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CICLISMO

La verdad de Induráin sobre las dos carreras que no pudo ganar: "Me quedó esa espina"

Miguel Induráin desvela las dos grandes espinas de su carrera ciclista a pesar de ganar cinco Tours de Francia

Miguel Induráin, en su etapa en Banesto

Miguel Induráin, en su etapa en Banesto / ARCHIVO

David Boti

David Boti

Miguel Induráin, considerado por muchos como el mejor ciclista español de todos los tiempos, ha confesado abiertamente cuáles fueron las dos espinas que le dejó clavadas el ciclismo: la Vuelta a España y el Mundial en ruta. A pesar de su palmarés legendario, con cinco Tours de Francia consecutivos y dos Giros de Italia, el navarro nunca pudo conquistar la ronda de su país ni el maillot arcoíris.

"Lo intenté, la Vuelta a España la corrí siete veces, pero no la pude ganar", explica con honestidad Induráin. Su mayor obstáculo, asegura, era el calendario. "En mi época era en abril, tenía problemas de alergia y no era una temporada que me gustara para ir en bici".

Aquellas condiciones lo alejaron de su mejor rendimiento, aunque estuvo cerca: "Empecé bien, porque fui el líder más joven de la Vuelta. Un año fui segundo, pero al final no pude".

Se le resistió también el oro del Mundial

Tampoco logró el oro en el Mundial de ciclismo en carretera, aunque sí se colgó la medalla de plata. "Se me quedó alguna cosa por ahí", lamenta. Dos ausencias en su palmarés que no ensombrecen una carrera que marcó época, pero que sí lo humanizan ante los ojos del aficionado. Porque si alguien parecía invencible sobre la bicicleta, era él.

Aun así, Induráin se muestra agradecido: "Viví de lo que me gustaba, que era ir en bici. Cuando empecé, el deporte no se veía como algo de lo que podrías vivir, era algo lejano". En una época en la que el profesionalismo no ofrecía tantas garantías como ahora, el ciclista de Villava se abrió paso con talento y sacrificio.

"Hoy en día el deporte está más extendido por toda la sociedad, yo pude vivir de lo que a mí me gustaba y me ha permitido ver muchos sitios, viajar… He cumplido todas las expectativas", reconoce con satisfacción. Su discurso es el de alguien que supo aprovechar al máximo su carrera, incluso sin haber podido tachar todos los objetivos.

Armstrong e Indurain con el gesto de los cinco Tours

Armstrong e Indurain con el gesto de los cinco Tours / ARCHIVO

El caso de la Vuelta a España invita a la reflexión: ¿qué habría sido de Induráin si la ronda española se hubiera celebrado en septiembre, como ocurre desde 1995? Probablemente su alergia primaveral no le habría afectado tanto y podría haber ampliado su dominio también en casa.

"Habría sido bonito competir en esas fechas actuales sin tener que pelear con la alergia del mes de abril. Seguramente algún triunfo habría caído", sugiere.

Induráin compitió en una época diferente, en un ciclismo distinto. Pero su figura, sus victorias y también sus derrotas forman parte de la historia de este deporte. Que hoy reconozca sus límites sin escudos, le engrandece aún más.