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TOUR VINTAGE

Gino Bartali, el ciclista que salvó a centenares de judíos y evitó una guerra civil

El único ciclista capaz de ganar un Tour antes de la Segunda Guerra Mundial y después (1938 y 1948) fue un héroe de la resistencia antifascita, algo que mantuvo en secreto toda su vida

Gino Bartali

Gino Bartali

Javier Giraldo

Javier Giraldo

La guerra partió por la mitad su carrera deportiva. Y sin embargo, Gino Bartali fue capaz de ganar un Tour antes de la Segunda Guerra Mundial (1938) y otro después, en 1948. Ningún otro corredor tuvo que esperar tanto entre su primer y su segundo triunfo en el Tour. Ningún otro corredor fue como Bartali, que se llevó a la tumba su gran secreto.

Fue uno de los cuatro grandes del ciclismo italiano, los ‘campionissimos’, junto a Constante Girardengo, Alfredo Binda y su amigo y rival Fausto Coppi, tan grande que acabaría por adueñarse en exclusiva del apodo ‘campionissimo’. 

Bartali y Coppi protagonizaron una rivalidad histórica, inmortalizada en una de las grandes fotografías de la historia del deporte: subiendo el Télégraph en el Tour de 1952, Coppi entrega un bidón a Bartali. ¿O es al revés?

Nunca quedó del todo claro, y es precisamente esa duda la que convierte esa foto en un retrato inmortal. (Tiempo después se supo que para convertir esa foto en una imagen icónica, alguien borró de la ecuación al escalador belga Stan Ockers, que subía junto a Coppi y Bartali). 

Dos ciclistas, dos mundos

Coppi y Bartali representaban mundos distintos. Coppi, cinco años más joven, era la imagen de la Italia moderna y laica. Era un ciclista alto, elegante y detallista: cuidaba su alimentación, preparaba las etapas y daba importancia al masaje y al descanso. 

Bartali, al que Mussolini quiso convertir en el ciclista oficial del régimen, era católico, campesino y tradicional. Bebía vino y se fumaba un cigarrillo –a veces más de uno- en la meta, al concluir la etapa. 

Eran rivales, pero se llevaban bien. Cuando la muerte sorprendió a Coppi, en enero de 1960, víctima de la malaria que contrajo en un viaje a África (tenía 40 años), Bartali fue uno de los portadores de su féretro. “Ha muerto la mitad de mí”, dijo. 

Coppi y Bartali, en el Télégraph

Coppi y Bartali, en el Télégraph / -

Más allá de su eterno pulso con Coppi, Bartali fue un ciclista monumental, quizá el último de los clásicos. Y protagonista de dos momentos que retratan su figura humana y deportiva. 

Cronológicamente hablando, del primero no hubo noticia hasta después de su muerte, en el año 2000, a los 85 años. Solo entonces, y por casualidad, se supo que Bartali había salvado la vida a centenares de judíos italianos en los años más duros de la Segunda Guerra Mundial.

Bartali aprovechaba sus entrenamientos por la Toscana para transportar documentos ocultos en el cuadro de su bicicleta: pasaportes falsos y salvoconductos que salvaron la vida a centenares de judíos perseguidos. Formó parte de una red que ayudó a rescatar al menos a 800 personas, que lograron pasar a la zona aliada a través del puerto de Génova, pero Bartali nunca se lo contó a nadie.

Su valentía –de haber sido atrapado, probablemente le hubieran fusilado- solo se dio a conocer en 2003, tres años después de su muerte. Nunca quiso contarle nada a nadie.

"El bien se hace, no se dice"

Los hijos de Giorgio Nissim, el líder de aquella red clandestina, descubrieron entre los documentos de su padre que uno de los miembros más activos de la red era precisamente Gino Bartali. “El bien se hace, pero no se dice”, decía el ciclista, fiel a sus ideas hasta su último día. 

(En 2013, el gobierno de Israel le nombró a título póstumo Justo de las Naciones, por haber salvado a tantos judíos de una muerte segura).

Del Parlamento italiano al Tour de Francia

El segundo gran momento de Bartali ocurrió en julio de 1948. Italia era un polvorín político a punto de estallar. Palmiro Togliatti, líder del partido comunista italiano, fue tiroteado a la entrada del parlamento el 14 de julio.

Mientras el político luchaba por su vida en un hospital de Roma, otro político, el democristiano Alcide de Gasperi, amigo de Bartali y nada menos que presidente de la República, llamó al ciclista, que estaba en Cannes en pleno Tour.  

Le pidió que ganase el Tour de Francia para intentar aplacar los ánimos de un país que caminaba sin remedio hacia un conflicto civil, con algaradas diarias en las calles. “Solo tu victoria puede salvar al país”, le dijo. 

El secreto de Bartali

El secreto de Bartali / -

Bartali, que en ese momento se encontraba a 18 minutos del líder, Louison Bobet, se puso manos a la obra. Ganó sobradamente las tres siguientes etapas, en los Alpes. 

El parlamento detenía sus sesiones para escuchar por la radio sus gestas en Francia. Remontó esos 18 minutos y ganó el Tour. Togliatti se recuperó y cuando despertó del coma, preguntó por Bartali. 

"Decir que la guerra civil se evitó por una victoria en el Tour de Francia es sin duda excesivo, pero es innegable que en ese 14 de julio de 1948, día del ataque a Togliatti, Bartali contribuyó a aliviar las tensiones", contaría años después Giulio Andreotti, primer ministro italiano. 

En su sexta temporada, el programa ‘Informe Robinson’ dedicó un extraordinario reportaje a la figura del ciclista italiano, titulado ‘El secreto de Bartali’.