Sochi 2014, de escándalo en escándalo

Sochi 2014, de escándalo en escándalo

El presupuesto se ha quintuplicado en apenas cinco años. Serán más caros que los de Pekín o Londres
El presupuesto se ha quintuplicado en apenas cinco años. Serán más caros que los de Pekín o Londres | sport

Afalta de pocos meses para el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, Rusia vive con estupor las incidencias de una organización caótica, marcada por la corrupción, los escándalos políticos... Los Juegos, que se celebrarán entre el 7 y el 23 de febrero de 2014, fueron desde el principio un proyecto personal liderado por el presidente Vladimir Putin. Él se trasladó a Guatemala en julio de 2007 para defender en inglés ante el CIO la candidatura y pretende que el gran acontecimiento deportivo le ayude a ganar imagen y popularidad en su país.

Sin embargo, a estas alturas ya nadie discute que ocurrirá justamente lo contrario. La gestión de los preparativos de Sochi 2014 ha puesto al descubierto lo que sucede habitualmente a escala de todo el país, es decir, los defectos endémicos del sistema creado por Putin, empezando por la corrupción.

Boris Nemtsov, exviceprimer ministro ruso y devenido crítico del Kremlin, airea a los cuatro vientos una realidad que casi todo el mundo conoce en este plácido balneario: que hasta 30.000 millones de dólares pueden haber sido robados en el proceso que culminará con la inauguración de los Juegos en esta ciudad situada en el sur de Rusia. Todos los dedos apuntan a los contructores y a los contratistas, además de a intermediarios y a otros personajes vinculados a la corrupción política.

En el año 2007 se estimó que los Juegos costarían unos 12.000 millones de dólares. En apenas seis años el cálculo ascendió a 51.000 millones, lo que hizo de Sochi la sede olímpica más cara de la historia olímpica, de invierno o de verano. Para que se hagan una idea, los anteriores Juegos de Invierno de Vancouver costaron 1.400 millones de euros, Pekín 2008 supuso una inversión de 26.000 millones de euros y en Londres 2012 hubo que gastar 11.500 millones de euros.

Putin pudo constatar de primera mano que las cosas no van bien. Cuentan en el Kremlin que su enfadó traspasó las paredes del noble edificio cuando fue informado  de que la principal rampa para saltos de esquí aún no estaba acabada cuando la fecha prevista de entrega era junio de 2011. Se le explicó que "hubo que cambiar de constructor varias veces", a lo que él preguntó si esos cambios habían influido de alguna manera en el precio final del proyecto. La respuesta le dejó atónito. Su precio pasó de unos 30 millones de euros a 200 millones, es decir, casi siete veces más. Se produjo un alud de destituciones pero algunos de los imputados han huido del país.

El gobierno ruso también está preocupado por los impagos que se han registrado en las expropiaciones llevadas a cabo para dejar espacio a los nuevos edificios, carreteras, líneas de ferrocarril e instalaciones olímpicas. Los afectados sostienen que las autoridades locales se están quedando con el dinero. Recurrir a la Justicia no suele servir para nada porque los tribunales evitan adoptar decisiones contra funcionarios públicos.

Además, diversas organizaciones destacan la brutal explotación que sufren los inmigrantes que trabajan en las obras olímpicas así como el trato vejatorio recibido por algunos periodistas y corresponsales. n