Gil Manzano indignó a los jugadores y enfureció a Koeman

Los azulgranas reclamaron sobre todo un penalti por agarrón de Mendy a Braithwaite y que no alargara más minutos

Gil Manzano fue observado con lupa por su designación a última hora

Jesús Gil Manzano llegó a Valdebebas observado con lupa. El árbitro de un clásico ya sabe que todas sus decisiones serán cuestionadas y analizadas al detalle, pero es que su designación a última hora por una lesión de Mateu Lahoz, quien debía pitar en principio, alimentaba todo tipo de suspicacia sobre el extremeño.

Empezó de ‘buen rollo’ con Messi en el túnel de vestuarios, pero no tardó en desquiciar al capitán y al resto de los jugadores del Barça. Tras la acción del primer gol blanco, Leo se las tuvo con el extremeño y según desveló ‘LaTdT’ de Catalunya Ràdio, le espetó: "Árbitro, habla bien, con respeto”. El argentino habría reclamado obstrucción de Lucas Vázquez en el arranque de la acción. Busquets le hizo el gesto de que escuchara al VAR.

Pero Soto Grado, el encargado del videoarbitraje, validó el gol, como la falta que supuso el segundo. Araujo entró a Vinicius en la frontal y vio la amarilla. Algunos jugadores protestaron que fue el brasileño quien pisó al uruguayo. Antes, había sido amonestado Pedri por una entrada a Casemiro. El mundo al revés.El primer penalti reclamado por los azulgranas fue a Dembélé. La acción con Mendy no fue tan polémica como la que protagonizó después el francés.

Gil Manzano amonesta a Araujo en la falta que supuso el 2-0 para el Real Madrid

| EFE

La segunda mitad se inició con infortunio para el árbitro, que arrolló a Busquets en una acción cómica. Mediada la segunda mitad, y ya con 2-1, Messi hizo aspavientos por una falta de Lenglet y después, quien se quejó fue el Madrid por una falta y amarilla a Nacho en la frontal. 

La polémica final

La lluvia hizo estragos y tuvo que cambiarse el ‘pinganillo’ antes de la polémica final. Primero, el Barça reclamó penalti de Mendy a Braithwaite por agarrón. Vieron la amarilla Jordi Alba y un enfurecido Koeman, que se quejó amargamente ante los medios. Le reclamaron que fuera a mirarlo al VAR. El Madrid, por su parte, jugó con diez por una segunda amarilla a Casemiro. El brasileño no protestó, pero se marchó con una sonrisa irónica. 

Al acabar el choque, Piqué entró al césped y le pidió explicaciones al árbitro por las acciones polémicas y por no alargar más de cuatro minutos cuando había tenido que ir a cambiarse el 'pinganillo'. El delegado Carles Naval tuvo que mediar para que no fuera a mayores. El Barça se fue derrotado y con la sensación de haber sido perjudicado.

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