El Santos golea al Boca y se medirá al Palmeiras en la final de la Libertadores

El Peixe no dio ninguna opción a un Xeneize entregado y se clasificó en un plácido partido

Los brasileños sentenciaron marcando sus tres goles en el inicio del primer y segundo tiempo

Russo explica las causas de la derrota de Boca | PERFORM.

Habrá final brasileña en la Copa Libertadores: Santos - Palmeiras. El Peixe infringió un severo correctivo al Boca en la segunda semifinal del torneo continental. Ganó 3-0, pero el marcador podría haber sido mucho más elástico.

SFC

3-0

BOC

Santos FC

Joao Paulo; Pará, Lucas Veríssimo, Luan Peres, Felipe Jonatan (Madson, 80'); Alison (Vinícius Balieiro 84'), Diego Pituca (Sandry, 60'), Soteldo (Jobson, 60'); Marinho, Lucas Braga (Jean Mota, 80'). y Kaio Jorge

Boca Juniors

Andrada; Jara (Buffarini, 45'), Izquierdoz, Lisandro López, Frank Fabra; Pulpo González (Capaldo, 45'), Campuzano, Salvio (Mas, 60'), Villa; Tevez y Soldano (Ábila, 58')

Goles

1-0 Pituca (16'); 2-0 Soteldo (49'), 3-0 Lucas Braga (52')

Árbitro

Wilmar Roldán (Colombia).T.A. Pituca (45') / Salvio (26'), Izquierdoz (65'). T.R.: Frank Fabra (57')

Incidencias

Partido de vuelta de las semifinales de la Copa Libertadores de América disputado en el estadio Vila Belmiro, en Santos, a puerta cerrada a causa de los efectos de la pandemia de Covid-19

Los argentinos solo necesitaban un empate con goles, tras el 0-0 de la ida, para sellar su pase a la gran final del Maracaná, del próximo día 30. La realidad, sin embargo, indica que en ningún momento estuvieron dentro del partido. El correctivo recibido es de los que duele

Si el Palmeiras había sudado sangre para eliminar un River Plate, que le ganó 0-2 en la vuelta, el Santos, con un equipo muy joven, dio una exhibición de madurez contra un rival, como es el Boca, mucho más rodado en partidos de cara o cruz.

Un arranque abrumador

El Santos mostró a lo que venía. En los cuartos de final, Kaio Jorge le metió un gol al Gremio con 11 segundos de juego. E intentó repetir la dosis. A los 30 segundos de partido, Marinho estampó un lanzamiento cruzado en el palo derecho de la portería de Andrada.

Los de Cuca salieron despojados de cualquier presión. Su propuesta estaba perfectamente definida: tomar las riendas del choque e imprimir un ritmo alto con transiciones verticales. Su inicio era muy prometedor.

El plan del Peixe funcionó. Un centro de Soteldo acabó impactando en el brazo de Lisandro López. Era penalti, pero sin tiempo para reclamar, Pituca cazó el rebote y lo envío dentro de la portería del Xeneize. El 1-0, en el primer cuarto de hora, premiaba el desparpajo de un equipo leve y propositivo.

El Boca, hasta entonces ramplón y dubitativo, se despertó y se pidió el balón. Un gol ya le valía. El partido, ahora sí, entró en una fase de alto voltaje. Villa y Tevez mandaron dos avisos, pero los de Miguel Ángel Russo terminaron el primer tiempo sin rematar entre los tres palos.

El Santos ya no encontraba tantas facilidades y ahora se vaciaba en la contención. Había partido y había eliminatoria. Sin embargo, en los últimos cinco minutos antes del descanso, los paulistas de la mano de un Marinho clarividente, encajaron tres contras seguidas, y, por un tris, no pone un punto final a la eliminatoria. El Peixe era mejor, pero el Xeneize no estaba muerto.

Dos goles por la vía rápida

Russo metió a Buffarini y Capaldo en el descanso. No sirvió de nada. El Santos salió como un huracán. Y sus dos futbolistas más determinantes de la temporada, Soteldo y Marinho, sellaron la eliminación del Xeneize, en otro inicio memorable.

El 10 venezolano recibió en el vértice izquierdo del ataque, hizo un regate corto y sacó un misil que entró por la escuadra de Andrada. 2-0. Era el minuto 49.

Y, en el siguiente ataque, ahora por el flanco derecho, Marinho fue superando adversarios con su técnica exquisita, centró desde la línea de fondo para que Lucas Braga metiese el 3-0.

El Santos en estado puro había decidido en 10 minutos. Y por si había alguna duda de su superioridad Frank Fabra se autoexpulsó pisoteando a Marinho en una acción tan gratuita como deplorable. Con 10 y sin haber chutado a portería era imposible cualquier tipo de reacción visitante.

Cayeron los minutos. Cuca sacó a Soteldo, ya que una amarilla lo dejaba sin final, y administró los minutos. El Boca lo intentó, sabiendo que no tenía gasolina para levantar el partido, que acabó teniendo un epílogo de 30 minutos intrascendencia.

Nuevo años después de que la generación de Neymar ganase, en 2011, el cetro continental, el Santos llega a la finalísima de la Libertadores convertida ahora en un clásico paulista contra el Palmeiras.

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