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Entrevista | Liam Arjona Hammersley Luchador profesional de MMA

Liam Arjona, el 'fockin' show' de las MMA españolas: "Voy a dar un espectáculo"

El artista marcial catalán afronta su segunda pelea profesional en WOW 28 (28 de marzo) en el Olímpic de Badalona: quiere actividad en 2026, sueña con cerrar el año 4-0 y promete un “fucking show” ante su gente

El artista marcial catalán afronta su segunda pelea profesional en WOW 28 (28 de marzo) en el Olímpic de Badalona: quiere actividad en 2026, sueña con cerrar el año 4-0 y promete un “fucking show” ante su gente

El artista marcial catalán afronta su segunda pelea profesional en WOW 28 (28 de marzo) en el Olímpic de Badalona: quiere actividad en 2026, sueña con cerrar el año 4-0 y promete un “fucking show” ante su gente / LIAM ARJONA

Nil Jaimejuan

Nil Jaimejuan

Con su segundo combate profesional a la vuelta de la esquina y el aliciente de competir en Barcelona, en casa, el peleador catalán Liam Arjona (1-0) afronta el WOW 28 con un objetivo claro: sumar una nueva victoria a su récord y dar un "espectáculo" a su gente. Formado desde niño entre el judo y las MMA, y con una base de derribo que ya le dio su primera finalización como profesional, el catalán con raíces británicas promete que el 28 de marzo el público verá “un fucking show” en el Olímpic de Badalona

Bueno, primero de todo, agradecerte este tiempo con Diario SPORT. ¿Cómo estás de cabeza y cómo responde el cuerpo en esta recta final?

Con muchas ganas, más enfocado que nunca y con ganas de pelear en Barcelona, en casa, que eso no se puede decir todos los días. Delante de toda mi gente y de darles un buen espectáculo. Con ganas de que llegue ya ese día.

Ya sabes lo que es pelear en WOW en Barcelona, pero ahora es un evento numerado. Es la primera vez que WOW viene aquí a Barcelona con un evento numerado. ¿Qué sensaciones tienes?

Cómo no, no van a faltar mis supporters. Y no es lo mismo: siempre están activos. Por ejemplo, ya vaya a Madrid o vaya a donde vaya, siempre van a estar ahí, pero en casa van a ser muchos más. Notar ese rugido es indescriptible, la verdad. Y mola pelear ahí. Tengo unas ganas increíbles, sobre todo por eso.

Liam Arjona consigue una sumisión en su debut PRO

Liam Arjona consigue una sumisión en su debut PRO / LIAM ARJONA

Debutaste como profesional hace un año. ¿Cómo es que se ha demorado tanto este segundo capítulo en tu carrera? ¿Ha sido elección vuestra o ha habido contratiempos?

La idea principalmente era el año pasado hacer otras dos peleas, igual que tengo pensado este año. Por circunstancias no pude, pero quiero retomar esa idea este año. Quiero hacer este combate, luego otro en verano, otro antes de que acabe el año y poder acabar el año con un 4-0, si Dios quiere.

El 'Fockin Show' de WOW

Antes de entrar del todo en materia: háblanos de tu apodo, “fucking show”. ¿De dónde sale y qué significa para ti?

El “fucking show” es algo más nuevo, como “el puto espectáculo”. Pero la palabra “fucking” es un mote que se me puso por una coña que teníamos de chavales: “fucking Liam”, “puto Liam”, no sé qué… Y con el tiempo se me fue quedando. Me lo puse en Instagram y ya se ha quedado para toda la vida, yo creo.

Para empezar, y para los lectores que quizá no te tienen tan controlado: ¿quién eres, de dónde vienes y cómo empieza tu camino en las MMA?

Soy un chaval que empezó muy joven, siempre por amor al arte, por amor al deporte. Me ha encantado este deporte y siempre lo he hecho por puro placer. Con el tiempo me he dado cuenta de que es para lo que más valgo y lo que más me gusta. Y a día de hoy me gustaría dedicarme al cien por cien a este deporte, a nivel competitivo, y llegar lo más alto que pueda. Ese es mi objetivo.

¿En qué disciplina te inicias y cómo se da la transición hasta decidir que esto va a ser tu día a día? Sabemos además que tu padre ha sido una figura clave como entrenador.

