CICLISMO
Las protestas contra el equipo de Israel obligan a cancelar el final de la etapa de Bilbao
La Ertzaintza se vio superada en la Gran Vía de la capital vizcaína por la masiva presencia de manifestantes con banderas de Palestina y para garantizar la seguridad de la prueba se canceló la competición a tres kilómetros de la meta y no hubo vencedor

Tres detenidos, cinco identificados y cuatro agentes lesionados en la etapa de la Vuelta en Bilbao / EFE

La olla a presión explotó en Bilbao. El clamor popular desatado en Vizcaya contra la presencia del equipo Israel-Premier Tech en la Vuelta obligó a cancelar el final de etapa para preservar la seguridad de los corredores. Ni hubo vencedor, ni nada que celebrar salvo que ya se empiece a considerar que la continuidad del conjunto israelí en la ronda española es inviable. Preocupa, sobre todo, la llegada a Madrid y nadie sabe cómo preservar el Angliru -se sube el viernes- si estalla la protesta en favor de Palestina en la cumbre asturiana.
Nadie cree que el conjunto de Israel renuncie de modo voluntario a seguir corriendo en la Vuelta. Sylvam Adams, propietario del equipo, llegó el martes a Bilbao para apoyar a los corredores, que llegaban al autocar aparcado en San Mamés entre los aplausos de cuatro seguidores y de los auxiliares de la escuadra.
Los conjuntos rivales no se atreven a pedir públicamente la retirada del Israel. Sin embargo, a todos les preocupa la integridad de sus corredores. “Después del primer paso por meta ya vimos que era imposible celebrar la llegada”, recalcó a preguntas de este diario Chente García Acosta, director del Movistar.
"Solo hay una situación"
“Aquí sólo hay una solución, pero no podemos tomarla nosotros”, requirió Kiko García, director técnico de la carrera, en alusión a la continuidad del Israel en la Vuelta. Si se van, se acaba el conflicto y se retoma una competición deportiva que este miércoles quedó en un segundo plano, entre otras cosas -a pesar de los ataques en los kilómetros finales-, porque no hubo ni ganador de la etapa, ni nada que celebrar salvo contar que la campaña en favor de Palestina había traspasado las fronteras y que nadie puede garantizar que la Vuelta no se vuelva a ver afectada.
La 11ª etapa se disputó bajo unas estrictas medidas de seguridad por parte de la Ertzaintza. En todos los lugares donde se agruparon activistas propalestinos habían muchos efectivos de policías vascos. Ya, al darse la salida, se tuvo que parar unos segundos la carrera porque unos manifestantes cortaron la prueba mientras denunciaban en una pancarta el genocidio en Gaza.
La situación comenzó a agravarse a partir de las 4 de la tarde, instantes antes del primer paso de la carrera por la Gran Vía de Bilbao con una meta plagada de banderas de Palestina. Cada vez llegaba más gente, sobre todo desde los aledaños del estadio de San Mamés. Pasó el pelotón y cedieron las vallas. Poco después se impidió el acceso de la caravana a la meta con mucha tensión.
Fue entonces cuando se decidió parar la carrera a tres kilómetros, con Jonas Vingegaard y Tom Pidcock en fuga. Los corredores fueron desviados directamente hacia San Mamés donde estaban aparcados los autocares, el de Israel custodiado por los antidisturbios de la Ertzaintza.
En esos instantes la Gran Vía bilbaína estaba tomada por la policía vasca. Era imposible que entrase un pelotón con 167 corredores. El público exhibía banderas palestinas y gritaba contra la ocupación de Gaza. La tensión era máxima.
Madrid, París, Suiza
En la salida varios corredores, en representación de sus equipos, mostraron a la organización su preocupación. El martes, camino de Belagua, a punto estuvieron de irse al suelo algunos ciclistas cuando varios manifestantes irrumpieron en la calzada. A los deportistas se les dijo que la Ertzaintza garantizaba la seguridad, como ocurrió, salvo en la meta de Bilbao donde los efectivos policiales se vieron desbordados.
Unipublic depende de París, ya que ASO, la empresa que organiza el Tour, es la propietaria de la ronda española. Defienden que ellos no pueden echar al equipo, pero sí la Unión Ciclista Internacional (UCI) con la que ya han hablado y le han sugerido que tome medidas. La preocupación es que mientras corra el conjunto de Israel no sólo está en riesgo la protección de la prueba si no la continuidad de la Vuelta. Y también se recuerda que en el pasado se pactaron salidas individuales de corredores o de equipos en los tiempos duros del dopaje.
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