Alemania descifra a un Bayern vulgar

Los de Flick cayeron en los dieciseisavos de final de la DFB Pokal por primera vez desde el año 2000

El duelo fue una muestra más de lo que está siendo el Bayern esta campaña: un equipo frágil atrás y al que le cuesta gobernar los encuentros

Los jugadores del Bayern abandonan el campo apesadumbrados tras la eliminación
Los jugadores del Bayern abandonan el campo apesadumbrados tras la eliminación | AFP

Albert Gracia

Fue en el postpartido del miércoles, cuando el Bayern acababa de caer en los penaltis ante el Kiel, de Bundesliga II. Bastian Schweinsteiger, leyenda bávara, lo tuvo claro: “Han descifrado a este Bayern”. La eliminación en los dieciseisavos de la DFB Pokal, algo que no sucedía desde el 2000, dejó abierta una herida tremenda en la estructura bávara. ¿Qué le está pasando a este Bayern? Olvidémonos de la modesta frase de “los rivales también juegan”. La temporada pasada también lo intentaban y caían casi siempre arrodillados. Vamos a intentar descifrar a este Bayern que deja tanto que desear.

Los bávaros ya no son la apisonadora de antaño. El ‘Bild’ lo achacaba a la falta de concentración, pero todo parece venir de una misma fuente: la incapacidad para gobernar los partidos y, por lo tanto, la vulnerabilidad atrás. Sometía la temporada pasada el Bayern a sus rivales a través de un dominio aplastante física, técnica y tácticamente, en el que el equipo se plantaba en campo rival y le era simple robar cerca de portería contraria. Vivía tranquilo Neuer y ahí la pegada lo hacía todo.

Ahora los bávaros siguen manteniendo la línea defensiva en el medio, lo que ayuda a que el equipo presione pero también deja lagunas atrás si esa presión no es efectiva. Y eso le está pasando. Una vez los rivales superan la primera barrera, tienen auténticos latifundios para atacar la espalda de los centrales. Así han venido la mayoría de goles, en contras de dos o tres toques. Los bávaros se han vuelto un equipo demasiado vulnerable. 

Tampoco ha ayudado la baja de Thiago. El español, sin ser un indiscutible, permitía a Flick colocarle al lado de Kimmich para gobernar los partidos en el tramo final, impidiendo cualquier intento del rival de luchar por los puntos. Ahora es todo un ida y vuelta, una moneda al aire que está saliendo cruz. El físico de Goretzka no es suficiente. Otro de los puntos clave es que la segunda unidad no está al nivel de la de la temporada pasada. Douglas Costa, Choupo-Moting y compañía en nada se parecen a los Perisic o Coutinho. 

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