAR de Sant Cugat. / Gorka Urresola Elvira / SPO
P. La pasada temporada decidió cambiar el Sabadell por el Atlètic Barceloneta. ¿Qué balance hace de este primer año?
R. Aposté por un proyecto nuevo, ambicioso y emergente. La verdad es que ha ido muy bien. Nuestro objetivo era acabar entre las cinco primeras para conseguir una plaza europea de cara al año que viene y, si se daba la oportunidad, luchar por entrar en la Champions. Además, alcanzamos la final de una competición europea en nuestro primer año, algo que no esperábamos. ¿Qué más puedo pedir? Solo espero seguir creciendo, que el club siga apostando por nosotras y que el año que viene se presenten nuevas oportunidades y todavía mejores resultados.
Estamos en un momento de cambio y tenemos que asumirlo. Tenemos que conocernos, aprender unas de otras y seguir trabajando. Han llegado jugadoras nuevas con muchísimas ganas y mucha ambición, mientras que otras compañeras, que durante muchos años fueron referentes del equipo, se han retirado. Somos como un gran puzle al que todavía le estamos colocando las piezas
P. La selección española de waterpolo también atraviesa un ciclo. Campeonas olímpicas (París 2024), campeonas mundiales (Barcelona 2013) y tricampeonas de Europa (2014, 2020 y 2022), afrontan ahora ustedes el asalto a la Superfinal que se celebra en Sidney. ¿Cómo está viviendo el grupo este proceso?
R. Estamos en un momento de cambio y tenemos que asumirlo. Tenemos que conocernos, aprender unas de otras y seguir trabajando. Han llegado jugadoras nuevas con muchísimas ganas y mucha ambición, mientras que otras compañeras, que durante muchos años fueron referentes del equipo, se han retirado. Somos como un gran puzle al que todavía le estamos colocando las piezas. Poco a poco acabarán encajando. Tenemos objetivos muy importantes por delante como esta Superfinal o el Mundial de Budapest del próximo año, donde nos jugaremos la clasificación para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, la gran meta final.
P. Ese cambio también llegó al banquillo con la marcha de Miki Oca. ¿Cómo vivieron su salida?
R. Lo entendimos. Después de tantos años es normal que quisiera afrontar nuevos proyectos y seguir creciendo como entrenador. Con él vivimos momentos inolvidables. Conseguimos mantenernos durante mucho tiempo entre las mejores selecciones del mundo, clasificarnos para los Juegos Olímpicos y en París ganamos el inolvidable oro olímpico. Solo puedo darle las gracias por todo lo que hizo por nosotras y desearle lo mejor en esta nueva etapa.
P. El oro olímpico ha tenido un impacto enorme en su vida. ¿Qué ha supuesto más allá de la medalla en sí?
R. Lo más importante ha sido cumplir el sueño de aquella niña que empezó a jugar al waterpolo teniendo como referentes a las jugadoras que hicieron historia con la plata en los Juegos Olímpicos de 2012. Poder conseguir ese oro tan cerca de casa y compartirlo con mi familia y mis amigos fue algo muy especial. Llenar una piscina como la de La Défense Arena para un partido de waterpolo es algo que prácticamente nunca ocurre.
Pero el oro también me ha dado muchísima visibilidad para poder ayudar. Me ha permitido escribir mi libro XXL (Plataforma Editorial, 2025), participar en proyectos educativos en colegios y fomentar que más niños y niñas practiquen waterpolo y, en general, más deporte. Además, me ha abierto muchísimas puertas de cara al futuro, tanto a nivel laboral como personal. He conocido a mucha gente y eso me ha enriquecido muchísimo por todo el conocimiento y las oportunidades que me ha aportado.
Al principio me dio mucho miedo publicar 'XXL', porque era algo completamente nuevo para mí. Recuerdo que pensaba: "¿Qué tengo que contar con 25 años?". Me parecía que mi carrera todavía era muy corta. Pero luego me di cuenta de que sí tenía muchas cosas que compartir. Quería explicar cómo me habían ayudado mi familia y mis amigos a gestionar todos los comentarios que había recibido durante tantos años
P. Toda esa exposición también llega de golpe. ¿En algún momento se ha sentido superada?
R. Sí, porque era un mundo completamente nuevo para mí. Dentro del agua siempre me he sentido muy cómoda, pero fuera no tanto, y menos con toda la repercusión que llegó en los medios y, sobre todo, en las redes sociales. Al final, como en el deporte, todo consiste en aprender, trabajar y adaptarse. Poco a poco fui cogiendo las riendas y ahora me siento mucho más cómoda.

Paula Leitón, campeona olímpìca de waterpolo, junto a Iulene Servent, subdirectora de SPORT, en la VII Gala Valores del Deporte. / Dani Barbeito / SPO
P. Esa necesidad de ayudar le llevó a escribir 'XXL' (Plataforma Editorial, 2025), donde narra su lucha contra el 'bullying', los TCA y la gordofobia en el camino hacia el oro olímpico. ¿Qué podemos descubrir en su libro?
