La última bala de Alejandro Valverde

La última bala de Alejandro Valverde

Alejandro Valverde celebra una victioria en el Challenge Ciclista Mallorca de 2021.
| EFE

Con 133 victorias se ha convertido en un mito del ciclismo

Hace muchos, muchos años, en lo que casi ya parecería una lejana galaxia, José Miguel Echávarri, el descubridor de Miguel Indurain y Pedro Delgado, entre una larga lista de viejas glorias del ciclismo español, tenía la costumbre, en los primeros días de disputa de la Vuelta, de cenar con los periodistas que iban a cubrir la carrera.

En 2003, el encuentro se produjo en un restaurante de Gijón. Y de allí surgió la idea de hacer una porra, a ver quién acertaba más ganadores de etapa. Al día siguiente -la reunión no fue un secreto- otra vieja gloria descubierta en su día por Echávarri, José Luis Laguía, por aquel entonces director del conjunto Kelme, preguntó que qué tal había ido la cena. Y se le dijo que la innovación había sido la creación de una porra, pero que iba a ser complicado dar con los ganadores. "Pon cada día al chaval y seguro que aciertas", respondió Laguía. "¿El chaval?", se le cuestionó. "Sí, hombre, Alejandro Valverde".

Valverde no ganó todas las etapas, solo habría faltado, pero se impuso en dos de las principales citas de montaña de la Vuelta de 2003, en Envalira y en La Pandera. Solo tenía 23 años.

Palmarés impresionante

"Habrás puesto a Valverde". Era Laguía que llamaba a este periodista desde la misma cima de Envalira, en Andorra, preguntando si había triunfado con la porra. El nombre que se puso aquel día en un papel como presunto ganador de la etapa quedará guardado como un secreto de Estado y casi 20 años después hasta es posible que no se recuerde si se acertó o no con el ciclista que mañana en el Giro de Lombardía, la última gran clásica de 2022, colgará la bicicleta, con un palmarés impresionante, siendo el ciclista español de todos los tiempos que más victorias ha conseguido, un total de 133, una barbaridad, pero sobre todo el más regular en cuantas carreras ha participado, ya que es difícil encontrar en las últimas dos décadas a un corredor que siempre haya terminado entre los 10 primeros cuando decidía competir en una carrera de tres semanas, de una, o simplemente de un día de competición.

Su palmarés habla por sí solo: un campeonato del mundo (más cuatro platas y dos bronces), una Vuelta a España, otros seis podios en la ronda española más uno en el Giro y otro en el Tour, cuatro Liejas, cinco Flechas Valonas, tres Vueltas a Cataluña, dos Dauphinés, una Itzulia, dos Clásicas de San Sebastián, cinco Vueltas a Andalucía, tres campeonatos de España...

Sin dolor de piernas

"¿Sabes cuál es el secreto de Valverde?". ¡Por fin alguien que sabía el porqué de la eterna juventud del ciclista! Lo que le llevó desde su debut en 2002 a convertirse en el corredor que primero luchaba con los viejos, luego con los de su edad y ahora con los jóvenes, los que casi podrían haber sido uno de sus cinco hijos. Fue Óscar Pereiro, vencedor del Tour de 2006, el descubridor del secreto. "Cuando a todos nos dolían las piernas por el esfuerzo, Alejandro seguía tan fresco. A él nunca le dolían. Excepto en la subida al Tourmalet, en el Tour de 2008, aquel día cómo sufrió. Hubo que empujarlo, animarlo y aun así pasó descolgado por la cima. Pero cuando desapareció el dolor, ya en Hautacam, donde terminó la etapa, menuda remontada hizo".

Muchas veces a Valverde se le discutió su cariño por el Tour. Él siempre creyó que tenía una ronda francesa en aquellas piernas que casi nunca le han dolido y que le han llevado a figurar siempre, siempre, entre los candidatos a la victoria en cualquier etapa, como estará el sábado en su despedida entre los candidatos a ganar en la clásica de las hojas muertas. A lo mejor si hubiese apartado el Tour de sus objetivos, el palmarés todavía estaría más ilustrado, pero a la vez Valverde no sería Valverde de no haber hecho sufrir tanto en el Tour, de no verlo siempre entre los aspirantes, de no creer él y todos que podría ganar una carrera en la que solo una vez se vistió de amarillo (2008), en la que subió como tercero al podio de París en 2015, pero que ha acabado siete veces de las 14 que la ha corrido entre los diez mejores de la carrera.

Sin embargo, fue Echávarri, el técnico que lo ficho del Kelme para convertirlo en la referencia primero del Caisse d’Epargne y después del Movistar, ya con Eusebio Unzué al frente de la estructura del equipo español con mayor solera, el que le inculcó tanto el cariño por el Tour como por las grandes clásicas.

Idilio con Lieja

El técnico navarro, ya jubilado, recuerda siempre la frase que le dijo Valverde cuando se impuso en 2006 en la primera de las cuatro Lieja-Bastoña-Lieja que ha conseguido. "José Miguel, esto parece que es más importante que ganar la Vuelta a Murcia". Y con todo el respeto hacia la ronda de la tierra que vio nacer al ciclista al que en su etapa juvenil denominaban El Imbatido, porque nadie osaba quitarle un triunfo, ganar en Lieja era como abrirle aquel año las puertas al mejor ciclismo internacional para convertirlo desde entonces en una referencia en cuantas carreras de un día participó.

Y si se le pregunta a Valverde, tantas veces entrevistado, tantas anécdotas que no cabrían ni en todas las páginas de este diario, cuál ha sido el día más feliz de su vida como ciclista, la respuesta lo lleva a volver a colocarse en el largo esprint de Innsbruck, el 30 de septiembre de 2018, cuando con 38 años se convirtió en el campeón del mundo, aunque él siga preguntándose si lanzó el esprint demasiado pronto, con un Romain Bardet que había decidido subirse a las barbas de El Imbatido. Levantó el brazo izquierdo y su grito de rabia, furia y felicidad aún retumba cuatro años después entre las praderas de los Alpes austríacos.

Y es que Valverde, incluso en los entrenamientos con su cuadrilla de Murcia, la que lo mantuvo activo durante su controvertida suspensión de 2010, cuando se monta en la bici sale a ganar y seguirá haciéndolo ya retirado.Este sábado en Lombardía, cumplidos ya desde abril los 42 años, afrontará su despedida, La Última Bala, y lo hará con aspiraciones de éxito, pues en las tres clásicas que ha disputado esta semana ha finalizado segundo (Copa Agostoni), cuarto (Giro de la Emilia) y tercero (Tres Valles Varesinos). Y, después, tras varios criteriums de exhibición seguirá ligado al Movistar en labores de asesoría y representación. Quién mejor que él.

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