VELADAS SONORAS
Natalia Lacunza: "El Barça me gustaba de niña porque era el equipo de los buenos"
La cantante, que actuará en Barcelona el próximo 19 de febrero, charla con Sport y reconoce que de pequeña seguía al club blaugrana

Natalia Lacunza posó para SPORT en el hotel ME de Barcelona / LOU ACEDO
La cantante navarra presenta nuevo disco, titulado ‘Nostalgia25’, y está inmersa en plena gira en una etapa en la que la madurez ha llamado a sus puertas. Aficionada de Osasuna y del buen fútbol, reconoce que de pequeña el Barça siempre le dio buenas vibraciones haciéndole sentirse cercana del equipo que, para ella, eran el de los ‘buenos’.
Nos habla de música, inquietudes y deportes tras haber experimentado todo tipo de sensaciones en sus siete años de carrera. Estará actuando en Barcelona el próximo 19 de febrero dentro de la programación del Festival Mil.lenni.
Siempre empezamos estas entrevistas con idéntica pregunta. Deportivamente hablando, si tuviese que hacer un paralelismo, ¿en qué momento se encuentra su carrera?
¡Ostras! Me veo como capitana de un buen equipo de natación sincronizada de una buena universidad de no sé dónde, aunque todavía nos queda pasar de nivel y ser más ‘pros’. Me imagino de cabecilla porque creo que he conseguido tener las herramientas necesarias para liderar bien un proyecto. A nivel de desarrollo todavía no he alcanzado mi máximo y por eso me veo reflejada.
¿Por qué se ha ido a la natación sincronizada?
Porque me parece un deporte muy complicado, bonito visualmente, elegante y muy de chicas.
Curiosamente La Tania dijo que admiraba la misma especialidad.
¿En serio? ¿Sabes qué? Entrenamos en el mismo gimnasio en Madrid. ¿Cómo te quedas? Se lo comentaré cuando la vea, qué casualidad. Además, dicen que parecemos hermanas.
Está presentando ‘Nostalgia 25’ que es el título de su nuevo disco. Para el lector de SPORT que no la conoce en profundidad, ¿qué se puede encontrar musicalmente?
Habla de un momento en el que estás un poco atascado en el pasado, en el que no te apetece crecer y no quieres soltar lo conocido, sea bien por miedo al futuro o bien por pura cabezonería, porque te parece que más vale lo malo conocido que bueno por conocer. Se retrata el momento de mis 25 años cortos, pero es una sensación que se puede extrapolar a muchas edades porque siento que esta ha sido la primera vez que he tenido que empezar de nuevo e intuyo que pasará más veces en la vida. Hay que resignificar vínculos, espacios, a uno mismo.
Es su segundo disco, pero con siete años de carrera habrá vivido muchas experiencias.
Siento que tengo años de perro. Entré a Operación Triunfo muy joven, con 19 años y, con 26, me quedo con cómo estoy ahora. Si tuviese que empezar de cero reconozco que no sé cómo lo haría. He sabido construirme un hueco dentro de la industria que todavía puede crecer aún más. Tengo un estilo que suena a mí y a nadie más. He conseguido tener un equipo creativo maravilloso que confía en mí y yo en ellos y tengo un bloque en el management y en la discográfica que me hace vivir un punto muy dulce. Tengo todos los cabos atados.
Ser de Pamplona es sinónimo de ser de Osasuna. ¿Qué significa ser ‘rojilla’?
Tener pasión y mucho amor incondicional sin importar los números como diríamos en la música, la repercusión, ni el momento en el que estés. Me encantaba ir a El Sadar porque es nostalgia pura. Recuerdo que era un estadio enorme porque era un ‘moco’ y alrededor mío todo eran hombres gigantes y se vivía una energía tremenda.
Me ha dicho que jugaba al fútbol.
En las Monjas Ursulinas de Pamplona. Hice muchas cosas, pasé del ballet y la gimnasia rítmica al fútbol y luego volví al ballet, pero me encantaba y sigue gustando jugar al fútbol. Aunque después de estar dos años en un equipo de futbito y que mi entrenador me dijese “Natalia, por favor, dale a la pelota” entendí que no era lo mío pese a me lo pasaba pipa. Me marcó por su negatividad.
¿En qué posición jugaba?
Portera y centrocampista. Tampoco era muy serio el tema, pero lo curioso es que éramos dos chicas y mil chicos y parecíamos las raras. La otra chica, Marta, no era ni de mi clase.
¿Cuándo dice que le gusta el fútbol es porque ve partidos?
Perfectamente. Y puedo vivirlos mucho. No tengo una relación tan intensa con el fútbol, pero cuando lo veo me lo disfruto. De pequeña simpaticé con el Barça porque era el equipo de los, digamos, ‘buenos’. Había algo energético de que el Barça eran los que molaban y el Madrid los ‘malos’.
¿Qué deportes practica en el día a día?
Me encanta entrenar y hago una tabla personal consistente en fuerza, metabólico y halterofilia. De vez en cuando escalo y cuando puedo esquío y me lo paso teta porque me encanta la nieve y se me da genial. El deporte me aporta una salud mental absoluta. Yo que voy de un lado para otro, que soy ansiosa, que le doy mil vueltas a la cabeza y me como la olla, estar una hora al día concentrada en el deporte y trabajando mi cuerpo siento que me libera mental y físicamente.
