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MUNDIALES DE TORUN

Los secretos de Mariano García, el nuevo icono del atletismo español

El murciano hizo historia con su oro en 1.500 en el Mundial de Torun y es el único español con dos títulos bajo techo

Mariano García se impuso en los 1.500 en Torun con una superioridad total

Mariano García se impuso en los 1.500 en Torun con una superioridad total / EUROPA PRESS

David Rubio

David Rubio

Ese tópico de que a fulano o a mengano no les han regalado nada en el deporte se cumple a la perfección con Mariano García García. El atleta nacido en Cuevas de Reyllo, una pedanía de apenas 1.000 habitantes de Fuente Álamo de Murcia situada unos 50 kilómetros al sur de Murcia ya es el único español con dos oros en unos Mundiales bajo techo tras su exhibición en Torun.

El nuevo icono del atletismo español no destacó especialmente en las categorías inferiores, pero siempre mostró un gran convencimiento en sus posibilidades. De hecho, empezó con los obstáculos (2.000 metros) y realizaba algún escarceo con el 1.500. Los entrenadores lo veían como un posible fondista (5.000 o incluso 10.000 metros), porque no tenía un cambio letal en la recta, a diferencia de lo que sucede con Mohamed Attaoui o con Adri Ben.

Ni siquiera tenía pista homologada en Cuevas de Reyllo. Mariano se entrenó siempre en una instalación triangular de tierra de 300 metros en medio de un mercadillo. Allí dio vueltas como un hámster a la rueda y empezó a fraguar su leyenda. De pequeño, cuando corría solía imitar el ruido de una motocicleta para expresar sus sensaciones y de ahí surgió su famoso gesto de imitar que conduce una de gran cilindrada cuando lo presentan en las competiciones o cuando consigue una victoria o un gran resultado.

Mariano García fue recibido en Murcia con todos los honores

Mariano García fue recibido en Murcia con todos los honores / EFE

A base de kilómetros y con la ayuda de un Gabriel Lorente que lo entrena desde que tenía 15 años (cumplió 28 el 25 de septiembre), el murciano fue perfeccionando un sistema para esconder su falta de cambio: tirar en cabeza, ir alargando la zancada y guardarse un último cambio. La primera vez que empezó a callar bocas fue en 2019 con tan solo 21 años, cuando fue cuarto en 800 en el Europeo en pista cubierta de Glasgow, por detrás del salmantino Álvaro de Arriba, del británico Jamie Webb y del irlandés Mark English.

En 2021 llegó a 'semis' en 800 en el Europeo bajo techo de Torun y tenía la mínima para debutar como olímpico en los aplazados Juegos de Tokio, pero una apendicitis lo dejó fuera. Le costó asimilarlo, pero cinco meses después se proclamó en Belgrado campeón mundial de 800 en pista cubierta, superando al keniano Kibet y al estadounidense Hoppel. Meses después, reinó en las dos vueltas en el Europeo de Múnich.

Sin embargo, dos años después una lesión en el isquio le impidió lograr la mínima de competitividad de la RFEA, lo dejó sin podio en los Nacionales y otra vez sin Juegos, aunque lo asumió con una deportividad que lo encumbra aún más. “Me habría gustado ir, pero me ha costado alcanzar mi mejor nivel de forma”, comentó.

El año pasado cargó más kilómetros y debutó en 1.500 en los Mundiales bajo techo de Nanking, donde fue octavo. Sin embargo, no tuvo el día en 800 en los Mundiales de Tokio'25 y cayó a las primeras de cambio. Su ambición lo llevó a entrenar aún más y el pasado domingo hizo historia en Torun al colgarse el oro mundial en pista cubierta en 1.500 y convertirse en el único bicampeón mundial bajo techo del atletismo español.

Mariano García sueña con los Juegos de Los Ángeles, aunque antes deberá decidir si el salto al 1.500 ya es definitivo o si tratará de defender su título de 800 en los Europeos de Birmingham. Sea como fuere, por debajo de María Pérez, Álvaro Martín, Fermín Cacho, Ruth Beitia y Dani Plaza, el sexto mejor atleta español de la historia ya es Mariano García. Y todo ello, fruto de su gran secreto: el trabajo. Así pasó de ser un atleta del montón a convertirse en un icono para alegría del atletismo y de todos los que lo conocen.