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Entrevista SPORT

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VELADAS SONORAS

"Lamine Yamal se merece que todo le vaya bien"

El cantante argentino vive un momento dulce en nuestro país. Mateo Sujatovich, conocido como el Ruso, ha cerrado su gira española en la que, entre otras cosas, ha teloneado a Leiva en sus multitudinarios conciertos ampliando la legión de fans españoles que se rinden a sus vaporosas melodías. En SPORT conocimos un poco más a este fanático de Boca Juniors, del fútbol y el tenis

Conociendo Rusia atendió a SPORT en su gira

Conociendo Rusia atendió a SPORT en su gira / Javi Ferrándiz

Ignasi Sagnier

Ignasi Sagnier

Siempre empezamos este ciclo de entrevistas sonoras con idéntica pregunta. Deportivamente hablando, si tuviese que hacer un paralelismo, ¿en qué momento se encuentra su carrera?

Conociendo Rusia está en aquel momento que tiene un futbolista que ya debutó, que ganó trofeos y que está asentado en un equipo jugando con regularidad. Pero tiene que estar atento por detectar los nuevos desafíos que se le presentarán en el futuro y ver en qué se puede seguir mejorando y cómo se puede continuar creciendo sin conformarse.

¿Quiere decir eso que hay que estar siempre alerta en el mundo de la música?

Cuando digo asentado me refiero a que tienes cierto reconocimiento o te has ganado un lugar a base de trabajo, aunque no sé si sería la palabra. Si nos ponemos filosóficos diría que es explorar si uno en la vida quiere seguir progresando y mejorando. Esas cosas me parecen importantes. Si no es así, te quedas a medias y das por bueno lo que has logrado, que no es mi caso. Soy una persona que cuando nota que se terminan los ciclos empieza otros. Los finales de discos funcionan como microciclos de cómo se siente uno o el comienzo y el final de una gira. Luego vuelve a estar la hoja en blanco y empiezas de cero.

Como buen argentino se ha comparado con un futbolista y nos ha dado argumentos.

¡A todos los argentinos nos gusta el fútbol!

Un argentino que no adore el fútbol es complicado encontrarlo, pero nunca se sabe.

Jajaja: soy de Boca Juniors. (Muestra el escudo tatuado en su brazo). Soy de los que no duerme para ver a Boca si estoy en la otra punta del mundo. He ido a cenas de trabajo en Europa en las que, a medianoche, me he despedido amablemente para volver al hotel a ver a los ‘xeneizes’. Juego al tenis, al padel, al golf, me gusta el deporte porque es muy inspirador. Es algo muy importante en mi vida y es por ello que tengo paralelismos entre mi carrera musical y el deporte.

¿Qué significa Juniors?

Ser ‘xeneize’ es un sentimiento tan fuerte que o lo tienes o no lo entiendes. No puedes salir de ahí. Viví dos años en Madrid cuando tenía 13. Iba al colegio, pero por las noches veía todos los partidos de mi equipo y descansaba poco. Soy de Boca las 24 horas del día y no contemplo otra posibilidad.

Digo yo que algún argentino habrá al que no le guste el fútbol.

Por supuesto. De hecho, es tal el fanatismo que hasta provoca rechazo entre un sector de la sociedad o te tachan de pesado por estar todo el día hablando de Boca. Lo bueno es que ahora en Argentina se está abriendo el fútbol femenino como en Europa y me alegra.

He visto partidos en La Bombonera, el estadio de Boca, y el ambiente es de otro planeta.

Es una locura cómo cantan y saltan. Es impresionante. Y eso que Boca viene jugando mal hace un tiempo, pero uno se mantiene fiel y no deja de ir al estadio. Siempre hay ilusión de pensar que cambiará la dinámica.

¿Qué es el fútbol para usted?

Un juego que dura 90 minutos en el que los 22 jugadores tratan de dar lo mejor de sí mismos. Es un modo de vivir. El cómo es un futbolista en la cancha es el reflejo de cómo es en la vida. Con el hambre que muestra, si es más físico, más mental, más inteligente, que hace más o menos faltas, creativo, si se viene abajo ante los problemas. En el fútbol se ve todo. Los deportes en general son el reflejo de cómo vive esa persona.

¿Cuando compone siente que hace deporte?

Para mí son dos cosas distintas porque componiendo no juegas a puntos. Los deportes son una competición y se trata de ganar o perder mientras que componer es distinto. Es mucho más profundo. Lo que comparten es que en el fútbol hay improvisación, creatividad y emoción y la composición es eso: una improvisación de mucho tiempo en el que uno está con una hoja en blanco buscando algo que no existe. Se mezclan sensaciones y estados de ánimo: alegría, tristeza, frustraciones. Hay que pasar por un montón de estados que pueden extrapolarse al deporte.

¿Cuá es su táctica a la hora de componer?

Hay de todo. El otro día fui a comprar unas zapatillas y entré en la tienda cantando una canción con el móvil en la boca y la dependienta pensó que era otro pirado dando la nota. Entre eso, notas escritas o momentos viendo la tele en mi casa hay muchos caminos para llegar a una canción.

¿Musicalmente, en qué fase está?

Pasé la ola de mi último disco y su gira correspondiente. Ahora es como si las aguas de lo compositivo y lo creativo empezasen a moverse otra vez. Voy en búsqueda de algo nuevo y debo reconocer que me noto en medio del océano y el barco no sabe hacia dónde ir lo cual es un aliciente.

¿Qué ha supuesto abrir los conciertos de Leiva en su gira española?

Un privilegio y mucha generosidad por parte de “Lei” en darme ese sitio. Creo que hay un ‘mix’ entre el respeto y la amistad que nos tenemos. Quiere que me vaya bien en España y es muy generoso por permitir mostrarme ante su público.

