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ENTREVISTA | Thierno Diallo Gimnasta olímpico español

Thierno Diallo, el renacido gimnasta que se ilusiona con Lamine: "El accidente nos hizo valorar lo que de verdad importa"

El olímpico catalán sufrió, junto al resto del equipo español, un siniestro de tráfico después del que logró una medalla de bronce europea sobre la que ha ido construyendo una carrera sin techo

Thierno Diallo, con su sempiterna sonrisa, tanto en competiciones como fuera de ellas.

Thierno Diallo, con su sempiterna sonrisa, tanto en competiciones como fuera de ellas. / CEDIDA

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Thierno Diallo (Conakri, Guinea, 2000) ha aprendido a disfrutar del proceso. Una transitoriedad con la que tienen una difícil convivencia los atletas de élite como él. Un gimnasta perfeccionista al que los nervios le pasaron factura en los JJOO de Tokio 2020. Cuatro años después, en París 2024, el efecto dominó de la tensión acumulada dejó al equipo masculino al borde de una histórica final olímpica que buscarán en Los Angeles 2028.

El accidente que sufrieron el 17 de marzo de 2023 cuando iban a una competición en Portugal les cambió la vida. De las heridas renació un grupo más sólido. Apenas un mes después, Thierno Diallo conquistaba un bronce europeo que validó el trabajo hasta esa meta volante. No solo consiguió que sus brazos fuesen una prolongación de las paralelas, logró que la presión no influyese en el resultado.

Lo había trabajado al máximo con su psicólogo un niño que maduró a costa de entender las derrotas. Siempre arropado por su familia, construida entre Guinea y Manresa. El mejor colchón sobre el que finalizar los ejercicios que contará en un libro que, próximamente, narrará su vida. Esta conversación con SPORT, que tiene lugar en el CAR de Madrid, resume algunos de los capítulos de un atleta con argumentos para todo lo que pueda venir. Sea dulce, amargo, esperado o previsto.

Pregunta. Thierno Diallo, hablando de usted con personas que le conocen, todos dicen lo mismo: es un deportista con una sonrisa que no se borra nunca. Algo que comprobamos en este cara a cara. ¿Cómo se logra clavar este ejercicio?

Respuesta. (Ríe, como no podía ser de otro modo). Me encuentro bien. Ahora estamos preparando las siguientes competiciones, a las que llegamos en una forma bastante buena. Sobre lo que dices, es algo que me han enseñado mis padres. Por mucho que pases en la vida, siempre hay algo por lo que sonreír. Yo siempre me he sentido un chico afortunado en ese sentido. He podido viajar por el mundo, he podido salir de Guinea y he echado raíces en España, que me lo ha dado todo. Como sé de dónde vengo, es mucho más fácil saber que siempre hay un motivo por el que alegrarse.

P. ¿Qué importancia tiene la historia de vida de tu familia en tu retrato personal?

R. Mi padre vino a estudiar a Bélgica y, una vez pudo sacarse los estudios y tener un trabajo, consiguió traernos a mi madre y a mí desde Guinea cuando yo tenía cinco años. Vinimos a Manresa. Él siempre fue un currante nato, aprovechando todas las oportunidades que le iban saliendo. Tengo cuatro hermanos. Mi familia es mi pilar; sin ella no habría ido a ningún lado. Son los que me han inculcado todo y me han ayudado en lo que han podido.

P. ¿Qué supuso para Thierno Diallo conseguir la nacionalidad española en 2015?

R. Una alegría, porque al final tú entrenas para competir por tu país. Yo me siento español y catalán. Prácticamente toda mi vida la he vivido aquí. Fue una alegría enorme. Primero empecé el proceso de nacionalidad por residencia, que es el que se puede presentar después de diez años. Lo hicimos conjuntamente con mi familia. Pero es un proceso en el que participan muchas personas. Con el deporte pude optar también a la nacionalización por carta de naturaleza (la logré a la vez que los atletas cubanos Orlando Ortega y Javier Sotomayor). ¿Qué me parece este proceso? Creo que es una herramienta positiva que un país pueda aprovechar el potencial que tiene dentro de él.

