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Estrena 'Leer a Lolita en Teherán'

Golshifteh Farahani, actriz: "Irán está siendo escenario de la mayor revolución feminista de la historia"

La actriz, que lleva años usando su influencia en las redes sociales para ejercer de fiera opositora de la República Islámica, estrena la adaptación del cine del 'besteller' 'Leer a Lolita en Teherán'

La actriz iraní Golshifteh Farahani en Cannes.

La actriz iraní Golshifteh Farahani en Cannes. / EFE

Nando Salvà

Cuando era niña, Golshifteh Farahani fue testigo de cómo los sicarios del régimen de los Ayatolás quemaban libros en las calles de Teherán, Irán. "Mi padre tenía una biblioteca llena de obras prohibidas por los mulás, novelas extranjeras y ensayos políticos como los de Karl Marx; y yo, con 12 años, pude leer la versión íntegra de ‘Cien años de soledad’”, recuerda asimismo. "Los tiranos son muy proclives a quemar literatura, porque entienden que una población que no lee es una población dócil”.

Ahora, la actriz es la protagonista de ‘Leer ‘Lolita’ en Teherán’, adaptación cinematográfica del libro de memorias publicado por Azar Nafisi hace dos décadas, en el que relataba su vida en Irán desde su regreso al país durante la Revolución Islámica de 1979 hasta su huída definitiva al exilio en 1997. Tras el derrocamiento del Sha, Nafisi empezó a enseñar literatura extranjera en la universidad, pero cuando el régimen teocrático empezó a mostrar su verdadera cara se vio obligada a dejar el puesto y formó un club clandestino de lectura para mujeres en el que se exploraban libros prohibidos por el régimen.

“Como mi personaje en la película, y como muchos opositores del Sha, mis padres también habían abandonado el país para instalarse en Europa, y regresaron en 1979 creyendo que por fin Irán era libre, y que era su deber participar en la reconstrucción del país. Sin embargo, rápidamente se desilusionaron”. Como ella, ambos son artistas; él es director teatral, y ella también se dedica a la interpretación. “Cuando se impone el oscurantismo, el arte sufre. Los regímenes totalitarios siempre intentan silenciarlo, porque transmite verdades y ofrece esperanza”.

Farahani confiesa que, inicialmente, no tuvo claro que protagonizar el nuevo largometraje, dirigido por el israelí Eran Riklis, fuera una buena idea. “Después de todo, desde mi salida de Irán años atrás no había interpretado ningún personaje en mi lengua materna, el farsi, ni actuado en ninguna película ambientada en mi país; temí que volver a hacer ambas cosas reviviría el dolor que había pasado todos esos años tratando de silenciar”. Porque la actriz, recuérdese, escapó de su tierra natal en 2009 para empezar una nueva vida en Francia, y tratar de volver a ella podría tener consecuencias terribles para ella y su familia.

Había debutado en el cine con solo 14 años a las órdenes del malogrado director Dariush Mehrjui en ‘El peral’ (1998) y, diez años y una veintena de películas después, ya era la mayor estrella cinematográfica dentro de su país. Dio el salto a la fama internacional cuando, tras verla en ‘Media luna’ (2006), de Bahman Ghobadi -Concha de Oro en el Festival de San Sebastián-, fue elegida por Ridley Scott para formar parte junto a Leonardo DiCaprio y Russell Crowe del reparto de ‘Red de mentiras’ (2008), thriller sobre las operaciones secretas de la CIA en Oriente Próximo, convirtiéndose así en la primera actriz iraní que aparecía en una película de Hollywood desde la Revolución.

Sus problemas con el régimen empezaron cuando apareció en la premiere de la película en Nueva York sin usar el hiyab, con la cabellera descubierta; de vuelta en Teherán, se la acusó de haber violado el código de vestimenta islámico, y se le prohibió salir del país. Además de rodar ‘A propósito de Elly’ (2009), la película de Asghar Farhadi que ganó el Oso de Plata en la Berlinale, durante los siete meses posteriores fue sometida a sucesivos interrogatorios. Después de aquello, dejó Irán para instalarse en París.

En 2012, una fotografía publicada en una revista francesa en la que Farahani aparecía mostrando desnudo uno de sus senos desató la ira de las autoridades iraníes. Días después, sus padres recibieron una llamada telefónica misteriosa durante la que se les lanzó una advertencia entre gritos: si su hija volvía a Irán, le arrancarían los pechos y los servirían a la familia en una bandeja de plata. “El exilio te deja sin patria y te condena a vivir el resto de tu vida en tierra de nadie, tu propia existencia queda en entredicho”, explica.

Sin embargo, “aunque te vayas de Irán, Irán nunca te abandona”; lo afirma alguien en un momento de ‘Leer ‘Lolita’ en Teherán’. “Llevo mi país en la sangre, así que soy Irán en movimiento”, añade la actriz, que lleva años usando su influencia en las redes sociales para ejercer de fiera opositora de la República Islámica. “Me detestan porque fui la primera personalidad pública que se fue del país para poder seguir trabajando. Y porque me convertí en una luz en la oscuridad: cuando vieron que era posible escapar, muchos otros siguieron mi ejemplo”.

Desde entonces, Farahani ha trabajado en taquillazos como ‘Exodus: Dioses y Reyes’ (2014) -de nuevo para Scott- y ‘Piratas del Caribe: La venganza de Salazar’ (2017), ha sido imagen de firmas como Dior y Cartier y ha colaborado con cineastas como Mia Hansen-Love, Jim Jarmusch, Louis Garrel y Julia Ducournau -la directora de ‘Titane’ ha contado con ella en su nueva película, ‘Alpha’, recién presentada en el Festival de Cannes-; también ha protagonizado varias ficciones ideales para enfurecer a los ejecutores de la ‘sharía’ chiíta: como ‘La piedra de la paciencia’ (2012), drama sobre la represión misógina consustancial al integrismo islámico, o ‘Las hijas del sol’ (2018), sobre un batallón de mujeres guerrilleras que combaten a los extremistas. O también, desde ahora, como ‘Leer ‘Lolita’ en Teherán’.

Aunque tuvo lugar en Italia, el rodaje de la nueva película se vio emocionalmente permeado por las protestas que por entonces tenían lugar en Irán y alrededor del mundo tras la muerte en Teherán de la joven Mahsa Amini cuando se hallaba bajo custodia policial tras haber sido detenida por no llevar el hiyab bien colocado. “El régimen iraní acabará cayendo, más temprano que tarde; un árbol completamente podrido por dentro siempre acaba cayendo”, asegura Farahani. “Hoy, los poetas, los músicos y los jóvenes en general salen a la calle a luchar, se arriesgan a la cárcel y la muerte; ellos representan el futuro”. Obviamente, ‘Leer ‘Lolita’ en Teherán’ también es un alegato en pro de la solidaridad femenina frente al patriarcado y la misoginia de Estado.

En mi adolescencia, solía raparme la cabeza y disfrazarme de chico para caminar por las calles, me ponía en peligro para poder sentirme libre, pero ni entonces ni hasta ahora sentí que hubiera preferido ser un hombre. Es lógico que actualmente Irán esté siendo escenario de la mayor revolución feminista de la historia. Las mujeres de mi país somos increíblemente poderosas y resistentes, y siempre luchamos para encontrar nuestro camino. A veces pagamos el precio, pero nadie puede detenernos”.

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Vía: El Periódico

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