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CULTURISMO

Arnold Schwarzenegger, exculturista (78 años), sobre el dopaje: "Tomaba 100 miligramos de testosterona a la semana y tres Dianabol al día"

El exculturista siete veces campeón del Mr. Olympia es un conocido actor y ex gobernador de California que dirige el Arnold Classic, la segunda competición de culturismo más importante del mundo

Arnold, sobre el dopaje

Arnold, sobre el dopaje / Externos

Iker Lloveras

Iker Lloveras

Arnold Schwarzenegger es, sin lugar a dudas, el icono que cambió para siempre la imagen del culturismo, y los siete títulos del Mr. Olympia a sus espaldas (1970, 1971, 1972, 1973, 1974, 1975 y 1980) le convirtieron en una leyenda viva del deporte. Arnold consiguió abrir las puertas a unos físicos monstruosos que aterrizaron de lleno en la industria del cine y se volvieron 'mainstream' sobre la tarima gracias a referentes como Ronnie Coleman y Jay Cutler, grandes campeones del culturismo profesional.

En un reportaje de Men’s Health publicado hace varios meses, Schwarzenegger detalló por primera vez qué sustancias 'prohibidas' utilizó durante su etapa competitiva, cerrando así la puerta a cualquier teoría sobre la naturalidad de su físico extraordinario: su pauta se apoyaba, básicamente, en dos compuestos, testosterona y Dianabol (D-Bol). Según explicó, tomaba 100 miligramos de testosterona a la semana y tres Dianabol al día, lo que situó en 15 miligramos diarios.

La parte más importante de su mensaje, sin embargo, no fue la crudeza de los detalles de su uso de anabolizantes. Arnold insistió en que no quiere que nadie copie lo que él hizo, porque recuerda que el contexto era distinto en su época: en Estados Unidos, los esteroides anabolizantes no se convirtieron en una cuestión federal (como sustancias controladas) hasta 1990, con la Anabolic Steroids Control Act; además de asegurar que entonces lo hizo bajo supervisión médica, algo que, en su opinión, muchos no tienen hoy en día.

"El culturismo siempre se consideró un deporte seguro, pero ahora ya no lo es. Ahora la gente se está muriendo. Se está muriendo por sobredosis de drogas, y no saben qué demonios están haciendo. Y están escuchando a charlatanes. Si quiero ir a buscar consejo médico de un médico de confianza, voy a la UCLA o a la Clínica Cleveland", expuso con dureza.

Schwarzenegger también dejó una frase que resume su postura actual y que, en realidad, sirve como aviso general para cualquiera que esté tentado por el atajo que representa el uso de química: “No vayáis por ahí”. Y añadió otra idea que repitió con insistencia: cualquier abuso del cuerpo se acaba pagando. Para reforzarlo, aseguró haber visto casos cercanos preocupantes: "Quiero que los jóvenes sepan que he visto a personas recibir trasplantes de riñón y sufrir muchísimo por ello. Estamos en una época en la que siempre buscamos la manera fácil de ganar dinero, la manera rápida de enriquecernos, la manera fácil de ser influyentes. Cada vez que abusas del cuerpo, te arrepentirás más adelante".

Lo más llamativo es que Arnold habla sin tapujos sobre este tema pese a que gran parte de su fama se debe al físico que construyó gracias a su trabajo y dedicación en el gimnasio y, lógicamente, al uso de química. De forma muy humana, admite sus contradicciones y viene a decir que entiende perfectamente que muchos no quieran escucharle, porque él mismo utilizó esas ayudas en su momento.