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Pol Pascual, un chico de La Verneda en la élite del muay thai en ONE Championship: "Siempre había sido mi sueño vivir de esto"

El barcelonés de 22 años se ha instalado en Tailandia desde hace tres años y compite en ONE Championship, la liga más prestigiosa del muay thai mundial, donde se mide ante los mejores atletas del planeta en esta disciplina

Pascual, tras un combate en ONE Championship

Pascual, tras un combate en ONE Championship / POL PASCUAL

Nil Jaimejuan

Nil Jaimejuan

Siempre había sido mi sueño vivir de esto”. Pol Pascual lo dice con naturalidad, como quien todavía no termina de creerse que aquel chico de La Verneda que empezó tarde en los deportes de contacto hoy compite en ONE Championship, la liga más prestigiosa del mundo del muay thai.

Su historia no es la de un niño destinado desde pequeño al ring. Hasta los 18 años, Pol practicaba rugby, pero los estudios y los horarios terminaron por empujarle hacia otro camino. “Mi entrenador me dijo que era demasiado pequeño para el primer equipo, que perdería el tiempo”, recuerda. Aquella frase, lejos de hundirle, fue el primer paso.

De ser pequeño para el rugby a un gigante en el ringa

Tras un breve contacto con el taekwondo, encontró en Sant Andreu unas clases gratuitas de muay thai. Probó. Y ya no hubo vuelta atrás. “Se me dio muy bien, me enamoré del deporte. Empecé a ver combates de tailandeses y no podía creer que fuese lo mismo que yo estaba haciendo aquí”.

Pascual, entrenando en su gimnasio

Pascual, entrenando en su gimnasio / POL PASCUAL

El sueño de viajar a Tailandia llegó rápido, pero no era sencillo. “A mi madre no le hacía mucha gracia, y yo no tenía dinero. Tuve que ahorrar a escondidas”. Con la ayuda de un amigo y unos vuelos baratos, Pol dio el salto: tres meses en Bangkok, cuatro peleas y una certeza. Ese era su lugar.

Desde hace tres años vive prácticamente instalado en el país asiático. “Estoy diez meses aquí y vuelvo uno a casa”, explica. Su día a día es el de un peleador tailandés más: “Vivo en el gimnasio con ellos, en una habitación. Te despiertan, corres siete kilómetros, entrenas, comes, duermes, estudio un rato… estoy haciendo Psicología en la UOC… y vuelves a entrenar. Cada día es así”.

Hacerse un hueco en Bangkok

En Tailandia, Pol entendió que ser profesional no es una etiqueta, sino un nivel. “Fuera de Bangkok son peleas de crecimiento. Para ser profesional de verdad tienes que llegar aquí y demostrar a los promotores que eres digno”. Tras nueve combates en Chiang Mai, empezó a abrirse camino en la capital. Incluso en su primera gran pelea todo pareció torcerse: “Se me rompió el móvil en el corte de peso, me corté un dedo, la báscula iba mal… y encima el estadio se vació porque no era televisada”. Perdió, pero dejó huella.

Su progresión fue meteórica: tres KOs seguidos ante rivales duros y, finalmente, la llamada. ONE Championship. “Luchar en ONE mola porque te tratan como un atleta profesional”, explica. “Aquí, en estadios pequeños, eres casi un gallo de pelea. Allí te cuidan, te respetan, te ponen en un hotel… es otro mundo”. Aun así, el nerviosismo es inevitable: “Con el guante pequeño vas con más miedo, es más fácil que pase algo”.

"Este país y este deporte me han dado muchas cosas”

Pol viene de lograr una victoria por TKO en su último combate, una actuación estratégica. “No quería intercambiar golpes desde el principio. Preferí hacerle daño poco a poco con patadas a la pierna, quitarle potencia… vi el espacio y apreté”. Su rival, un uzbeko durísimo, se levantó incluso tras recibir un high kick. “Era muy duro. Pero a mí me pagan por pelear, las provocaciones no me interesan”.

Hoy, Pascual puede decir que vive de esto. “Puedo dedicarme a pelear gracias a ONE y a mi gimnasio. Puedo sobrevivir, ahorrar un poco y ser feliz”. Y sobre todo, vivir experiencias que jamás habría imaginado: “Si estuviese en Barcelona seguiría en casa de mi madre. Este país y este deporte me han dado muchas cosas”.

Pol Pascual, en acción

Pol Pascual, en acción / POL PASCUAL

Su ambición va más allá de cinturones. “Quiero comprarme una casa, acabar la carrera, ver qué quiero hacer con mi vida. No quiero pelear toda la vida, es muy sacrificado. Pero cuando mire atrás… veré todo lo que he hecho cuando pensaba que quizá no lo lograría”. Desde La Verneda a Tailandia, Pol Pascual ya es presente. Y, sobre todo, una de las historias más singulares del muay thai español.