¿Cómo prepara las giras?
Con sumo cuidado porque tengo nódulos, que son una putada, y tengo que calentar muy bien antes de empezar a cantar. Estoy empezando a recolocar la voz y ensayar lo justo, como máximo dos horas al día, y hacer un cooldown, relajar las cuerdas y tengo que hacerlo muy estrictamente. Los días de promoción son agotadores porque pasan factura. Luego hay 5 días intensos de ensayos con la banda y como son mis temas me los sé de pe a pa y no hay problema y tiramos mi voz por ordenador y se ensayan las cosas. No puedo permitirme hacer el loco con la voz y debo ir con cuidado.
El tour pasará por Barcelona el 19 de febrero. ¿Qué podremos ver?
Varias cosas. Hay muchos coros y todos los miembros de la banda cantan, el arreglo de voces será la cosa más potente del bolo. Es una banda híbrida y las estaciones rotarán y los músicos no estarán todo el rato en el mismo lugar pues el formato de cada canción será diferente y tendrán vida propia.
¿Qué parte de exigencia deportiva tiene componer? ¿Utiliza alguna metodología?
La disciplina, el hecho de practicar a diario, buscarle una vuelta, plantearte dudas, intentar cosas chulas y si algun día no te sale seguir para que cuando estés inspirada te fluya mejor. Hay momentos en los que suena algo de fondo y me viene una melodía y voy al baño a grabar un audio. O si leo algo y hay una frase que me resuena a partir de ahí compongo. La metodología es aleatoria y la inspiración viene cuando quiere porque no son matemáticas.
¿Cuándo está enamorada compone mejor?
Puedes interpretarlo de varias formas. Un enamoramiento temprano es intenso y necesidad de expresarlo, cuando llevas más tiempo ya sean 2 o 3 años la cosa se calma y también hay mucha inspiración, aunque ya es desde otra perspectiva. Por último, cuando te rompen el corazón escribes que flipas y llega la catarsis.
Tenemos a nombres como Aitana, Belén Aguilera, Amore, Cariño, Amaia, Judeline o usted misma pegando caña. ¿A qué cree se debe?
Creo que existimos y ya está. Es un golpe en la mesa que más que pegarlo nosotras lo han dado los medios porque saben que hay que dar más eco a las voces femeninas. Nos inspiramos mucho las unas a las otras y hay una cadena de repercusión y ayuda.
¿Le atraen las redes sociales? Cuenta con muchos seguidores.
Sirven de conexión con tu fan, pero poco más. Algún día hay que mantener el cerebro plano sin hacer nada, aunque a veces hay que consumir basura un rato en el móvil y desconectar para volver a leer un libro. Las redes, al final son herramienta de trabajo.
¿Qué aportan las colaboraciones?
Básicamente riqueza. Cuando participan más cerebros todo es mejor. Cada uno tiene su momento.
¿Tiene algún referente en el mundo del deporte?
No tengo a nadie en concreto del deporte. Tenía más como referentes a bailarinas rusas de ballet. Una de ellas era Svetlana Sakarovao o la española Sara Baras, son mis referentes. La vida también me cruzó con la exfutbolista Virginia Torrecilla que superó un cáncer y ha conseguido encajar su proceso perfectamente. No jugar a fútbol y poder estar bien me parece una cosa muy loca.
¿Recuerda algún momento deportivo que le marcase?
Una competición de slalom en la que se me cayó un esquí justo en la recta final y acabé con un solo ski y me ovacionó todo el mundo al llegar a meta. Me sentí feliz por la medallita psicológica.
¿Qué le aportaba el ballet? Sé que al principio le cogió tirria por culpa de una profesora.
Así es. Tuve una profesora fatal en el conservatorio y me di de baja y me fui al fútbol. Luego me apunté a otra escuela con la intención de hacer baile moderno y contemporáneo y dejar el ballet de lado. El baile contemporáneo me encanta y tiene unas vías de expresión grandes y similares a la música. La danza y el canto tienen en común la música y van de la mano y me ayudan a canalizar mucho y encontrar algo más de lo que siento. El ballet aporta disciplina y técnica y muchos quebraderos de cabeza. En cambio, la danza moderna es libertad de expresión y oxígeno.
¿Qué cree que conecta de usted con el púbico?
Soy sincera y me muestro vulnerable en lo que hago y en mis letras. En las redes me acusan de ser poco expresiva, pero en las entrevistas cambia la perspectiva, aunque aún estoy aprendiendo para poder expresar eso a través de mis redes, aunque no es el medio. Siempre me ha costado parar de hacer cosas, pero últimamente lo estoy logrando; me gusta quedarme en casa dos días haciendo caldo como una abuela lo cual quiere decir que igual me estoy haciendo mayor, ¿no?
La última, ¿qué sonaba en el coche de sus padres?
Muchos estilos, desde Queen, música clásica, la banda sonora de Los Miserables, Jason Mraz, Carla Bruni, Neil Diamond o Andrés Calamaro.
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