Helenio Herrera conduce a la Copa de 1981 y al renacer de Quini

H.H. conduce a la Copa de 1981 y al renacer de Quini
| GRÁFICO: MÓNICA CANO

Alfonso Callejas

La Copa del Rey de 1981 se antojaba como un auténtico bálsamo para un FC Barcelona que había despedido a Ladislao Kubala meses atrás tras el sonado tropiezo en el Camp Nou (0-4) ante el Colonia en dieciseisavos de final de la Copa de la UEFA y que acabaría quinto en Liga. 

Helenio Herrera, que había heredado el cargo de Kubala en el banquillo, afrontó la tercera ronda con la confianza de medirse ante un Segunda como el Barakaldo. En un Lasesarre muy enfangado el Barça firmó un partido serio en el que se llevó el triunfo gracias a un gol de Quini en el primer minuto y a otro de Esteban sobre la bocina. Una victoria que permitió que el Barça hiciese los deberes y que robó la emoción a un muy discreto partido de vuelta (1-1).

DUELO DEL MORBO EN MADRID

El emparejamiento de octavos de final no podía ser más morboso. El Castilla, filial madridista y vigente subcampeón tras caer el año anterior a manos del primer equipo blanco, plantó cara en el Bernabéu (3-5), aunque no pudo impedir el carrusel de goles que endosó el Barça, liderado en ataque por un Quini que fue homenajeado para celebrar su liberación tras el secuestro sufrido. 

El marcador era un gran botín para la vuelta, en la que el Barça tardó apenas un cuarto de hora en enterrar cualquier opción de ‘milagro’ blanco para acabar dejando el marcador en un claro 4-1.

SOLIDEZ ANTE RAYO Y ATHLETIC

Madrid volvía a recibir al Barça en la ida de los cuartos de final. En este caso los de Herrera debían visitar Vallecas para medirse a un Rayo que encaraba el partido con la mente puesta en sus opciones de ascenso a Primera a una jornada de la conclusión del campeonato de Segunda. A pesar de que los vallecanos plantearon batalla en los primeros minutos, un ‘doblete’ de Estella y otro gol de Simonsen encarrilaron una clasificación que se rubricó en el Camp Nou (3-1) con tantos de SánchezAlexanko Carrasco en un partido marcado por la violencia visitante.

El Barça tiraría de actitud para tomarse como una final la ida de semifinales ante el Athletic. El propio club llevó a cabo una campaña para reclamar el apoyo de la afición, conscientes de la magnitud e importancia de la cita. Dos tantos de cabeza de Estella y Quini en el primer tiempo suponían una cómoda renta (2-0) para visitar el siempre respetable templo de San Mamés, donde el Barça también se permitió el lujo de tumbar a los leones (1-2) a pesar del tanto de Noriega que apretaba la eliminatoria y del ambiente hostil de la grada.

QUINI SE REIVINDICA ANTE LOS SUYOS

El Vicente Calderón y los 30.000 seguidores desplazados a Madrid serían testigo de la decimonovena Copa del Rey conquistada por el Barça ante el Sporting de Gijón. El título permitiría, además, que los azulgranas pudieran disputar la Recopa y no romper la racha que acumulaban desde 1955 disputando ininterrumpidamente competición europea. 

Un gol de Quini a las puertas del descanso dejaba muy tocado a un Real Sporting que había controlado muy bien los intentos del Barça por perforar su meta. El tanto del ‘Brujo’ parecía noquear moralmente a su exequipo pero a los cuatro minutos de la reanudación un tanto de Maceda igualaba la final. El conjunto asturiano se crecía por momentos pero nuevamente Quini asestaba un duro golpe diez minutos más tarde.

Un mazazo que repetiría Esteban con un golazo (3-1) a pase de Simonsen en el 66 –el danés hizo un triplete de asistencias- para encarrilar el triunfo. Herrera daría entrada a Sánchez y el Barça también dominaría la parcela física, vetando cualquier posible reacción del Sporting. Con el pitido final se desataría una euforia que se trasladaría en las siguientes horas a Canaletes y la Plaça de Sant Jaume.

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