Un día, en una excursión escolar, descubrí la gimnasia. Yo siempre había sido muy movido. No podía estarme quieto. Así que este deporte me ofrecía justo el entorno perfecto para hacer todo tipo de cosas. Era un mundo nuevo que me llamó la atención

Thierno Diallo

— Gimnasta olímpico español

P. ¿Cómo entra la gimnasia en su vida?

R. Yo empecé jugando al fútbol. Tengo un hermano que también practicaba este deporte hasta hace poco, pero lo tuvo que dejar por una lesión. Nunca fui tan bueno como él. Lo intenté, pero tenía dos pies izquierdos... La coordinación con los pies nunca se me ha dado muy bien. Un día, en una excursión escolar, descubrí la gimnasia. Yo siempre había sido muy movido. No podía estarme quieto. Así que este deporte me ofrecía justo el entorno perfecto para hacer todo tipo de cosas. Era un mundo nuevo que me llamó la atención.

P. El cuerpo y la mente de Thierno Diallo estaban programados para la gimnasia...

R. Un poco, la verdad. También me favorecía no tener miedo, lo que me permitía probar todo tipo de cosas que quizá al resto le costaban. Siempre tenía la vocación de intentarlo. Después he tenido mucha suerte con lo que considero mi segunda familia: los entrenadores y compañeros que me arroparon desde el principio en el Club Egiba.

Empecé a entrenar con Lluís Márquez, con el que sigo manteniendo una gran relación. Es muy cercano y es como un padre para mí. Él vio algo en mí. Siempre me decía que era un diamante en bruto. Tenía mucho talento, pero era algo “sucio” en los movimientos. Era muy rígido y me costaba mucho la flexibilidad. Fíjate: como una roca, no me abría de piernas ni a tiros.

P. Me parece increíble que diga eso, sabiendo cómo es su desempeño actual en las competiciones de alto nivel.

R. Lluís supo ver lo que necesitaba. Hacer elementos y no tener miedo era positivo, pero sin una base de flexibilidad terminan llegando las lesiones o te sientes limitado para hacer según qué movimientos. Él lo vio desde el principio y me ha ido guiando toda la vida. No solo en lo deportivo. También fuera de la gimnasia me ha inculcado valores esenciales. Por ejemplo, la necesidad de tener siempre un 'plan B': “Tienes que estudiar”. Lo mismo me sucedió con Xavier Casimiro, quien me descubrió, y con Miriam Font, un amor de persona. Ambos han sido personas muy cercanas.

Thierno Diallo, durante el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística de 2025 celebrado en Yakarta (Indonesia).

Thierno Diallo, durante el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística de 2025 celebrado en Yakarta (Indonesia). / CEDIDA

P. Usted, un deportista que afronta su tercer ciclo olímpico, habla de un ‘plan B’. ¿De qué se trata?

R. Estudiar nunca ha sido mi fuerte, pero decidí hacer un grado superior de Marketing. Me costó volver a ponerme después de un año sabático en el que me había dedicado solo a entrenar. Tienes que forzarte a tener otro itinerario para cuando llegue el final de un deporte que, por desgracia, se acaba. A pesar de la altísima exigencia que tiene. Y esto sucede antes de lo que nos gustaría.

P. Pero esa alternativa la tienen que trabajar ustedes.

R. Hay mucha gente que, por desgracia, sale de aquí y no sabe qué hacer con su vida, porque su vida ha sido hacer gimnasia al máximo nivel. Si no haces nada más que eso, nadie se acuerda de ti, realmente. Aquí entrenamos con todas las facilidades, pero cuando sales ves la vida real. Nadie te enseña cómo hacer una declaración de la renta, por ejemplo. Tienes que ponerte al día, cuando te retiras, de lo que otros experimentan desde los 18 años.

P. ¿Les ayudaría que existiera un programa mixto como el de Italia, donde existe una funcionarización?

R. Eso es algo que nos encanta. Ellos son funcionarios desde que están en el equipo nacional. Tienen un sueldo de por vida, aunque no sea mucho. Alcanzan una tranquilidad que les permite afrontar de otro modo la retirada. No van a estar en la calle sin nada. Ojalá se pudiese implementar en España algo parecido. Sería fenomenal.

Con 18 años, en una competición en México, quise dejarlo. Soy muy perfeccionista y cuando fallo o me caigo solía machacarme mucho. Llegó un punto en el que me pregunté si realmente quería dedicarme a esto al cien por cien. Si estaba preparado para lo que venía. Hasta que ir al psicólogo lo cambió todo

Thierno Diallo

— Gimnasta olímpico español

P. El suyo ha sido un camino guiado y pautado. ¿Cómo vivió el cambio de junior a senior?

R. Fue una transición nada fácil, porque en ese cambio de realidad pasas a enfrentarte contra los mejores del mundo en categoría absoluta. Tuve incluso un punto de inflexión en el que me planteé dejarlo todo.

