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CICLISMO

Riis, el rival de Induráin que adora a Vingegaard, se confiesa: "Iba dopado hasta las trancas cuando gané el Tour"

Bjarne Riis, sucesor de Induráin en el Tour de Francia, lo admite sin pudor: "Estaba hasta las trancas de EPO"

Vingegaard cierra en Roma el círculo de las tres grandes

Vingegaard cierra en Roma el círculo de las tres grandes / EFE

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David Boti

David Boti

Barcelona

Miguel Induráin dejó cinco títulos consecutivos del Tour de Francia entre 1991 y 1995, logrados con una autoridad serena que lo mantuvo siempre alejado del ruido y las sospechas que después alcanzaron a toda una generación de ciclistas. Su nombre vuelve ahora a primer plano tras el inicio de un nuevo Tour de Francia que pueda ganar Tadej Pogacar y en el que el legado del navarro se pone de nuevo sobre la mesa como referencia de una época distinta del ciclismo.

Más de 30 años después de aquella última victoria en París, uno de sus grandes rivales de entonces, el danés Bjarne Riis, ha sacudido la memoria de esos años con una confesión tan directa como incómoda: "Estaba dopado hasta las trancas cuando gané el Tour".

"Estaba completamente dopado. Yo sabía lo que hacía. No me arrepiento porque fue parte de ese tiempo y de un sistema que todos aceptamos en silencio"

Bjarne Riis

— Exciclista profesional

Riis se coronó en 1996, justo un año después del último triunfo de Induráin. Su victoria simbolizó el fin de una etapa y el inicio de otra, marcada por la decadencia del campeón navarro y la irrupción de figuras como Jan Ullrich, Richard Virenque o Marco Pantani. Pero desde el primer momento, aquella edición quedó bajo sospecha. El propio Riis confesó en 2007 que se había dopado con EPO durante años. Lo que ahora ha sorprendido no es la admisión en sí, sino el tono: directo, sin matices, sin disculpas.

Riis, en el podio de Pamplona, con Indurain

Riis, en el podio de Pamplona, con Indurain / ARCHIVO

Durante una charla en un foro deportivo en Copenhague, Riis dijo textualmente: "Estaba completamente dopado. Yo sabía lo que hacía. No me arrepiento porque fue parte de ese tiempo y de un sistema que todos aceptamos en silencio". La afirmación, lejos de querer limpiar su imagen, parece tener un efecto catártico, como si Riis necesitara expiar algo que sigue presente.

Para los aficionados españoles, esta revelación tiene un sabor amargo. Riis fue uno de los pocos que llegó a mirar de tú a tú a Indurain en su última etapa como dominador. En el Tour de 1995, el danés fue tercero, solo por detrás del navarro y del suizo Alex Zülle. Ya entonces, su rendimiento en montaña generó más de una ceja levantada.

El recuerdo más impactante de aquel Tour 1996 fue su ataque demoledor en Hautacam, donde reventó la carrera. Esa jornada es hoy vista como uno de los momentos más turbios del ciclismo moderno. Riis subía mirando a cámara, sin apenas esfuerzo aparente. Muchos vieron en esa imagen el inicio de la "era EPO". Años después, los análisis confirmaron las sospechas.

Sobre Vingegaard

Con el Tour de Francia 2026 en marcha, Riis no se mordió la lengua en su entrevista con el medio danés B.T. El exciclista danés, lanzó un mensaje directo sobre el futuro del corredor del Visma-Lease a Bike. Para Riis, el Netcompany-Ineos representa hoy la mejor opción si Vingegaard quiere plantar cara en serio a Tadej Pogacar. "El Netcompany-Ineos tiene la gente, los recursos y la experiencia que se necesita", declaró, subrayando que ese entorno permitiría construir un equipo más sólido alrededor de un potencial ganador del Tour de Francia.

El exciclista fue más allá y puso el foco en la estructura actual del Visma, a la que considera debilitada tras la pérdida de varias piezas clave para Vingegaard en los últimos años. "En este momento el Visma no es lo suficientemente fuerte", afirmó Riis, que planteó la duda sobre si el equipo neerlandés debería preocuparse por la situación. Pese a la contundencia de sus palabras, Vingegaard continuará en el Visma durante 2026, con el objetivo de intentar el doblete Giro-Tour como reto principal de la temporada. El Netcompany-Ineos, mientras tanto, sigue ganando músculo económico y forma, a la espera de si en el futuro llegan los cantos de sirena para el danés.

Una figura polémica

La figura de Riis ha sido polémica desde entonces. Como director del CSC fue mentor de corredores como Ivan Basso o Carlos Sastre, y su nombre siempre ha estado ligado a estructuras de dudosa ética competitiva.

Su confesión de estos días, sin embargo, ha devuelto a la conversación el contraste con figuras como Induráin, que nunca dieron positivo ni estuvieron bajo investigaciones formales.

En redes sociales, los aficionados no han tardado en reaccionar. "Todo el mundo lo sabía, pero que lo diga así duele", decía un usuario. Otros, más viscerales, reclamaban que se le retire oficialmente el Tour. Pero muchos otros aprovecharon para reivindicar la figura de Indurain: "Ahora más que nunca, lo de Miguel tiene aún más valor".

La confesión de Riis no cambiará el palmarés, pero sí reabre heridas. Y confirma que, aunque el ciclismo ha evolucionado, su pasado todavía no está del todo cerrado.