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Michelle Wie, obligada a dar un giro a su vida deportiva

Michelle Wie y su entorno empiezan a recibir las primeras críticas. La joven golfista hawaiana, que se había impuesto como objetivo retar el poder masculino, arrastra un déficit de resultados que no entraba en sus cálculos. Después de intervenir en doce torneos pertenecientes a diferentes circuitos masculinos, entre ellos el europeo, el balance es negativo. Tras salvar el corte en una sola ocasión, fue el pasado mes de mayo en un evento disputado en Corea del Sur, país del que sus padres emigraron a Hawai, todo son fracasos.

"Eso es lo que quiero hacer y la gente no tiene derecho a juzgarme", dijo Michelle en su día, aunque hoy da marcha atrás. Con su misma edad, Tiger Woods se dedicaba a jugar los campeonatos que le correspondían por su categoría y a mejorar su juego sin batir récords que podían acabar con la trayectoria del número uno del golf y abortar el crecimiento del deportista mejor pagado del mundo. Alguien ha hecho entender a Wie que se ha equivocado de camino. En agosto cambió de caddie y en octubre de agentes. Su carrera ya no está en manos de la agencia de modelos que supervisa la carrera de John Travolta o Nikole Kidman. Ella juega a golf.

"Ahora sé lo que tengo que hacer: trabajar y trabajar más con mi entrenador David Leadbetter", dijo Wie después de intervenir la semana pasada en el último torneo masculino de este año, el Casio World Open, en Japón, donde finalizó en penúltimo lugar tras cubrir dos vueltas de 81 y 80 golpes, respectivamente

-17 golpes sobre par-. Pese a que es una jugadora profesional, no puede ser miembro del circuito femenino estadounidense hasta que cumpla los 18 años, por lo que sólo puede jugar torneos por invitación. Su intención es llegar a la universidad el próximo año, las preferidas son las de Stanford, donde estudió Tiger o la de UCLA.

Michelle Wie es un prodigio. Con sólo trece años consiguió la mejor clasificación de una amateur en un torneo del Grand Slam, fue en el Nabisco Championship donde acabó novena. Fue la ganadora más joven del USGA Womens Amateur Public Links, uno de los títulos amateurs más importantes de EE.UU. La niña prodigio, exponente de la belleza asiática con su excepcional físico -mide 1,86-, que le permite enviar la bola con el driver a más de 280 metros de distancia, forma parte de un frenesí mediático publicitario que supera al del mismo Tiger.

Con su paso al campo profesional, el 7 de octubre de 2005, con 15 años, se destaparon unas ansias que iban más allá de la precocidad de la estrella. El afán por amasar dinero y resolver la vida de la golfista prevaleció por encima de conseguir un buen palmarés. Ahora, después de treinta y tres apariciones en torneos femeninos del LPGA Tour estadounidense, Michelle Wie no ha ganado nada. Sin embargo, forma parte del club de las millonarias donde ocupa el tercer puesto entre las mejor pagadas, Maria Sharapova y Serena Williams, después de firmar sendos contratos con Sony y Nike que le garantizan 10 millones de euros cada uno al año, al que hay que sumar Omega. Además, por acudir a un torneo, sus representantes exigían un fijo de salida de 90.000 euros, excepto en los LPGA. Su próximo torneo será el Sony Open de Hawai, otro desafío contra los chicos.

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