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El Mirandés sale con vida del Reale Arena y decidirá Anduva

Los de Iraola mantuvieron a raya a la Real Sociedad y estuvieron en el partido en todo momento

No dejaron a los donostiarras ejercer su fútbol y las defensas se impusieron a los ataques

 Los de Iraola salen con vida del primer round con una derrota por la mínima que deja la eliminatoria abierta | RFEF

Partidazo por todo lo alto el vivido en el Reale Arena que lo deja todo abierto para el duelo de vuelta. El Mirandés plantó batalla a una Real Sociedad que nunca se encontró cómoda sobre el césped ante un conjunto que hizo de la presión alta su bandera y que tuvo opciones de empatar el duelo hasta el final.

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FICHA TÉCNICA

Copa del Rey

RSO

2-1

MIR

Real Sociedad

Remiro; Zaldua, Elustondo (Guevara, 67'), Le Normand, Monreal; Odegaard, Zubeldia, Merino; Portu (Januzaj, 77'), Isak (Willian Josñe, 67') y Oyarzabal.

Mirandés

Limones; Alexander González, Sergio Gonzalez, Onaindia, Kijera; Guiridi, Malsa; Rey (Iñigo Vicente, 86'), Antonio Sánchez (Álvaro Peña, 76'), Merquelanz; y Matheus (NMarcos André, 70').

Goles

1-0 M 9 Oyarzabal (p.); 1-1 M. 39 Matheus. 2-1 M. 42 Odegaard.

Árbitro

Gil Manzano (Comité Extremeño). TA: Monreal (17'), Oyarzabal (48'), Zaldua (86')/Kijera (45')

Incidencias

Reale Arena. 35.194 espectadores.

Los de Andoni Iraola hace exactamente un año estaban jugando la vuelta de los cuartos de final de la Copa federación en el Stadium Gal del Real Unión de Irún. 365 días después, le pusieron las cosas difíciles a la Real Sociedad en su campo. El ‘matagigantes’ copero no pudo con los donostiarras, pero promete dar guerra en la vuelta, la cual se jugará en un Anduva donde ya han caído Celta, Sevilla y Villarreal. Los de Alguacil ya saben cómo se las asta el Mirandés.

Muy disputado 

En un duelo igualadísimo, el Mirandés avisó desde el primer minuto que no iba a ser un rival fácil. Presión alta, incomodar al rival y tapar a Odegaard era la receta de los de Andoni Iraola para aguantar a los ‘txuri-urdin’, confiando arriba en la magia de Merquelanz, la insistencia de Álvaro Rey y el trabajo de Matheus. 

La primera clara oportunidad fue rojilla, con un tiro de Merquelanz en la zona izquierda del área que obligó a Remiro a estirarse para mandar el esférico a la esquina. Los rojillos mantenían a raya a la Real Sociedad, pero en una llegada local, Portu se adelantó a un Odei que iba a despejar el balón y le hizo caer dentro del área. Gil Manzano no lo dudó y señaló el punto fatídico, desde donde Oyarzabal no perdonó.

La diana realista no cambió los planes de Iraola. El Mirandés continuó mirando a la cara a los donostiarras y poniéndoles en problemas. Los rojillos no gozaban de ocasiones, pero merodeaban el área local y maniataban a los jugones realistas. Ni rastro de Odegaard gracias a la gran labor de Malsa, tapando al noruego e impidiendo que tocara el balón.

Los de Alguacil lo intentaban ante la presión alta visitante, pero una vez llegaban al área, la zaga del Mirandés abortaba cualquier peligro. El premio a la valentía llegó en el 39’, cuando Malsa recuperó un balón en la salida local, cedió a Matheus y este, tras un regate en el interior del área, se sacó un disparo que tras tocar en Elustondo superó a Remiro. Locura en la afición jabata.

Una locura que no duró demasiado, ya que poco después Limones no pudo con tres disparos seguidos. El primero de Odegaard  desde la frontal lo despejó; el segundo de Portu al rechace, también; pero ante el tercero del noruego, llegando desde atrás, nada pudo hacer.

Pocos espacios

En la segunda mitad la Real Sociedad pareció dar un paso al frente, pero los visitantes tenían muy claro el plan e iban a llevarlo a cabo hasta el final. Seguían incomodando a los donostiarras, y Antonio Sánchez avisó con un disparo que Remiro detuvo con una gran estirada.

Aparte de esta ocasión, las defensas se estaban imponiendo a los ataques claramente y costaba ver ocasiones, pese a que ambos equipos merodeaban las áreas. Merquelanz mandó arriba un centro de Álvaro Rey en el segundo palo y, a partir de ahí, las fuerzas empezaron a decaer. El Mirandés sabía que este resultado es oro, aunque a punto estuvo de encajar el tercero en la última jugada. Limones, otra vez, salvó.

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