Manuel Saiz: "A mí dame a Luis Enrique y no a Ancelotti"

Manuel Saiz, asesor del equipo Baqué-Campos 
Manuel Saiz, asesor del equipo Baqué-Campos  | sport

Han pasado más de 25 años de aquel primer equipo ciclista profesional, ONCE, y aún se le ve motivado. 

AGUSTÍ BERNAUS

Aquel proyecto nació gracias a la ilusión de unos pocos y también con pocos medios. Yo era el director peor pagado del país, pero era feliz. Fuimos el mejor equipo del mundo.   

¿Pero usted no se hizo millonario como director deportivo? 

Ni mucho menos. Cuando tenía que empezar a ganar dinero me pusieron la zancadilla.

Desde la Operación Puerto han transcurrido casi diez años. ¿Va a tener que convivir siempre con esa mochila?

No, ya está superado. Mi idea es regresar al ciclismo profesional como mánager de un equipo WorldTour. Si no lo consigo será un fracaso. Los vetos no me importan. Si alguno de los que están en el ciclismo hoy cree que es mejor que yo que levante la mano.

Los grandes organizadores siguen sin querer saber nada de usted.

Para ellos fue una cuestión personal, totalmente injusta. Yo lo único que he hecho en mi vida ha sido luchar por el beneficio de los equipos y de los corredores. Los intereses a veces fueron contrarios, pero ellos como organizadores siempre se han sentido con el derecho de decir las cosas en un tono de voz más alto a través de los medios de comunicación que tienen comprados.

La O.P. cambió su vida personal, sus relaciones, incluso su familia. 

Para mí fue muy grave. Me hicieron dudar de mí mismo, cometí errores muy graves y por ello debo pedir perdón a mi familia. Al final te sientes muy distanciado de lo que en realidad eres. Yo tenía unos principios morales y éticos. Defendía a los débiles, pero me hicieron sentir tan inseguro que perdí esos principios y me dejé arrastrar por situaciones incómodas. Estas situaciones terminaron por separarme de mi familia. Yo suelo escribir en las redes sociales una sección que titulo ‘Desde mi carrecil’. Poca gente sabe que el carrecil es el canal que hay en las cuadras y por el que pasa toda la porquería de los animales para expulsarla al exterior. 

Muy metafórico. 

Así me he sentido. He arrastrado durante años muchos demonios pero afortunadamente los he superado, pienso que puedo aportar muchas cosas al ciclismo y por eso quiero volver. Ni quiero ni pienso en pasar cuentas a nadie. 

¿Qué ha hecho durante estos años? 

No podía estar parado. Me dediqué a los negocios. Monté una cafetería en Torrelavega que luego convertí en restaurante. Y también fui propietario del Palacio de los Hornillos, en Las Fraguas. Intenté reinventarme, redireccionar mi vida. Pero por mucho que trates de reenfocarla te das cuenta de que aquello no es lo tuyo. Coincidió con la peor situación económica de este país durante muchos años. Al final me di cuenta de que no controlaba la situación y de que había un entorno, personas y grupos más poderosos. Mis aventuras empresariales no me fueron muy bien que digamos.

Algún Goya de los ocho que ganó Amenábar con ‘Los Otros’ le pertenecen, puesto que rodó en aquel Palacio.

Me quedan el vídeo y un montón de vivencias. La gente se quedaría impresionada de como se ruedan las películas. Un cocinero mío le hacía la comida todos los días a Nicole Kidman... 

También se incorporó al Consejo de Administración del Racing de Santander en el 2012.

Sí, creo que acerté en muchas cosas, en cuanto a sistemas y preparación física. Al final quise traer a Luis Enrique de entrenador. A él le apetecía que trabajáramos juntos, pero antes quería tomarse un año sabático y me recomendó a Juan Carlos Unzué, en quien confiaba mucho. También es cierto que el fútbol es un mundo completamente diferente al ciclismo. Allí priva la falta de honestidad y se actúa con normas que no tienen nada que ver con el deporte. Me encontré con que aquello era un juego de tronos y cómo poder sacar dinero de todo.  

¿Qué concepción tiene de Luis Enrique? 

Su política de trabajo en cuanto a entrega y a sacrificio es extraordinaria. Para mí es un extraordinario entrenador. Le conozco y sé que es políticamente incorrecto por la forma en cómo dice las cosas. Pero a mí dame a Luis Enrique y no me des a Ancelotti.  

¿Por qué dejó el Racing? 

Porque no me sentí a gusto. Llegué con unas ideas de trabajo, dispuesto a ganarme el sueldo, pero mis compañeros no buscaban eso sino otras cosas.  Me encontré fuera de lugar y era preferible no seguir dentro apoyando algo con lo que no estaba de acuerdo.  

¿Qué es lo que le impulsó a regresar al ciclismo?

Mi hijo Manuel, que tiene 25 años, me presiona muchísimo. Es arquitecto técnico, pero creo que se arrepiente de no haber sido ciclista. Y también los amigos. Uno de ellos apostó por mí y me llevó al equipo Baqué-Campos. Les estoy ayudando y tiene mucho mérito lo que hacen con tan poco.   

Ha cambiado mucho el ciclismo desde que ponía en jaque a Indurain con su ONCE.

Y para mal. No me gusta el conformismo, la inercia, el refugiarse en el Twitter. No me gusta la falta de imaginación. La última gran estrella que mantiene ese ciclismo imaginativo y espectacular es Alberto Contador y, aunque en sus piernas tiene otro Tour, le queda poco tiempo.

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