El Madrid solo tuvo más calle

Alaba y Lucas Vázquez dieron la victoria a los blancos en un clásico muy flojo

Agüero recortó distancias en el descuento, pero ya no hubo tiempo para nada más

Koeman y Ancelotti acudieron desnudos al Camp Nou. Cada uno mostrando todo lo que tiene sin miedo a la vergüenza. "Esto es lo que hay" en modo clásico. Y a ver qué pasa. El primer tiempo sirvió para comprobar que creer es la mejor manera de hacer porque el Barça no hizo menos que el Real Madrid, pero sí creyó menos. Tuvo el balón algo más y lo movió mucho peor que su rival, que necesita poco para largarse al vestuario con ventaja en el marcador sin haber hecho más que su rival. O sí, marcar un gol más que tu rival es hacer mucho. El pragmatismo hecho fútbol es el equipo blanco, al que le ríen todas las gracias y, gracias a ello, se crece. Todo lo contrario que el Barcelona, sumido en un quiero y no puedo, en un "venga, chavales" eterno.

FICHA TÉCNICA

FCB

1-2

RM

FC BARCELONA

Ter Stegen, Mingueza (Coutinho, 46'), Piqué, Èric Garcia, Jordi Alba, Busquets, De Jong (Sergi Roberto, 77'), Gavi (Luuk de Jong, 84'), Dest, Ansu Fati (Kun Agüero, 73') y Memphis.

REAL MADRID

Courtois, Lucas Vázquez, Militao, Alaba, Mendy, Casemiro, Modric, Kroos, Rodrygo (Valverde, 71' (Carvajal, 90')), Vinicius (Asensio, 87') y Benzema.

ÁRBITRO

José María Sánchez Martínez (colegio murciano). T.A.: Piqué (58')/Mendy (80').

GOLES

0-1, Alaba (33'). 0-2, Lucas Vázquez (93').

INCIDENCIAS

Partido correspondiente a la décima jornada de LaLiga celebrado en el Camp Nou ante 86.422 espectadores.

Al Barça le falta calle y le sobran medianías. Dest está bien para jugar de extremo en escenarios menos exigentes. Tuvo una clarísima a los 25 minutos tras un balón que llegó al área desde la izquierda y le quedó meridiano para marcar ante Courtois. La envió alta y se puso las manos a la cabeza. El Camp Nou repitió el gesto mirando al cielo. Antes todo habían sido insinuaciones sin acabar de lanzarse. El Real Madrid, por su parte, se encomendó a Vinicius, que tuvo una batalla enorme con Mingueza. El canterano aguantaba los golpes pegado a la esquina. La defensa blaugrana parecía solvente porque Èric aguantaba también a Benzema y, más o menos, la cosa funcionaba. Un espejismo. Alaba llegó a la esquina del área, por la izquierda, y la pusó cruzada con un enorme disparo que fue gol. Un golazo ante el que Ter Stegen poco pudo hacer.

Koeman cambió a Mingueza por Coutinho en el vestuario y tocaba apretar los dientes y ponerse a jugar. Al Barça le falta calle y a sus jugadores les falta amor propio para explicarle a su entrenador que se equivoca cuando dice "esto es lo que hay". La pizarra no lo es todo en el fútbol. Y así salió el equipo, con un aire distinto tras haberse peinado y mirado a espejo diciéndose a sí mismo: "Hoy lo peto". Lo probó Coutinho, pura electricidad, y luego fue Ansu. Mucho más que en 45 minutos. Ansu se colocó en la izquierda, donde buscó el cuerpo a cuerpo con Lucas Vázquez y Memphis, más centrado.

Sánchez Martínez, el colegiado murciano que estuvo en el VAR el día que Martínez Munuera perpetró su lamentable actuación en el anterior clásico del Camp Nou, sí, el que señaló el penalti inexistente de Lenglet a Ramos, no vio manos de Kroos en un salto con De Jong. Nada nuevo en la oficina. Unas manos clarísimas, con el brazo estirado, sin intención de nada más que evitar que Frenkie rematara. Amarilla a Piqué por protestar. Todo en orden, José María. En el VAR echaban la siesta.

Mientras, el equipo blanco a lo suyo: con muy poco inquietaban a Ter Stegen. Lo dicho, mucha más calle. Vinicius, en su versión torpe, desaprovechó una clara, como Benzema, que disparó al muñeco primero y luego se hizo un lío en la boca de gol. Mientras, también mientras, Sánchez Martínez a lo suyo: faltita no pitada, córner clarísimo es puerta para el Madrid, amarilla perdonada por aquí, tiempo perdido perdonado por allá... Lo sibilino hecho silbato. Y así, sin que nada pasara, pasaban los minutos. Ancelotti se relamía desde la banda viendo como su no plan funcionaba a la perfección.

Koeman sacó a Ansu y metió al Kun. Faltaba un cuarto de hora para el final. Había que probar cosas. Coutinho lo hacía, Memphis también. Sin acabar nada, también hay que decirlo. El Madrid seguía a lo suyo: perder tiempo. Una amarilla a Mendy por tomarse un café mientras sacaba de banda, Courtois acostándose en el área antes de poner el balón en juego. Una demostración de que los blancos no se ven superiores, simplemente tienen más calle. Que ya es mucho. Fue la reencarnación del Real Madrid de Mourinho. El del 'señorío'. El Camp Nou también gritó en pasado: "Así, así, así gana el Madrid".

En el descuento Piqué pidió penalti y en la misma jugada, a la contra, Vázquez sentenció. Agüero hizo su primer gol de blaugrana, un gol triste porque no sirvió para nada más que marcar una muesca en su revolver en un clásico soso, insulso, con victoria de un Madrid rácano, pero efectivo y un Barça minimizado con poco.

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