Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Historia SPORT

Historia SPORT

BALONMANO

Cristina Cabeza, la pionera que dio a las Guerreras su segundo título mundial

La madrileña cambió con sus decisiones la final del Mundial sub'18 para revalidar ante Montenegro el oro con España

Cristina Cabeza, humildad y talento a partes iguales

Cristina Cabeza, humildad y talento a partes iguales / ANZE MALOVRH - KOLEKTIFF

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
David Rubio

David Rubio

Muchas veces hemos leído que el papel de los entrenadores en la elite es limitado, que a esas alturas ya no se pueden enseñar cosas importantes a los jugadores, que son más gestores de grupo que otra cosa y mil y un tópicos más que utilizamos todos.

Para acabar de un plumazo con todos ellos habría que analizar lo sucedido el domingo en la final del Campeonato del Mundo femenino sub'18 de balonmano, saldado con victoria de las Guerreras Juveniles por 26-23 a Montenegro en la localidad rumana de Pitesti. España pasó de tener el partido muy cuesta arriba a ganar incluso con solvencia en los minutos finales.

Cristina Cabeza realizó una dirección de partido que debería estudiarse en las escuelas y volvió a demostrar a la RFEBM que quizá va siendo hora de confiarle el futuro de las Guerreras absolutas, aunque al menos hasta los Juegos de Los Ángeles el banquillo es cosa de otro técnico reputado como Joaquín Rocamora.

Tras 16 años jugando en Alcalá de Henares, Vicar Goya y Elche, la madrileña se marchó al Trier de la Bundesliga alemana y en la temporada siguiente hizo de jugadora-entrenadora. Se retiró en 2014 y siguió allí hasta 2017, para pasar al Alcobendas, al Gijón, al Atlético Guardés al Handball Erice y, desde el pasado 8 de diciembre, al Monvedre de la Liga Guerreras Iberdrola.

L;a RFEBM la nombró en 2020 seleccionadora de las Guerreras Promesas y logró el oro en el Open Europeo. Dos años después pasó a la juvenil y en 2024 hizo historia al proclamarse campeona mundial sub'18 por primera vez, logrando ocho victorias en ocho partidos. La octava llegó en la final ante Dinamarca por 23-22, con un lanzamiento final a la madera de Andrea Jensen.

España encaraba el Mundial que concluyó el domingo en Rumanía con el dificilísimo objetivo de revalidar el título e igualar a Rusia, única selección con dos oros femeninos seguidos. Tras pasar por encima de Guinea (27-12), Uzbekistán (22-46) y vencer a Alemania por 27-24, pasó primera a la segunda fase.

Cristina Cabeza y su ayudante, Luis Miguel Ascorbe

Cristina Cabeza y su ayudante, Luis Miguel Ascorbe / RFEBM

Allí ganó a Países Bajos (30-26) y a Montenegro con una remontada (35-33) en la que Cristina Cabeza tomó muchas notas en su privilegiada cabeza. Las Guerreras vencieron a Suiza en cuartos (27-25), a Egipto en unas semifinales durísimas (26-27) y volvieron a verse las caras con las montenegrinas en la final.

España logró recuperarse de un 4-7 inicial y al descanso perdía por 11-12, pero en la segunda parte el 17-20 al paso por el minuto 46 no invitaba al optimismo. Ivana Savic era una pesadilla con ocho goles, el ataque español no era fluido y Rebeca Secades no marcaba diferencias en la portería.

Ahí Cristina Cabeza pasó a la acción y sus jugadores la creyeron. La seleccionadora planteó una defensa 3-3 muy abierta y un ataque siete contra seis. El parcial de los 14 minutos finales fue de 9-3, con ataques inteligentes para encontrar espacios. Además, Secades respondió a la confianza con paradas clave y entre todas volvieron loca a una Savic que acabó con 9/17.

Felicidad total de las Guerreras juveniles

Felicidad total de las Guerreras juveniles / RFEBM

Lo primero fue abrazarse con su 'segundo', Luis Miguel Ascorbe. Pocas victorias habrán llevado más sello del banquillo. "Sabíamos que Montenegro iba a hincar la rodilla. Llevan todo el campeonato jugando con las mismas siete u ocho jugadoras y que, cuando les abriésemos la defensa, íbamos a tener muchas opciones", dijo emocionada. Para quitarse el sombrero.

Fue una victoria de equipo, con seis goles sin fallo en la final de la central Lucía Calleja (AtticGo Elche), el MVP con 4/5 para la lateral derecho Elene Fresco (Super Amara Bera Bera), cinco goles y un solo fallo de la central Iraia Berroeta (BM Kukullaga) y tres goles clave de la extremo derecho Elena Vladu (Elche) y la citada serie final de Secades entre los tres palos.