Cazaron a la otra gran pieza del 'caso Balco'
Siempre se había escapado a todo, incluso de la confesión detallada de su ex marido, C.J. Hunter
Marion Jones era una superviviente, la última pieza que se había escapado del mayor escándalo de dopaje en la historia del deporte, el caso de los laboratorios Balco. Desde los Juegos Olímpicos del 2000, cuando ganó cinco medallas, tres de oro, había sido perseguida tanto por los rumores como por confesiones oficiales. Pero nada, ni tan siquiera los controles antidopaje por sorpresa, habían podido poner a la veterana velocista contra las cuerdas.
Su marido, CJ Hunter, no pudo participar en los Juegos de Australia porque le encontraron esteroides en la orina. Jones hizo su teatrillo en defensa del lanzador de peso derramando lagrimitas en la rueda de prensa posterior... un año antes de que se separaran.
La reina de las pistas tocó un poco más la fibra sensible de los aficionados a los cuentos rosa cuando anunció su noviazgo con su colega Tim Montgomery poco después de que este batiera el récord del mundo de los 100 m (9.78), concretamente el 14 de septiembre 2002 en París.
Tres meses después, Jones y Montgomery decidieron romper con su entrenador Trevor Graham, quien por extraña coincidencia está siendo investigado por la Federación Internacional a raíz del positivo con testosterona de Justin Gatlin, otro de sus 'chicos'. Los analistas del atletismo fruncieron el ceño cuando los reyes de la velocidad de la época eligieron a Trevor Francis, el ex entrenador del canadiense Ben Johnson, como preparador. La imagen de ambos comenzó a declinar.
El nacimiento de Tim Jr. en junio del 2003 fue la única alegría de la chica de Los Angeles. Cuatro meses después, ella y su marido tuvieron que comparecer ante un jurado federal por el caso del Laboratorio Balco, cuyo director, Victor Conde, fue condenado por blanquear unos cuantos millones de dólares y por distribuir productos dopantes a numerosos atletas olímpicos a través de sus preparadores. Por aquel tribunal desfilaron todos, Korchemny, Trevor Graham... hasta uno de los químicos del laboratorio californiano. C.J. Hunter, salió del anonimato para declarar que había visto a su 'ex' tratarse con EPO, hormonas del crecimiento y con "the clear", el más célebre de los esteroides por ser indetectable, antes de los Juegos de Sydney. Montgomery, como la atleta Kelli White, fue sancionado con 2 años por lo que se retiró, mientras que Jones se declaró inocente y se escapó a todo por falta de pruebas concluyentes.
La velocista siguió compitiendo, pero dejó de ser 'chica Nike'.
El año pasado, los organizadores de los grandes mítines europeos la boicotearon descaradamente. En realidad boicotearon todo lo que 'oliera' a Balco. La estrella de Jones comenzó a declinar.
En el 2006, la corpulenta y musculada atleta regresó por donde solía, con marcas estupendas. El 8 de julio en el Estadio de Saint-Dennis bajó por primera vez en mucho tiempo de los 11 segundos (10.92). Con 30 años se la estaba jugando por última vez.
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