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JUEGOS OLÍMPICOS

Skimo, el nuevo deporte que le puede dar varias medallas a España en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina

El esquí de montaña entra por primera vez en el programa olímpico con tres pruebas explosivas. En Bormio, España se agarra al sprint y al relevo mixto, con Oriol Cardona como referente

Boí Taüll, lista para la prueba de la Copa del Mundo de Skimo

ISMF

David Boti

David Boti

Barcelona

El skimo (ski mountaineering) es el deporte que mejor resume la montaña en versión competición: subir, cambiar y bajar a toda velocidad. Un día estás “escalando” con esquís y pieles pegadas a la suela para no resbalar; al siguiente segundo te los echas a la espalda, corres un tramo a pie y, sin margen de error, vuelves a calzarte para lanzarte en una bajada técnica.

En el esquí de montaña no solo gana quien más fuerte está: también manda la cabeza, la lectura del terreno y, sobre todo, la precisión en las transiciones. Ahí se pierden… o se ganan… segundos que valen medallas.

La gran noticia es que el skimo por fin será olímpico en Milano-Cortina 2026, una entrada que llega con formato directo y televisivo: sprint masculino, sprint femenino y relevo mixto. El sprint es la prueba más explosiva: un circuito corto, cambios constantes de ritmo, transiciones al límite y una llegada a cuchillo. El relevo mixto, por su parte, añade táctica de equipo y una tensión extra: cada vuelta cuenta y cualquier fallo se paga en cadena.

¿Cómo funciona la prueba de skimo?

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La sede del skimo en los Juegos Olímpicos de Invierno

En Bormio, en el área del Stelvio, un escenario con ADN alpino y tradición de nieve dura, donde los detalles pesan. En el calendario, el skimo se concentrará en dos días clave: 19 de febrero (sprints) y 21 de febrero (relevo mixto). Dos oportunidades… y tres medallas en juego.

Y ahí aparece España con una ilusión real: pelear por un podio que sería histórico. El nombre propio es Oriol Cardona, especialista en el sprint, un perfil perfecto para el formato olímpico: explosivo, técnico y con capacidad para competir en series cortas donde se decide todo en minutos. Si el sprint es la puerta grande, el relevo mixto abre otra vía: la combinación de ritmo, transiciones y sangre fría puede convertir a España en una de las selecciones a seguir.

El skimo llega a los Juegos para quedarse y, de paso, para cambiar el mapa de las medallas en deportes de invierno. En Bormio no habrá tiempo para respirar: pieles, mochila, cuchillas, bajada y otra vez a empezar. Y España, con Cardona al frente, tiene una de esas raras oportunidades que no se presentan dos veces.