Messi, con hambre de clásico

Motivado a tope ante el Valladolid, se pasó el partido dando ánimos y ‘se la jugó’ con Jaime Latre

Leo lleva 296 minutos sin marcar en feudo blanco y quiere un estreno a lo grande en el Di Stéfano

Leo Messi fue homenajeado por el club por superar el récord de partidos disputados con la camiseta del FC Barcelona | sport.es

Leo Messi es el capitán del barco azulgrana, ejerce de líder y su implicación con el equipo de su vida es máxima. El mejor futbolista del mundo quiere con todas sus fuerzas esta Liga, ha dado claros síntomas de ello, y ante el Valladolid, aparte de lo que revelaron las cámaras situadas estratégicamente en el túnel de vestuarios, una arenga a sus compañeros que dio el efecto deseado, hubo mucho más.

Leo hasta se arregló el ‘look’ para la ocasión, salir inmaculado en una foto histórica, primero con sus compañeros y después con los que más quiere y necesita, su mujer y sus tres hijos, para inmortalizar la histórica cifra de partidos jugados con la camiseta azulgrana

Después, sobre el césped, jugó dos partidos paralelos. Uno, peligroso, con Jaime Latre. Ya se las había tenido antes con el colegiado aragonés. No hay que olvidar que fue el árbitro que al final de un Barça-Athletic le sacó de sus casillas por la diferencia de criterio y que en un choque ante el Sevilla le mostró la amarilla por atarse una bota... ¡qué le había sacado un rival! Lo cierto es que el lunes se jugó la quinta que le dejaba sin clásico y él mismo la ‘visualizó’ en su comentario al delegado, Carles Naval.

Pero es que Messi habló mucho también a sus compañeros durante el partido. Pasada la media hora, le hizo inequívocas señales a Sergiño Dest para que diera más amplitud al carril derecho y Leo le pudiera buscar en la combinación. Dio ánimos constantes, les empujó a que aún quedaba tiempo para marcar cuando el reloj se consumía. Y fue el primero que se acercó, eufórico, a Dembélé para abrazarle en el agónico gol del triunfo. Choque de manos con todo el que se le acercó en el camino a vestuarios y gesto de complicidad con Koeman, resoplando como quien dice: “¡Ha ido de poco!”.

Objetivo cumplido

Messi llega a la gran cita a tope de implicación y motivación. Hace casi 300 minutos que no marca en el feudo de su máximo rival y eso para ‘D10s’ es mucho. Su ‘Jardín del Bernabéu’ se traslada ahora a Valdebebas y se convierte en un reto estrenarse a lo grande en el Alfredo di Stéfano.

Su última diana ante la desesperada parroquia blanca, que lo ha sufrido en sus carnes en infinidad de ocasiones, data de la temporada 2017-2018. El segundo, de penalti por manos de Carvajal, de un contundente 0-3 liguero. Era el minuto 64. Después llegaron las victorias consecutivas en Copa del Rey (0-3) y Liga (0-1) de hace dos campañas, en las que fue protagonista pero no marcó, y el KO (2-0) de la pasada temporada.

Será el del sábado un clásico más especial si cabe porque el Barça se puede ir a dormir líder esa noche y ponerle máxima presión al Atlético de Madrid, que visita al Betis en el Benito Villamarín en plena crisis de identidad. Leo lo sabe. El capitán tiene ganas de volver a liarla contra el Madrid. Siempre las tiene, pero es que, esta vez, además, hay una Liga en juego.

Solo se le resisten seis estadios

Leo Messi añadirá el sábado, como el resto de futbolistas azulgranas, un nuevo estadio a su carrera deportiva. En el caso del argentino, el Alfredo di Stéfano será el 43 que visite en Primera División desde su debut en 2004. Solo se le han resistido seis: el Ramón de Carranza de Cádiz (ha jugado dos partidos), el Carlos Belmonte (Albacete), el Municipal de Chapín (Xerez), Los Pajaritos (Numancia), la Nueva Condomina, actual Enrique Roca, sede del Real Murcia y El Alcoraz (Huesca). Los últimos cinco solo los ha visitado una vez en Liga. Al Real Madrid le ha marcado 44 goles, 18 en Liga, y de estos, 11 han sido celebrados en el Santiago Bernabéu. En Valdebebas también quiere dejar huella.

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