P. ¿En serio?

R. Sí. Fue en una competición en México. Tenía 18 años. Estuve allí dos semanas y no me salieron las cosas. No me fue mal del todo, pero no resultó como yo esperaba. Soy muy perfeccionista y cuando fallo o me caigo solía machacarme mucho. Llegó un punto en el que me pregunté si realmente quería dedicarme a esto al cien por cien. Si estaba preparado para lo que venía.

Aunque tú creas que puedes conseguirlo o que estás preparado para una medalla, siempre hay un rival que aparece para ser mejor que tú. Tienes que estar listo para afrontarlo y seguir entrenando. Cuando me pasó eso pensé que tenía que planificarme bien y me pregunté cuáles eran mis objetivos, tanto a corto como a medio y largo plazo. Todo eso vino a raíz de empezar a ir al psicólogo.

P. ¿Cómo le ayudó ir a terapia?

R. Ir al psicólogo me abrió un mundo totalmente nuevo, a través del cual construí objetivos realistas. Fui haciendo una estructura que me ayudó a transicionar y a preguntarme qué era lo que realmente quería. La respuesta fue clara: ir a unos Juegos Olímpicos. Entonces me pregunté qué tenía que hacer para lograrlo. Primero subir la dificultad, después clasificarme para unos Europeos, luego para unos Mundiales. Y al final de todo ese proceso logré mi meta. Tienes que hacer todo lo que esté en tu mano para conseguirlo.

P. Así es como llega al bronce en paralelas del Campeonato Europeo en Antalya (Turquía) en 2023. ¿Cómo fue superando Thierno Diallo todas esas etapas?

R. Fue muy poco a poco. Yo siempre he trabajado mucho, pero eso no garantiza siempre la recompensa. Puedes ser el que más se ejercita o el que más se aplica, que si no tienes el día justo en el momento que toca -que en realidad son apenas unos segundos-c no verás reflejado ese trabajo. Ahí es cuando no te tienes que venir abajo y debes seguir intentándolo.

Porque alguna vez va a llegar. Y si no llega, al menos tienes que estar satisfecho con todo lo que has hecho. Eso me lo explicaba mucho la psicóloga: tienes que estar contento con el proceso y el resultado llegará. Independientemente de si llega o no, si tú has hecho lo que estaba en tu mano y has disfrutado del camino, ya te llevas algo.

Recuerdo que al Europeo de Gimnasia Artística de 2023 iba con mucha motivación y había subido la dificultad. Iba tranquilo, porque no me esperaba conseguir la medalla. Sí la tenía en la cabeza, pero era consciente de que casi nunca se paga del todo ese trabajo. Y salió todo redondo. Me metí en la final y para mí ya era una victoria. Me daba igual lo que pasase después. Eso me ayudó a competir sin presión. Otros competidores sí tenían como objetivo la medalla, porque ya lo habían conseguido antes. Yo solo iba a hacerlo lo mejor posible. Y así fue como conseguí el bronce.

Me metí en la final y para mí ya era una victoria. Me daba igual lo que pasase después. Eso me ayudó a competir sin presión. Otros competidores sí tenían como objetivo la medalla, porque ya lo habían conseguido antes. Yo solo iba a hacerlo lo mejor posible. Y así fue como conseguí el bronce.

Thierno Diallo

— Gimnasta olímpico español

P. Tocar metal es algo muy simbólico, también a efectos de reconocimiento mediático o deportivo, pero ¿qué pasa después de ese día, cuando se apagan los focos?

R. Después de ese día, el 16 de abril de 2023, estaba en una nube. No me lo creía del todo. Era la primera medalla europea y sentía que flotaba. Cuando llegas a casa y lo analizas con calma te das cuenta de que has trabajado mucho para llegar ahí. En ese momento no lo ves claro, pero luego eres consciente de todo lo que hiciste ese año. Incluso después de haber sufrido un accidente muy grave, conseguí recuperar el foco para llegar a una medalla.

