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FORO DEPORTE Y SALUD

El increíble desafío de Loida Zabala: "Asumo que mi cáncer es incurable, pero quiero ir a los JJOO de Los Ángeles 2028"

La deportista de 'powerlifting' compartió con los asistentes a los diálogos organizados por SPORT su historia de vida, llena de dificultades inasumibles para cualquiera, menos para ella

Loida Zabala, deportista de élite de powerlifting, junto a Joan Vehils, director del diario SPORT.

Loida Zabala, deportista de élite de powerlifting, junto a Joan Vehils, director del diario SPORT. / ALBA PACHECO

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

La historia de Loida Zabala (Losar de la Vera, Cáceres, 1987) no es de película. Es de carne y hueso. Muy real. Demasiado como para no sentirla en su propia piel y, a la vez, no llegar a describir el inmenso mensaje que transmitió la deportista de élite de powerlifting en el Foro Deporte y Salud de SPORT, cuyos asistentes se llevaron una lección incalculable. Ella, una atleta que aun sabiendo que padece una enfermedad incurable está dispuesta a ponerle remedio imaginando que estará en los JJOO de Los Ángeles 2028.

Una inflamación medular y un cáncer incurable

Para prolongar su historia de vida más allá de las incontables medallas que acumula en una disciplina a la que se unió por preferencia y calidad de vida. “No voy en silla de ruedas por estar más cómoda.Tuve una inflamación medula a los 11 años, pero quien peor lo pasó fue mi familia. Yo estaba en la cama de un hospital aburrida, sin poder levantarme, sin poder comer, sin televisión ni móvil, a base de suero por la vía", rememoró Zabala.

Tras aquella situación de bloqueo, la atleta extremeña fue al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. "Me montaron en mi primera silla de ruedas. Fue uno de los momentos más increíbles para mí porque podía salir de esa habitación, notar la brisa en la cara, entrar a una cafetería. Antes no lo valoraba y si pudiese volver atrás, volvería a tener la misma experiencia", explica “una chica que cada mañana piensa: ‘un día más que sigo viva para hacer las cosas que me gustan’. Es algo increíble”.

Esto ha sido posible en gran parte gracias al deporte. "De pequeña hacía kárate, pero no competía. Cuando me fui a la silla de ruedas empecé a hacer un montón de cosas y me ayudaba tanto que en el hospital me dijeron: 'Si tanto te gusta la pesa, ¿por qué no haces halterofilia?'. No sabía ni lo que era. Fui a mi primer campeonato y entrenaba en el garaje de mi casa. Me dijeron que nunca sería campeona de España...". Como de costumbre con Loida Zabala, nada más lejos de su realidad.

París 2024, el enésimo desafío a la lógica

"Llegué a Pekín, Londres, Río y Tokio con diploma. En Brasil, en el último levantamiento, estuve cerca de la medalla de bronce. Hace un mes hice 105, algo que no había hecho absolutamente nunca. París fueron los Juegos donde quedé última y lloré de felicidad. Fueron mis Juegos más felices", relata la deportista a la que el destino volvió a retar a finales de 2023. "Me diagnosticaron cáncer. Me dijeron que era incurable. Todos tenemos una fecha de caducidad, pero no era cómo pensaba", reflexiona.

"Hubo momentos en los que no podía hablar, en los que me dijeron que tenía neumonía, en los que tenía nueve tumores en pulmón, hígado y otros sitios. Es algo duro que te digan que no puedes entrenar, pero para mí fue un segundo plano el tema del cáncer. Estaba tan contenta de volver a entrenar...". Porque el propósito de Loida Zabala ha sido siempre el mismo. Ser imparable y París 2024 lo confirmó.

"Con todo en contras tenía que competir si quería ir. Empecé con 40 kilos y tenía que bajar hasta 50. Me quedaban dos kilos y era muy difícil. Estuve dos días metiendo azúcar en la boca para quitar la saliva porque no tenía ni saliva siquiera para bajar. No pude volar días antes, llamé a mi oncóloga y le dije: 'Dime qué tiene que hacer mi grado si me ocurre algo en el avión para seguir sobreviviendo'. No competí en Georgia, pero ya estaba el check. Al final bajé de peso. Lo imposible, pero a veces pasa", relata.

Los Ángeles 2028, meta contra el tiempo

Pero con ella lo imposible tiende a hacerse realidad. "El deporte es mi motor de vida. Estoy muy motivada. Es muy diferente generar cortisol y estar estresada que hacer deporte, generar endorfinas, pasear, rodearte de tus seres queridos para generar oxitocina. Antes era un día más; ahora es otro día que sigo viva, otro día que voy a hacer todas las cosas que me gustan. Es algo tan increíble. Esta experiencia me ha enseñado muchísimo y me dan tantas ganas de volver a tener otro día y valorarlo con gusto", comparte en una lección extensible a toda la humanidad.

A pesar de la cuenta atrás que ella conoce mejor que nadie, el propósito sigue siendo el mismo: "Estar en los JJOO de Los Ángeles 2028", insiste una deportista que tiene "asumido que mi cáncer un cáncer incurable, pero vamos a seguir trabajando para disputar los Juegos Olímpicos. Ya estoy pensando en Los Ángeles 2028. Tengo la alarma para el día después de que eso suceda. Pone: 'Sigues viva'. Cuando pase, lo celebraré con SPORT". Y nosotros con ella.