R. Al principio me dio mucho miedo, porque era algo completamente nuevo para mí. Recuerdo que pensaba: "¿Qué tengo que contar con 25 años?". Me parecía que mi carrera todavía era muy corta. Pero luego me di cuenta de que sí tenía muchas cosas que compartir. Quería explicar cómo me habían ayudado mi familia y mis amigos a gestionar todos los comentarios que había recibido durante tantos años. Esa red de seguridad ha sido fundamental para mí durante toda mi carrera y sentía que era importante dejarlo por escrito.
Pero también quería contar todo lo que me ha aportado el deporte, la manera en la que ha moldeado mi forma de ver la vida, cómo me ha construido como persona y cómo ha formado parte de mi identidad. Todo eso me parecía importante compartirlo con cualquier persona que pudiera necesitarlo, porque yo no puedo estar cerca de todo el mundo, pero XXL sí puede llegar a quien lo necesite. Puede ayudar directamente a una persona que esté pasando por un momento complicado o también a alguien de su entorno que quiera entender mejor lo que está viviendo y tenderle una mano.
P. ¿Cuál ha sido el mensaje que más le ha emocionado desde que salió publicado?
R. Lo que más feliz me hace no son las ventas, sino comprobar hasta dónde está llegando. Recuerdo especialmente a un padre que me paró por la calle para darme las gracias. Me contó que llevaba mucho tiempo intentando ayudar a su hija, que no encontraba la manera de que le explicara qué le estaba pasando y que, después de ver una entrevista mía, dio ese paso y pidió ayuda. Historias así son las que realmente me emocionan. A lo mejor esa familia ni siquiera ha leído el libro, pero simplemente escuchar mi testimonio les sirvió para encontrar una salida o para empezar una conversación que no conseguían tener. Si eso ayuda a alguien, para mí ya merece la pena.
P. En el libro también miras hacia la niña que fuiste. ¿Qué recuerda de aquella Paula que empezó a jugar al waterpolo?
R. Recuerdo una infancia muy feliz, muy plena. Pude disfrutar de lo que siempre me ha gustado, que es el deporte, y hacerlo acompañado de mi familia, que siempre ha estado a mi lado. Cuando miro atrás tengo una visión preciosa de todo el camino que he recorrido hasta llegar hasta aquí.
Las palabras tienen un impacto enorme en las personas y que pueden hacer muchísimo daño. Muchas veces no somos conscientes de ello. Tenemos que ponernos en la piel de los demás y entender que no podemos utilizar determinadas palabras para herir. También creo que es muy importante enseñar desde pequeños a querer nuestro cuerpo
P. ¿A Paula Leitón le tocó crecer antes de tiempo?
R. Sí. Siempre he competido en categorías superiores a la que me correspondía por edad y eso hizo que madurara antes en muchos aspectos. También tuve que hacer algunos sacrificios que mis amigas no hicieron, pero el deporte me ha dado muchísimas cosas que mucha gente nunca podrá vivir. Si lo pongo todo en una balanza, pesa mucho más todo lo bueno que me ha aportado.
P. Ha hablado muchas veces del daño que pueden hacer determinados comentarios. ¿Qué es lo primero que le gustaría que entendiéramos como sociedad?
R. Que las palabras tienen un impacto enorme en las personas y que pueden hacer muchísimo daño. Muchas veces no somos conscientes de ello. Tenemos que ponernos en la piel de los demás y entender que no podemos utilizar determinadas palabras para herir. También creo que es muy importante enseñar desde pequeños a querer nuestro cuerpo, a cuidar la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos y también cómo hablamos a los demás. Al final, todo el mundo tiene su sitio. Nadie es diferente, cada persona es única y tiene su propia esencia.
P. Habla mucho de crear espacios seguros. ¿Qué necesitamos para conseguirlos?
R. Creo que no podemos perder esos vínculos que cada vez tenemos más lejos por culpa de los móviles y las pantallas. Tenemos que seguir quedando con nuestros amigos para tomar un café, merendar o simplemente hablar. Hay problemas que necesitan mirarse a la cara. Conversar, intentar entender a la otra persona y ponerse en su lugar sigue siendo una de las herramientas más importantes que tenemos.
P. Cuando se producen casos de acoso o de gordofobia, ¿dónde empieza realmente la educación: en casa o en el colegio?
R. En los dos sitios. Los niños son esponjas y hacen lo que ven. Es verdad que desde la docencia tenemos una responsabilidad muy grande porque pasan muchísimas horas en el colegio, pero la educación también empieza en casa. Tiene que ser un trabajo conjunto para que entiendan qué está bien, qué está mal y que todos nuestros actos tienen consecuencias.
P. Las redes sociales también forman parte de esa educación. Usted ha recibido comentarios de todo tipo. ¿Cree que todavía nos falta aprender a utilizarlas?