Cuando logras algo así todo es muy bonito: aparecen patrocinios, más oportunidades económicas… Pero todo eso también se acaba. Por desgracia, en este deporte, si no tienes resultados pierdes reconocimiento, tanto mediático como económico. Pero lo pude disfrutar. Los años que vinieron después no fueron malos del todo, así que estoy muy contento.

P. Acaba de citar un suceso que marca su biografía, pero también la de todo el equipo masculino de gimnasia artística. Ocurrió precisamente un mes antes de su bronce europeo. Cuando iban a la localidad portuguesa de Anadia para un torneo, la furgoneta en la que viajaba usted, junto a Néstor Abad, Ray Zapata, Daniel Carrión, Sergio Moreno, Oriol Rifá y Joel Plata sufrió un grave accidente. ¿Cómo lo recuerda?

R. Lo recuerdo como si fueran fotogramas. La gente pensará que es mentira, pero yo lo veía todo a cámara lenta. Cinco minutos antes de que todo sucediera iba incómodo en el coche, intentando escuchar música para dormirme, pero no podía. Había mucho bamboleo. Y de repente pasó todo. Yo fui el último en salir de la furgoneta, porque no sabía ni qué hacer. Estaba paralizado.

Fui el que salió menos mal parado, solo con un rasguño en el cuello. Aquello te hace valorar mucho más todo. Te preguntas qué queremos conseguir realmente y cuál es el objetivo. Muchas veces no te paras a disfrutar del momento ni del presente. Cuando pasa algo así te das cuenta de todo lo que ya has hecho, que también es importante. Sobre todo cuando ves a un compañero jodido. Ahí entiendes lo que es importante de verdad. Podrías no haberlo contado en un viaje a una competición. Así es la vida.

P. ¿Cómo les ayudó a ser todavía más cohesionados como grupo este incidente? Fueron fundamentales en el apoyo que recibió Joel Plata, quien tuvo que ser intervenido tras sufrir una fractura en el fémur.

R. Nos unió muchísimo. Siempre lo decimos: volvimos a nacer y hay que darle las gracias a la vida. Porque un día estás aquí y al siguiente puedes desaparecer. A nosotros nos fue bien y eso nos unió como equipo. Se fue notando en las competiciones y también en los entrenamientos. Por eso la medalla tuvo mucho más valor después de todo lo vivido. Resultó algo muy especial.

El accidente nos hizo valorar mucho más todo. Te preguntas qué queremos conseguir realmente y cuál es el objetivo. Muchas veces no te paras a disfrutar del momento ni del presente. Cuando pasa algo así te das cuenta de todo lo que ya has hecho, que también es importante

Thierno Diallo

— Gimnasta olímpico español

P. Fue un incidente que llegó en medio de su segundo ciclo olímpico. ¿Cómo vivió su primera participación en los atípicos Juegos de Tokio 2020, marcados por la pandemia?

R. Iba muy ilusionado, porque al final son unos Juegos Olímpicos, pero es verdad que la experiencia no fue completa por no poder vivirla con público. Fue raro y los nervios a mí me traicionaron bastante. Me sentí muy incómodo. Quitando eso, me lo pasé muy bien. La vida en la villa olímpica fue increíble y todo lo que viví allí me ayudó para reforzarme de cara a los siguientes Juegos. Aquello era una burbuja dentro de otra burbuja.

P. París 2024 iba a confirmar que el equipo español de gimnasia artística masculina está en una tendencia que les permite pensar en un horizonte que nunca habían imaginado. Terminaron con 241,294 puntos, a seis y medio de la final. ¿Qué pasó?

R. A París llegamos con mucha más motivación y sabiendo que, como equipo, ya habíamos logrado algo que nunca se había alcanzado. Íbamos con un objetivo muy claro: lograr la final por equipos. No se nos dio por circunstancias que aún no hemos analizado al cien por cien, pero podemos sacar algunas conclusiones. Puede que influyeran las horas, la tensión o los nervios, que aunque tú no los notes, tu cuerpo sí los interioriza.

Acabas teniendo calambres si ves que tu compañero se cae. La presión siempre está ahí y se produce un efecto dominó. En el último aparato necesitábamos una buena nota, pero en ese momento no estás analizando realmente lo que tienes que hacer. Solo ves que se ha caído tu compañero y te preocupas por lo que ha pasado. Nos derrumbamos un poco porque no conseguimos lo que queríamos.

Thierno Diallo, gimnasta de Manresa que forma parte del equipo español.

