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Ciclismo

Pogacar firma otra obra maestra en Flandes

El astro esloveno se convierte en el primer corredor que gana consecutivamente la Milán-San Remo y la clásica flamenca con el jersey arcoíris de campeón del mundo desde que Eddy Merckx lo hizo en 1975

Tadej Pogacar celebra su victoria en el Tour de Flandes.

Tadej Pogacar celebra su victoria en el Tour de Flandes. / EFE

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Camino de lograr lo imposible, lo que ni el gran Eddy Merckx hizo en los años que dominaba la tierra ciclista, Tadej Pogacar ganó el Tour de Flandes por tercera vez después de conquistar la Milán-San Remo. Quiere los cinco ‘monumentos’ ciclistas en una misma temporada y ya lleva dos. El próximo domingo tendrá el reto más difícil en la París-Roubaix, ya que, tanto en Lieja como en Lombardía, ya en octubre, parte como el gran favorito.

Los adjetivos dedicados a Pogacar nunca se acaban. Sería como un libro abierto en el que un escritor a la altura de sus gestas ciclistas siempre tendría ocasión de buscar nuevas fórmulas para describir las hazañas que realiza montado en una bici. Lo que no es el caso. Simplemente ganó con épica, como siempre hace, con paciencia y fortaleza, en una edición del Tour de Flandes para enmarcar, porque no había ciclista malo en un ‘top’ cinco para mostrar a los niños y niñas que quieren ser corredores en todas las escuelas del pedal repartidas por el mundo.

Pogacar trabajó como el ilustre que es, bueno de piernas y con una gran cabeza para leer la carrera, dirigir a los compañeros del UAE, estudiar a los rivales y comérselos uno a uno, con un hambre propio de un caníbal, el apodo con el que se conoció a Merckx hace más de 50 años cuando hacía lo mismo.

Fue paso a paso. ¡Chapeau! ¡Qué grande! Tenía decidido que Flandes se iba a partir en varios trozos durante el segundo paso por el Oude Kwaremont, donde una masa humana que animaba principalmente a Remco Evenepoel (tercero y debutante) y Wout van Aert (cuarto como las dos últimas veces que disputó la prueba).

A rueda del equipo

Hasta allí se mantuvo a rueda de su compañero Florian Vermeersch, el actual campeón del mundo de gravel. Era el corredor del UAE de la tierra, un rincón de Bélgica que conoce tan bien y hasta el punto de ser concejal de seguridad vial en Lochristi, donde vive, por un partido de derechas (como medio Flandes, con su flamante león).

Le hizo el trabajo, digamos sucio, hasta que decidió actuar, en el Kwaremont. Allí sólo lo aguantó Van Aert -quizá se equivocó con unas fuerzas que creía sobrenaturales como las de Pogacar-. Más discretos, Mathieu Van der Poel (segundo como en 2021 y 2023) y Evenepoel se mantuvieron en un segundo plazo para coronar el viejo muro flamenco a rueda del fenómeno esloveno. Quedaban 55 kilómetros. ¡Paciencia!

No se alteró, ni quiso hacer exhibiciones como en la Strade Bianche, que, a pesar de los tramos de tierra y la tremenda dificultad, no es un ‘monumento’ como Flandes. Espero menos de tres kilómetros para la llegada de otro repecho adoquinado con fama de cruel: Paterberg. Allí, con 51 kilómetros para meta, llegaron tres y salieron dos. Cedió Evenepoel para nunca más llegar a conectar con Pogacar y Van der Poel, aunque los siguiera siempre a pocos segundos como si llevase un martillo pilón en vez de una bici.

Continuó con la obra magistral porque sabía, tal como hizo el año pasado, que en el segundo paso por el Oude Kwaremont la lógica indicaba que Van der Poel cedería, como así fue, para rodar en solitario, él contra el mundo, como le gusta y disfrutar en los 18 kilómetros que faltaban para la llegada.

Ganó con tal poderío que hasta se permitió de disfrutar en la recta final a meta. “Fue una carrera loca y sólo me preocupé de que Evenepoel no nos pillara porque sé lo resistente que es”. Siempre supo que podría con Van der Poel, que aspiraba a vencer en Flandes por cuarta vez (nadie ha logrado este récord) a los 40 años de haber ganado su padre Adrie (el abuelo, Poulidor, no pasó de la 25º posición, en 1970).

La victoria se volvió a transformar de un colorido de números dorados que va dibujando Pogacar. Desde 1975 ningún corredor venció consecutivamente en San Remo y Flandes vestido de arcoíris. ¿Quién fue el último? Fácil de adivina: Merckx. Con el triunfo se apuntó la 111 victoria en el palmarés. Anotó un 12º ‘monumento’ y ya está a sólo 7 de los conquistados por Merckx, que es una cifra alcanzable y superable ya que sólo tiene 27 años. Y, por si fuera poco, desde el 28 de septiembre ha ganado todo lo que ha corrido: campeonatos del Mundo y de Europa, Tres Valles Varesinos, Lombardía, Strade Bianche, Milán-San Remo y ahora Flandes. El domingo que viene llega Roubaix. Corre Pogacar. Cojan palomitas o encarguen comida, pero no se levanten del sofá.

Vía: El Periódico