¿Cómo surgió esta relación?

Fue una humilde invitación mía a cantar juntos hace años. Eso luego pasó a un Zoom, que derivó en grabación y luego nos vimos las caras por primera vez en Madrid y nos caímos bien. Después vino a Buenos Aires y fui a cantar con él al Gran Rex y comió en casa. Somos buenos amigos y confidentes y le gusta mucho el deporte.

¿Tiene algún referente deportivo?

Messi es el número 1. Tiene esa cosa medio ‘maradoniana’, pero Diego no era tan peleador. Así somos los argentinos y a Messi, en cambio, le pegan y se levanta y sigue jugando. Prefiere no perder el tiempo en discutir. Es un animal. Veo mucho a Alcaraz, fui fan de Rafa Nadal y de Roger Federer porque soy un enfermo del tenis. Me gustaba mucho el argentino Coria, porque era muy fino y elegante. Y Riquelme que es el estandarte de Boca criticado por lento y por jugar para atrás. Hasta se la podía dar al portero y le pegaba de cualquier lado, pero daba unos pases que nadie veía.

¿Y de los nombres actuales?

Lamine Yamal me vuelve loco. El nuevo fichaje del Madrid, Franco Mastantuono, que, aunque sea de River Plate, me hace ilusión que crezca, sea buen futbolista y sume para la selección. Es zurdito, patea bien, creativo y bonito de ver. También me gusta Julián Álvarez que es un animal, educado, luchador, pelea todo y le pega de cualquier lado. Son todos ‘gallinas’. Voy en contra de mis sentimientos, pero soy sincero y reconozco que de River ha salido lo mejorcito en los últimos años.

¿Es más del Barça o del Madrid?

Me gusta ver buenos partidos. Apoyo a Boca y luego todo lo demás es fútbol. Juegan Madrid y Barça y apoyo al Barça porque quiero que le vaya bien a Lamine Yamal. Deseo que sea el mejor. Este chico se lo merece todo porque es un crack. Hace años me gustaba Cristiano, porque era un luchador y jamás lo odié pese a ser rival de Messi. Siempre festejé que ese tipo estuviese en el campo porque hacía que Leo fuese mejor. Esos tíos son unos ‘cerdos’ competitivos y si no hubiese existido Ronaldo quizá Messi no habría llegado al nivel que llegó.

¿Qué le gusta del tenis?

Me despierto para ver partidos sin importarme la diferencia horaria. Los últimos duelos entre Alcaraz y Sinner son monumentos al deporte y la sociedad. Me cautiva porque en el tenis siempre tienes oportunidades de ganar. En el fútbol puedes ir 4-0 y faltar cinco minutos y has perdido, pero el tenis es diferente. Alcaraz es un tenista que te hace saltar de la cama y en el tenis hay algo revelador: las personas podemos darle la vuelta a todo si tienes poder en tu interior. Alcaraz compite contra sí mismo, todos luchamos contra nuestros miedos, pero hay una voz que te anima a superarlos.

¿Hay algún momento histórico que recuerde?

Ser campeones del mundo en Qatar. Es lo máximo que ha vivido nuestra generación. Messi tuvo una carrera excelente en el Barça, pero con la selección no se le daba tan bien. Con Lionel Scaloni ganamos la copa América y fue muy lindo pero lo del Mundial fueron un par de días de locura en Argentina, un país que necesita estas cosas.

No diré más: Maradona.

El Diego es el Diego. Inimputable contra todos los males que se le manden y todo lo cuestionable que era como persona a la vez era magnético, peleón, tierno. No fue ni el más ganador, ni el que tuvo más títulos, pero Maradona fue el mejor y punto. De las primeras figuras que puso a Argentina en el mapa. Que vayas a cualquier lugar y digas “Sorry I am from Argentina” y te griten “Maradona” o te abran la puerta de un restaurante o te dejen pasar más rápido en la aduana. Sé de amigos que les iban a robar en Nápoles, pero como eran argentinos les dejaron irse por Maradona.

¿Qué aportan las colaboraciones con otros artistas?

Darse el gusto de compartir tiempo con gente que uno admira. Es lo más parecido a entrar en una cancha y estar en el mismo equipo de un colega que quieres. Es un romance bonito y mágico. Componer con artistas que admiro da gusto, desde Nathy Peluso o Jorge Drexler a Leiva o Fito Páez.

La música argentina también brilla.

Siempre. Es un país muy cultural y su música siempre ha destacado.

¿Qué quiere transmitir con sus canciones?

Hoy en día hay mucho quilombo, maltrato, desigualdad, guerras y Conociendo Rusia es una conexión con el amor y un lugar más bonito. Tengo la suerte de que hay gente que conecta y se emociona con mi música y les hace bien escuchar temas míos.

¿Cómo ve la industria musical?

Un poco sobrepasada de cantidad. Lugar hay para todos, pero en verdad no es así. Las mesas son grandes, pero hay asientos reservados. Hay demasiada cantidad de música sin tiempo para digerirla. Hay cosas que están muy bien y otras que no me interesan.

¿Qué le diría a alguien que no conoce su música?

Que empiece del último disco para abajo o bien del primero para arriba. Mi progresión fue muy rápida de la noche a la mañana. Cuando metes a más de mil personas en un concierto ya ves la magnitud de la tragedia y mi crecimiento fue tan vertiginoso que tuve que hacer de Scaloni para asimilarlo.

¿Cómo le ha acogido el público español?

Muy bien. La gente es muy educada. Hay una cuota de latinos que me acompañan y hacen bulto, pero es lindo porque cuando hago que cante la gente me vuelve un idioma híbrido. No son ni argentinos, ni españoles; es una ensaladilla mortal como un jamón con un cacho de asado.