Thierno Diallo, gimnasta de Manresa que forma parte del equipo español. / RFEG

P. Pero claro, ustedes estaban compitiendo por algo que nunca se había hecho. ¿Cómo se vive compitiendo en un territorio inhóspito?

R. Veníamos de un par de años muy buenos, porque nosotros siempre habíamos estado luchando por ser undécimos o duodécimos -posición en la que terminamos en París 2024-, que es justo el corte para ir a los Juegos. Y de repente vimos que en el Mundial de 2022 quedamos sextos. Y no de cualquier manera, sino con un par de errores que nos privaron de estar luchando por las medallas.

Entonces dijimos: “¡Ostras, somos un equipo muy competitivo!”. Pero no acabábamos de creérnoslo del todo. Eso era lo que nos faltaba. Tenemos gimnasia de sobra para competir entre los mejores. Y lo que nunca se ha hecho habrá que trabajarlo para romper ese techo de una vez. Con esa mentalidad llegamos allí. Luego, por circunstancias de la vida, no salieron las cosas. Pero no pasa nada, porque sabemos que podemos lograrlo y con esa intención estamos trabajando: para que a la tercera sea la vencida.

P. ¿Cómo está siendo el ciclo olímpico hacia los Juegos de Los Ángeles 2028?

R. Este ciclo es un pelín diferente, porque ya hay jóvenes que pasan a ser seniors y vienen empujando fuerte, porque son muy buenos. Entonces no te puedes relajar. Antes había un equipo más estructurado, pero ahora hay más competencia y eso es bueno, porque te obliga a sacar lo mejor de ti. No hay nadie fijo y eso hace que todos apretemos.

Sentimos mucha admiración y respeto por las personas que han hecho tanto por la gimnasia española como Isaac Botella, mi entrenador; Gervasio Deffer o Ray Zapata. Son leyendas, sobran las palabras. La plata de Ray en Tokio 2020 y su final en París 2024 son ejemplos muy poderosos

Thierno Diallo

— Gimnasta olímpico español

P. Estamos al lado de la Residencia Joaquín Blume, ubicada en el CAR de Madrid, nombrada así en honor a un gimnasta español que abrió camino. ¿Qué valor tienen los predecesores en vuestra experiencia?

R. Sentimos mucha admiración y respeto por las personas que han hecho tanto por la gimnasia española como Isaac Botella, mi entrenador; Gervasio Deffer o Ray Zapata. En ellos siempre te apoyas para pedir consejos. Son leyendas, sobran las palabras. La plata de Ray en Tokio 2020 y su final en París 2024 son ejemplos muy poderosos.

Porque yo he visto todo el duro proceso que hay detrás de llegar hasta ese metal. Es la prueba de lo que hablábamos antes: el trabajo duro trae resultados. Y por supuesto que te motiva tenerlo aquí al lado. Para mí no hay secretos: le he visto entrenar. Todas esas horas y esfuerzos luego se replican en la competición y acaban dando una medalla. Es la prueba de que se puede y de que no es imposible.

El gimnsta español Thierno Diallo, en plena competición.

El gimnasta español Thierno Diallo, en plena competición. / CEDIDA

P. El suyo es un trabajo multidimensional, como demuestra el concurso completo o All-Around (suelo, caballo, anillas, salto, barras paralelas y barra fija). ¿Cómo consigue focalizar en cada parte?

R. Depende un poco de cuál sea tu especialidad. Hay deportistas que solo entrenan uno o dos aparatos y otros hacen los seis. Depende de tus aptitudes y cualidades. Desde pequeño ya se percibe. Si, por ejemplo, tienes los hombros un poco más anchos, puedes destacar en anillas; si tienes las piernas muy fuertes, en suelo o salto.

A mí, particularmente, siempre me ha gustado el concurso completo. Siempre he intentado entrenar todos los aparatos por igual, aunque haya algunos que me cuesten mucho, como anillas, por los hombros, donde sufro bastante. También me defiendo en suelo o salto, aunque tenga unas piernas finas. Me encanta trabajar para mejorar.

En paralelas -donde logré el bronce europeo- es donde estoy tratando de subir un poco la dificultad, porque la gimnasia no deja de evolucionar. Cuando tú consigues llegar a un nivel, ya hay otros que están sacándote uno o dos elementos más o unas décimas adicionales que después tienes que compensar con ejecución o con dificultad.