R. Creo que ahora mismo hay muy pocas barreras y es complicado empezar a ponerlas cuando ya se han perdido. Por eso esos límites tienen que llegar desde pequeños. Hay que enseñar cuándo un niño está preparado para tener un móvil, limitar el tiempo de uso y también el tipo de contenido al que puede acceder. Si crecen entendiendo esos límites y las consecuencias de sus actos, será mucho más fácil que el día de mañana también sepan transmitírselos a los que vienen detrás.
Hay que enseñar cuándo un niño está preparado para tener un móvil, limitar el tiempo de uso y también el tipo de contenido al que puede acceder. Si crecen entendiendo esos límites y las consecuencias de sus actos, será mucho más fácil que el día de mañana también sepan transmitírselos a los que vienen detrás
P. Paula Leitón decidió dar un paso al frente y hablar de todo ello. ¿Siente que esa responsabilidad también forma parte de su carrera como deportista?
R. Sí, porque creo que es importante. Yo también tuve referentes cuando era pequeña y creo que los niños y las niñas necesitan encontrar nuevos referentes, no únicamente en el fútbol, sino también en otros deportes. Es una responsabilidad y, a veces, también un trabajo duro, pero necesario. A mí me está ayudando mucho, pero, sobre todo, siento que también puedo ayudar a muchísimas personas. Y eso es lo más importante.
P. Habla de ayudar a los demás, pero ¿cómo te cuidas tú? ¿Cómo gestiona toda esa presión?
R. No me escribo a mí misma ni llevo un diario, pero cada mañana, cuando me miro al espejo, intento recordarme cuál es el camino, por qué estoy ahí, que estoy preparada y que soy una afortunada por poder dedicarme a lo que más me gusta. No me escribo, pero sí me lo digo. Muchas veces creo que es más importante mirarme a la cara y recordármelo.
Intento disfrutar de esos pequeños momentos que muchas veces pasan desapercibidos. Solemos centrarnos en los grandes éxitos o en la siguiente competición, pero para mí lo más importante está en el día a día. Una risa con una compañera, un café después del entrenamiento, compartir algo que me ha pasado en el coche o una canción que me alegre el camino hacia el entrenamiento. Son esas pequeñas cosas las que acaban haciendo que tenga un gran día.
P. ¿Qué canción le pone de buen humor?
R. Muchísimo. Escucho mucha música española. Me gustan Estopa, El Barrio... Cualquier canción me alegra el camino. Además hago muchos kilómetros entre Terrassa y la Barceloneta, así que la playlist se ha convertido en mi mejor compañera de viaje.
P. ¿Cuánto aprendió de lo que vivió durante la pandemia? El Covid-19 te impactó de lleno.
R. Me ayudó a crecer y a entender que de todo se sale. También me siento una afortunada por haber podido superar aquello y por haber contado con esa protección que me daba el deporte. Cada día doy las gracias por haber salido adelante, por haber podido llegar a otros Juegos Olímpicos y por seguir disfrutando de mi carrera deportiva.
P. Hay una imagen que ya casi forma parte de tu historia. ¿Sigue teniendo el oro olímpico guardado en un calcetín?
R. (Ríe) Bueno, ahora también tiene una funda de crochet que me hicieron, pero sigue guardado en casa. Y me alegro de que sea así porque todavía tengo la suerte de compartirlo con muchísima gente. Poder enseñar esa medalla y compartir mi sueño con otras personas es una de las cosas que más me llena.
P. ¿Qué siente cada vez que vuelve a tenerlo entre las manos?
R. Se me siguen poniendo los pelos de punta. Todavía siento esos nervios, se me mueve la barriga al recordar aquel momento, a mis compañeras, la piscina... Todo lo que rodea a esa medalla. Porque el oro olímpico de los JJOO de París 2024 no es solo el instante en el que te subes al podio, sino todos los años de trabajo que hay detrás para llegar hasta allí.
Muchas veces solo se habla de los Juegos Olímpicos cada cuatro años y es cuando deportes como el nuestro tienen un poco más de visibilidad. Pero para nosotros ese momento es eterno, porque es una carrera de fondo. Empezamos siendo niños con el sueño de conseguir algo así y muchísimos deportistas nunca tienen la oportunidad de vivirlo
P. Muchas veces parece que una medalla olímpica solo existe durante unas semanas. Sin embargo, para un deportista permanece toda la vida.
R. Totalmente. Muchas veces solo se habla de los Juegos Olímpicos cada cuatro años y es cuando deportes como el nuestro tienen un poco más de visibilidad. Pero para nosotros ese momento es eterno, porque es una carrera de fondo. Empezamos siendo niños con el sueño de conseguir algo así y muchísimos deportistas nunca tienen la oportunidad de vivirlo. No se trata de vivir siempre de ese recuerdo, pero sí de darle el valor que tiene. Y también de seguir acompañando a los deportistas en competiciones que no son unos Juegos Olímpicos, porque para nosotros también son muy importantes.
P. Después de todo lo que ha conseguido, ¿qué le queda por cumplir a Paula Leitón?
R. Ser campeona del mundo. Es el gran título que me falta. Y también me gustaría disputar una Champions con mi nuevo equipo. Esos son ahora mismo los dos grandes retos que tengo por delante.
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