Desde muy pequeño ya he hecho MMA con mi padre, que siempre ha sido mi entrenador. Yo estaba por el gimnasio, más que nada por no quedarme en casa: mejor estar ahí con mi hermana, que tiene dos años más que yo. Íbamos haciendo lo que podíamos: nos metíamos en el calentamiento y poco a poco hasta poder hacer entrenamientos. Al principio con mi hermana y luego ya más grande con los chavales, y así fui entrando.

Liam Arjona junto a su padre Jesús, árbitro profesional de MMA y su entrenador

Liam Arjona junto a su padre Jesús, árbitro profesional de MMA y su entrenador / LIAM ARJONA

A la vez, a los cinco años también empecé judo: me apuntó a una clase de niños. Y hasta que dejé el judo hace cuatro o cinco años, el último año de sub-21, siempre iba a la par. Los entrenos físicos bien, pero a nivel técnico era fifty-fifty: dos o tres entrenos de judo y dos o tres de MMA. Hace ya cuatro años dije: hay que elegir una u otra porque todo no puede ser. Y desde entonces me dedico al cien por cien a las MMA.

Base en el judo y ahora un luchador "completo"

¿Dirías que tu zona más cómoda es la lucha, el derribo?

Podría ser. Aunque me considero un luchador muy completo, creo que la parte del derribo es la que mejor se me da y la que más me gusta, porque es una parte que disfruto mucho.

Tener esa base al inicio de una carrera profesional suele marcar diferencias. Tu primera victoria pro fue por sumisión. ¿Sientes que esa base te da un “suelo” muy sólido?

Sí, eso siempre es bueno porque al final te da confianza. Y la confianza en un combate es lo más importante. Por muy buen golpeo que tengas, si vas con miedo de caer al suelo lo tienes mal. Yo tengo la suerte de tener confianza en el golpeo. Si quiero ir al suelo, puedo ir al suelo. Si no quiero ir al suelo, puedo evitar que me lleven.

Aunque solo hayas podido completar un combate profesional por circunstancias, ¿cómo has vivido el salto al profesionalismo? ¿Qué ha cambiado?

Ya lo venía asimilando desde hace muchísimo tiempo. Como llevo tanto entrenando y ya hace mucho que cambié el chip a “me quiero dedicar a esto”, llevo muchísimo tiempo haciendo lo que hago ahora: entrenar cada día todo lo que puedo, mañana y tarde, y no hay más.

Lo que sí es verdad es que el salto al profesional lo quería dar mucho antes. Pero tuve problemas, luego una lesión… y no pude darlo a tiempo. De hecho, mi última pelea amateur ya quería hacerla pro, pero llevaba tanto parado que hice una amateur para volver a rodar y luego poder debutar, que era mi sueño.

Tu padre ha estado muy ligado a tu carrera. ¿Qué te aporta crecer con alguien así a tu lado, con esa confianza?

Le agradezco mucho. Y la verdad es que es un vínculo que mola, porque igual que yo tengo confianza en él, él tiene confianza en mí. No todo el mundo tiene la suerte de tener en casa a su padre de entrenador. Ahora estoy casi todos los días entrenando con él: privadas, manoplas… y es algo que mola bastante. Y además desde pequeño.

Liam Arjona enseña su bucal

Liam Arjona enseña su bucal / LIAM ARJONA

Dicho eso: ¿cómo definirías tu estilo? ¿Dónde estás más cómodo?

Me considero un luchador muy completo. Me gusta el golpeo, el derribo, el suelo… intento hacerlo todo. Entreno golpeo con gente de golpeo, lucha con gente de lucha, suelo con gente de suelo… Siempre con la mentalidad de: si puedo finalizar a una persona de grappling en grappling, podré finalizar en MMA; o si puedo golpear a un striker en su deporte, podré golpearle en MMA. Intento tocar muchas disciplinas con ese objetivo.

Dentro de lo que cabe, mi base es el judo, pero cada día me considero más striker, más grappler, porque intento no tener puntos débiles. Sí que es verdad que no pude dar mucho espectáculo en las últimas peleas. La última fue más corta, fui a asegurar. Pero para esta pelea tengo pensado que sea muy espectacular, que sea un “fucking show”, como dice mi nombre, y lo voy a demostrar el 28 de marzo.

Debutar con victoria y finalización tiene muchísimo mérito. Pero te entiendo: quieres que la gente se quede con tu estilo.

Claro, lo primero es ganar, está claro. Pero quiero que la gente se prepare para un buen “fucking show”.

Consiguió una sumisión en su combate profesional

¿Cómo viviste ese primer combate profesional? ¿Sentiste presión?

