Demetrio Lozano: "La prudencia está dentro de cada uno"

Demetrio Lozano, un apasionado del rail parapente
Demetrio Lozano, un apasionado del rail parapente | sport

¿Qué es el rail parapente? 

RAMON PALOMAR

Es una actividad que combina el ascenso de montañas a pie con el parapente, para superar valles o montañas, volando. Es una disciplina exigente, que requiere preparación física y técnica.

¿Eres tan bueno que participas en una prueba única, no? 

¡Qué va! Participan los mejores de Europa en esta disciplina. Se trata de la carrera X-Pyr 2016, que se disputa cada dos años y que  alcanza su tercera edición el 17 de julio. Se trata de cruzar el Pirineo desde Hondarribia hasta Port de la Selva. Son unos 440 kilómetros, y combina marcha y parapente.

¿La realizas tú solo?

No. Yo soy el piloto y llevo un equipo básico que pesa unos 12 kilos, aunque cuento con un equipo de asistencia que me ayuda en todo lo necesario

¿Cómo te aficionaste?

Llevo volando desde 1997, cuando jugaba en el Barça, aunque tengo que reconocer que lo llevaba en secreto ya que por contrato estaba prohibido realizar actividades de riesgo, y esta es clarísima, ja, ja, ja..

¿Nunca te pillaron?

Alguno lo sabía, pero era muy discreto. En los días de descanso, no me lo pensaba dos veces y me iba con los amigos a practicarlo. La verdad es que me servía de evasión, para mí era un factor relajante entre tanta competición.

¿Sabes los riesgos que corres?

Es un deporte donde la prudencia está dentro de cada uno. Si asumes más riesgo del debido, entonces te encuentras con el peligro, seguro. Está claro que si buscas los límites, al final te la pegas.  Si te pasas, los riesgos se disparan...

¿A quién lo recomendarías? 

Sobre todo al que le gusten los espacios abiertos. Es curioso, porque hay gente que lo practica a pesar de tener vértigo, pero allí arriba no hay referencias por lo que no sientes ese pánico.

¿Es difícil de practicar el parapente?  

Es como todo, requiere un poco de preparación física y de navegación, aunque es mucho más sencillo de lo que parece. Luego, en el aire, puedes pasar horas y horas, cogiendo el viento y las nubes. Es una sensación espectacular.

¿Qué se siente allá arriba? 

Es una sensación de libertad. Surfeas las nubes, no es fácil de explicar, tranquilidad...

Tras dejar el balonmano, ¿tu vida sigue ligada al deporte?

Sí, lo necesito.  Soy profesor en la Universidad de San Jorge y sigo con ganas de balonmano, dispuesto a coger un buen proyecto si se presenta. 

¿Qué te ha dado el balonmano?

Pues todo, una profesión, la posibilidad de formarme, estudios, una tesis doctoral, muchos amigos, medallas y títulos. Y, además, una buena ética del deporte.  

Ademar, Barça, Kiel, selección... ¿Con qué te quedas?

Cada etapa ha sido importante en mi vida. En el Barça disfruté de dos momentos distintos, primero con Valero y, más tarde, con Cadenas, que acabó fuera. Mi etapa final fue en Zaragoza, mucho más tranquila hasta mi retirada. 

Has estado en cuatro Juegos y has ganado tres medallas. ¿Son diferentes al resto? 

Sin duda. El Mundial reúne a los mejores del mundo pero en los Juegos compartes tiempo con estrellas de otros deportes, como Gasol o Nadal. He tenido la suerte de jugar cuatro y, al final, ya conoces a todo el mundo. Es un acontecimiento único. Lástima que este año no estén en Río.

cerrar
Sport

SPORT.es

Descarga gratis la app en tu móvil