P. ¿Tan rápido evoluciona la gimnasia?

R. Siempre tienes que estar al día y analizar lo que hacen los demás. Japón es el gran ejemplo en el que fijarse. Es una escuela de gimnasia prácticamente perfecta. También ponemos el foco en países más cercanos que han destacado en los últimos años, como Gran Bretaña. No era un país especialmente competitivo, pero a raíz de los Juegos de Londres 2012 empezaron a aparecer gimnastas impresionantes. Francia e Italia también están trabajando muy bien.

P. Me han dicho que tiene un libro listo para salir donde estará todo lo que hemos hablado y mucho más.

R. ¡Sí! Faltan unos retoques nada más. En él contaré cómo ha sido mi vida y cómo he ido afrontando determinadas situaciones a través de la fortaleza mental. Me he sentido muy cómodo haciéndolo con Núria Sala, de Bevolutive, que es una ‘crack’. Cuando me enseñó la obra se me puso la piel de gallina. Nunca me había parado a reflexionar sobre mi vida y sobre todo el proceso hasta llegar aquí. Ha sido increíble.

P. ¿Qué importancia tendrán en esa obra las lesiones por las que ha pasado Thierno Diallo?

R. Mucha. Cuando tú solo conoces un ámbito, que es el deporte, y de repente estás un tiempo sin poder hacerlo, la cabeza te da muchas vueltas. Empiezas a cuestionarte: “¿Qué hago ahora?”, “¿qué puedo hacer para volver a estar bien?”, “¿cómo gestiono el no poder entrenar?”. Ves que los demás siguen ejercitándose, avanzan y tú no. Tienes que ser muy fuerte mentalmente para no venirte abajo.

Soy del Barça y desde que ha irrumpido Lamine estoy mucho más enganchado. Él lo ha conseguido. Había dejado de ver fútbol, pero con el ‘efecto Lamine’… El Barça puede ser imparable. Creo que podemos ganar la Liga y competir por la Champions

Thierno Diallo

— Gimnasta olímpico español

P. ¿Cómo se convive con ese dolor?

R. Para nosotros es algo natural. Al final aprendes a vivir sabiendo que siempre vas a tener algo. Es imposible estar bien del todo. Entonces regulas lo que es molestia y lo que es dolor real, porque a veces el cuerpo te avisa y también hay que escucharlo. Pero hay otra cosa que para nosotros son simplemente molestias. Decimos: bueno, tienes un esguince, te puedes vendar… Mientras puedas andar y hacer según qué cosas, tiras para adelante.

P. ¿Sufre menos con el Barça?

R. ¡Ahora el fútbol me está ilusionando! Soy del Barça y desde que ha irrumpido Lamine estoy mucho más enganchado. Él lo ha conseguido. Había dejado de ver fútbol, pero con el ‘efecto Lamine’… El Barça puede ser imparable. Creo que podemos ganar la Liga y competir por la Champions. Me gustan también mucho Cubarsí o Raphinha. Es increíble cómo gestionan la presión, porque hagas lo que hagas siempre hay gente observándote. No sé si podría vivir como Lamine. Tienes que tener la cabeza muy bien amueblada para gestionar todo lo que se te viene encima con 18 años.

Thierno Diallo se libera tras la ejecución de un ejercicio.

Thierno Diallo se libera tras la ejecución de un ejercicio. / CEDIDA

P. ¿Ha ido ya al nuevo Spotify Camp Nou?

R. No, todavía no. Tengo muchas ganas.

P. Queda escrito: si hay una medalla pronto, ¿saque de honor?

R. ¡Hecho! Me encantaría. Estoy con mucha ilusión por el año que tenemos por delante. Aunque estoy a la espera de ver cómo evoluciona una pequeña lesión que tengo. Pero, quitando eso, vienen Juegos Mediterráneos, Europeo, Mundial… ¡Y a mí me encanta competir!

P. Ahora que usted se ha sumergido en la literatura, si tuviera que escribirle una carta a su yo de niño, ¿qué le diría?

R. Que siga sonriendo como lo ha hecho hasta ahora, que no se venga abajo y que luche por los sueños que tiene. Al final, aunque parezca que no, todo llega. Soy un fiel creyente de que el tiempo pone todo en su lugar. Creo en el karma. Si eres buena persona, la vida de alguna forma te lo acaba devolviendo. A mí no me gustan los conflictos, prefiero alejarme de ellos.