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La logística invisible del CSIO Barcelona: cómo viajan los caballos

El traslado de caballos al CSIO Barcelona requiere una planificación minuciosa en la que hidratación, descanso y alimentación equilibrada son esenciales.

La logística del viaje contempla paradas en establos de confianza y el cumplimiento estricto de los permisos sanitarios internacionales.

El equipamiento y la seguridad en cada detalle garantizan que los caballos lleguen en perfectas condiciones a la competición.

Los caballos viajan en tráilers especialmente adaptados a sus necesidades, con una atención minuciosa a cada detalle

Los caballos viajan en tráilers especialmente adaptados a sus necesidades, con una atención minuciosa a cada detalle / Nacho Olano / RCPB

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Detrás del espectáculo deportivo del CSIO Barcelona, hay un trabajo silencioso y preciso: el traslado internacional de caballos. Una logística invisible que asegura que cada ejemplar llegue sano, descansado y preparado para competir al máximo nivel. No se trata únicamente de recorrer kilómetros, sino de un proceso que combina organización, conocimientos veterinarios y dedicación constante.

Brigita Unciute, moza del jinete británico Donald Whitaker, conoce de cerca esta realidad. Ella explica que el bienestar del caballo empieza en el trayecto: “Si los caballos se resisten a beber, añadimos puré de salvado al agua para hacerla más apetecible”. Mantener la hidratación es esencial, y por eso el viaje incluye paradas cada cuatro horas y media.

La alimentación durante el transporte también requiere precisión. No se trata de dar grandes raciones, sino de ofrecer pequeñas cantidades de puré en las paradas largas, suficientes para mantener a los animales activos sin sobrecargar su sistema digestivo. Así se evita cualquier molestia que pueda repercutir en su rendimiento posterior en la pista olímpica del Real Club de Polo de Barcelona.

El descanso es otra pieza clave de esta logística invisible. “Normalmente viajamos durante la noche y lo combinamos con reposo diurno de unas nueve horas”, detalla Unciute. Durante esas pausas, los caballos pasean, beben, descansan en sus boxes e incluso realizan algo de ejercicio. Todo con un objetivo: reducir el estrés y mantener su forma física intacta.

A esta planificación se suma la selección de paradas estratégicas en establos distribuidos por Europa y otros continentes. La oficina de Whitaker coordina los contactos para garantizar que los caballos siempre dispongan de un entorno seguro y adaptado a sus necesidades fisiológicas y psicológicas.

El aspecto burocrático tampoco se puede pasar por alto. Viajar a Inglaterra o fuera de Europa exige permisos sanitarios y documentación exhaustiva: historial de vacunación, certificados de salud y autorizaciones de transporte. Cualquier error puede retrasar la llegada de los caballos al CSIO Barcelona o incluso impedir su participación.

Por último, cada viaje incluye un equipamiento específico: desde bridas y riendas hasta protecciones para las patas —como vendas y bell boots—, pasando por material de competición cuidadosamente embalado. “Cada detalle cuenta”, insiste Brigita, consciente de que la preparación comienza mucho antes de entrar en la pista.

En definitiva, el CSIO Barcelona no solo se disputa en la pista. También se prepara en la carretera, en cada parada y en cada decisión tomada durante el viaje. Una logística invisible que convierte el traslado de los caballos en el primer gran reto de la competición.

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