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NFL

Ni Vinicius ni Mbappé: el nuevo regateador del Bernabéu viene desde la NFL

De’Von Achane, corredor de Miami Dolphins, aterriza en el Bernabéu dispuesto a convertir cada carrera en un highlight

Achane, corredor de Dolphins

Achane, corredor de Dolphins / Doug Murray

Nil Jaimejuan

Nil Jaimejuan

Mientras todas las miradas apuntan a los quarterbacks Tua Tagovailoa y Marcus Mariota o los receptores Jaylen Waddle y Deebo Samuel, el jugador que puede convertir el Bernabéu en un seísmo es un running back de 1,75 y poco más de 85 kilos. Se llama De’Von Achane, formado en la Universidad de Texas y su especialidad es convertir cualquier carrera en un highlight. En Madrid puede ser el rostro inesperado del primer gran recuerdo NFL para muchos aficionados españoles. Un feudo acostumbrado a ver las filigranas de estrellas mundiales como Vinicius Jr o Kylian Mbappé verá ahora lo que es un 'super hombre' del fútbol americano.

El MVP de la última jornada

Achane, quien parece estar viviendo un sueño en la capital española, sonriente ante los medios de comunicación y delante de las cámaras, es un diablo dentro del césped capaz de romper toda una defensa en cuestión de una sola aceleración. En la última jornada se coronó como el MVP con un partido estratosférico de 174 yardas terrestres y 2 anotaciones, con un promedio de 7.9 por acarreo.

Para que el público general entienda, a partir de las 100 ya se considera un 'partidazo' para un runningback. Además, sumó otras 51 yardas atrapadas por aire, una válvula de escape para Tua en un ataque que este año va a trompicones y que está echando de menos a su WR1 en Tyreek Hill. En una muy mala temporada de Dolphins, con balance de 3-7 y hundidos en la AFC Este, Achane está siendo la luz en la oscuridad.

Una locomotora de Texas

Nacido en Missouri City (Texas) en 2001, Achane se hizo un nombre en la universidad de Texas A&M, donde compartió los focos entre el fútbol americano y el atletismo. Como corredor universitario firmó 2.376 yardas de carrera y 21 touchdowns en tres temporadas, además de más de 500 yardas de recepción y cinco touchdowns como receptor. Velocidad no le falta: llegó a correr los 100 metros en 10.02 segundos, tiempos de velocista de élite que luego se han trasladado al césped en forma de arrancadas imposibles.

Achane, en su etapa en Texas

Achane, en su etapa en Texas / AGENCIAS

Fue MVP de la Orange Bowl de 2021 con 140 yardas y dos touchdowns ante North Carolina, y en 2021 silenció a Alabama con un retorno de kickoff de 96 yardas que dio la vuelta al país. Su último año universitario, ya como titular, lo cerró con más de 1.100 yardas de carrera y el reconocimiento como miembro del mejor equipo de la potente SEC.

Drafteado por los explosivos Dolphins de McDaniel

Con ese currículum, los Miami Dolphins le eligieron en el draft de 2023 en tercera ronda, con el pick 84. No tardó en justificar la apuesta. En su temporada rookie explotó en el 70–20 a los Denver Broncos, cuando firmó 203 yardas de carrera y cuatro touchdowns totales (dos por tierra y dos recibiendo), una de las exhibiciones ofensivas más salvajes que se recuerdan en la NFL reciente.

Achane atiende a los medios en Madrid

Achane atiende a los medios en Madrid / Doug Benc

Cerró aquel primer curso con 800 yardas de carrera, ocho touchdowns por tierra y casi 200 yardas de recepción con tres touchdowns más, todo ello con una media de 7,8 yardas por intento que le colocó en los libros de récords como el mejor promedio de la historia para una temporada con al menos 100 carreras. Encajaba como anillo el dedo en un esquema ofensivo basado en la explosividad, el uso de jet sweeps y mucho movimiento en el backfield por detrás del quarterback, donde Achane podía hacer diabluras mientras los defensas rivales centraban su mirada en la dupla aérea Waddle - Hill o en Tagovailoa, quien disputaba una campaña a nivel MVP y ejecutaba a la perfección el esquema del head coach.

Su segundo año, 2024, confirmó que no era flor de un día, sino un arma central en el ataque de Mike McDaniel pese al evidente 'bajonazo' de nivel del equipo en general, que pasó de ser un contendiente a la AFC a estrellarse como proyecto. Con más responsabilidad y más volumen de juego, Achane se fue hasta las 907 yardas de carrera y seis touchdowns terrestres, a las que añadió 592 yardas y seis touchdowns como receptor saliendo del backfield. En solo dos temporadas acumuló así 1.707 yardas de carrera, 14 touchdowns por tierra y 789 yardas aéreas con nueve touchdowns de recepción: números de estrella en un cuerpo de “segundo espada”.

Quiere 'petarlo' en Madrid

Más allá de las cifras, su impacto se entiende desde la sensación que transmite cada vez que toca el balón: si en fútbol hablamos de jugadores que “rompen líneas” con un cambio de ritmo, Achane es exactamente eso, pero con casco y hombreras. Los Dolphins lo utilizan tanto por el centro como por fuera, en carreras de diseño y pantallas de pase, buscando que reciba en movimiento y en espacios abiertos, donde su aceleración convierte una jugada normal en un potencial touchdown desde cualquier punto del campo.

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