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Phillip Mills: "La clave es unir música y deporte"

Phillip Mills es, sin lugar a dudas, el rey del finess
Phillip Mills es, sin lugar a dudas, el rey del finess | sport

Usted es el rey del fitness. ¿Cómo se metió en el mundo del deporte...? 

Carlos R. Galindo

Por lazos familiares. Mi padre participó en cuatro Juegos Olímpicos, y mi madre también representó a nuestro país, Nueva Zelanda. De hecho, crecimos muy cerca del estadio. Como ve, mamamos el deporte desde críos.

Sus padres fundaron Les Mills Club en 1968. ¿Qué queda de aquello?

Aún tenemos doce gimnasios en Nueva Zelanda. Si participa en una clase de BodyPump, comprobará que es una versión moderna de los viejos ejercicios de pesas y barras que se practicaban entonces. Eso sí, más motivador...

Usted tuvo la visión de unir música y deporte...

Antes, cuando la gente se apuntaba al gimnasio, ya sabíamos que la mayoría lo dejaría en un mes. Ahora, con BodyPump, conseguimos que sigan. Es adictivo... 

¿Y cómo lo hacen?

En una clase de BodyPump usted hará de 800 a 1.000 repeticiones de todos los ejercicios básicos mientras que si se ejercita a solas, en un gimnasio, no pasará de 200. 

¿De 800 a 1.000 repeticiones? Ni lo sueñe...

Estará motivado y se enganchará. El nivel de abandono es muy bajo; ese es el tipo de personas que queremos en un gimnasio. En cambio, la gente que se ejercita sola tiende a dejarlo. Es matemático.

Explíquese...

Cuando las personas practican ejercicio en grupo, se motivan y trabajan más duro. Además, se divierten.

¿Cuándo decidió unir música y deporte?

La primera vez que lo vi fue en Estados Unidos. Tenía una amiga que daba clases de secundaria cerca de la UCLA, formaba parte del equipo de atletismo, igual que yo, era saltadora de altura olímpica e impartía ese tipo de sesiones a unos 80 alumnos. Les cobraba dos dólares por clase, lo que era un dineral en los 70. Pensé: ‘esto es mucho más interesante que el club deportivo que tenemos en casa’...

La llegada de la música fue vital.

Durante un año fui manager del grupo de rock de mi hermano. Me gustaba, pero quería volver a temas relacionados con la salud. Ya estaba harto de las noches en vela en bares llenos de humo. La industria de la música me enseñó muchas cosas que apliqué más tarde. 

¿Cómo prepara a sus monitores?

Les enseñamos para que sean entrenadores de deportes y animadores. Esa es la combinación perfecta.

Ahora tiene un imperio...

Algunas personas venían de fuera de Nueva Zelanda y veían a 200 practicantes de BodyPump en nuestro club. Algunos de ellos se interesaron por el ‘producto’ y encontramos distribuidores. Dirigían empresas relacionadas con el running, fitness... Les enseñamos nuestro sistema de entrenamiento para profesores y les pedimos que nos representaran. Cuando empezaron su trabajo, ya en sus países, se dieron cuenta que se había convertido en la parte más importante de su negocio. Eso les sorprendió...

Sus cifras de negocio son impresionantes... 

Contamos con 100.000 instructores y los dirigimos por medio de una red global. Además, tenemos 1.000 master trainers (entrenadores principales/jefes), alrededor de 1.000 talleres por todo el mundo... 

¿Después llegó Internet...? 

Cuando empezamos a entrenar a profesores solían venir a un taller presencial. Tomaban apuntes... Luego, apareció el vídeo, el DVD y ahora las redes online. Internet está cambiando nuestra industria; la gente se comunica mucho... Es así como deciden si van a probar algo o no. 

En su opinión, ¿qué atleta representa la esencia pura del deporte?  

Mmmm... Déjeme pensar. Mohammed Ali.

Usted está involucrado en los negocios sostenibles y en la lucha contra el cambio climático. 

Cuando mi madre murió, hará 12 años, empecé a estudiar sobre el calentamiento global, escribimos un libro y empecé un lobby que se llama Pure Advantage, así que estuve peleando con nuestro gobierno durante años. Son muy conservadores y negacionistas. Cualquier país que no admita el calentamiento comete un genocidio. 

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