Sí. Al ser “el gran salto”, algo de presión te genera y la sentí. Lo bueno es que controlo muy bien los nervios porque llevo desde pequeño compitiendo, pero no es lo mismo. Y creo que eso influyó mucho en mi estilo: fui muy seguro, fui a lo mío. Pero no me arrepiento de nada porque esa presión y esos factores hicieron que saliera como salió: a la perfección. Me vi superior en todos lados y salió rotundo, como quería.

Vamos al segundo combate: vuelves a WOW y te enfrentas a José Gilarte. ¿Qué te llamó la atención de este rival? ¿Qué nos puedes contar de él?

Ya lo tenía visto. Ya nos conocemos. En el mundo amateur nos hemos visto bastante, aunque éramos de diferentes categorías: él competía en 61 y yo en 66 en amateur. Llevamos en WOW desde muchísimo tiempo los dos. Yo miraba sus combates: él peleó en WOW 3, WOW 4… y yo en WOW 2. Llevamos en la promotora desde el COVID y nos hemos ido viendo bastante. También he estado en su esquina cuando compañeros o gente de la selección peleaban, o sea, lo tengo fichado.

En tu récord amateur aparece un combate ante Hecher Sosa. Esta semana él debuta en UFC. A nivel personal, ¿cómo se vive haber peleado contra alguien que ahora está en la élite?

Mola bastante. También porque he tenido el placer de pelear con él, de compararme con él, de medirme con él. Ver ahora el nivel en el que está y decir “hostia”. Es una motivación, porque entrar en UFC es el sueño de todos, o llegar a una gran liga y ser alguien importante en este deporte. Él lo está consiguiendo y eso me da a entender que estoy a pocos pasos de ello.

Volviendo a tu rival del 28 de marzo: ¿qué has visto que pueda ser un peligro real dentro del octágono? ¿Fortalezas y debilidades?

Sus fortalezas: es un tío que tira para adelante, le echa huevos, y está muy fuerte. En este deporte ya sabes: siempre puede entrar una mano, puede llegar al derribo, en el suelo dominarte con su fuerza…

Pero yo me veo muy superior a él en todos los aspectos. Obviamente él dirá lo mismo, somos luchadores, pero yo me veo superior en el golpeo, en el derribo y en el suelo. Si no pierdo la cabeza, sé que puedo ser muy superior en el combate.

¿Hay un área concreta donde creas que vas a imponer tu superioridad?

Eso lo veréis el 28 de marzo en Barcelona.

¿Y una predicción para el combate?

Que va a ser un “fucking show” de la hostia.

Para ir acabando: ¿qué sería para ti un 2026 perfecto? A nivel de récord, sensaciones y disfrute.

El escenario perfecto sería acabar con esta y otras dos peleas ganadas: un 4-0. Y aparte de eso, disfrutar. Creo que es muy importante disfrutar de este deporte, disfrutar de lo que te gusta. Con el tiempo le he ido dando mucha más importancia.

Estamos hablando de presión: en el debut iba con mucha presión, y hace poco estaba haciendo un planteamiento y me acordaba de cuando empecé a pelear, que yo no pensaba ni en ganar ni en perder: iba a disfrutar. Y con esa sensación quiero ir ahora a este combate: ir a disfrutar, sin presión, a ganar como siempre hago y ya está.

WOW está creciendo muchísimo, con ambición internacional. Para un chico joven, ¿cómo se siente pelear en un evento numerado, en el Olympic, delante de tu gente?

Mola mucho. Pocos tienen el placer de poder pelear en una promotora como esta y en un escenario así. Intento aprovecharlo al máximo. Es una motivación diaria para entrenar más, currarme más la dieta, sufrir… en general, una motivación más para pelear.

Poca gente puede presumir de ello. Hasta los más grandes han empezado en eventos muy pequeños. Yo en amateur… nada que ver. Pelear en una nave industrial con 100 personas pegadas a la jaula o pelear en un estadio, delante de famosos y tal… es increíble.

Para cerrar: envía un mensaje a la gente que va a leerte y a los que te verán el 28 de marzo. ¿Qué versión de ti pueden esperar?

Van a ver un “fucking show”, como ya he dicho unas cuantas veces. Un buen espectáculo. Quiero que la gente disfrute mucho viendo mi combate y que se queden con ganas de decir: “Este tío lo tengo que volver a ver”. Que cada vez que pelee vengan a verme, porque se tienen que quedar con mi nombre. Voy a dar mucho de qué hablar.

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