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La ronda española

Una nueva protesta propalestina obliga a cancelar el final de la etapa de la Vuelta

Un numeroso grupo de personas, con banderas de Palestina y contrario a la participación de Israel-Premier Tech, bloqueó la carretera en la ascensión al último puerto. Egan Bernal fue proclamado ganador a 8 kilómetros de la llegada con Mariano Rajoy en la meta.

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Mos (enviado especial)

La situación en la Vuelta ya es insostenible. Las protestas propalestinas obligaron este martes a suspender la 16ª etapa cuando faltaban 8 kilómetros para la meta en la cumbre del Castro de Herville, en la provincia de Pontevedra, y ahora ya no está claro si la carrera podrá llegar el domingo hasta Madrid.

Hay llamamientos y movilizaciones contra la presencia del equipo Israel-Premier Tech, este miércoles en El Morredero, en el Bierzo leonés; el jueves en la contrarreloj de Valladolid y el fin de semana en Madrid. Casi lo menos importante ya es la disputa deportiva. Este martes pintaron una línea blanca al principio del puerto, con la carretera bloqueada más arriba, donde se proclamó ganador al corredor colombiano Egan Bernal que superó al esprint a Mikel Landa. En la zona VIP de la meta se encontraba Mariano Rajoy, expresidente del Gobierno.

Fuentes oficiales consultadas por este diario empiezan a dudar si la carrera conseguirá llegar el domingo a Madrid. La protesta se enmarca en un espacio político más amplio, justo cuando Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, ha activado medidas contra Israel y ha llamado a consultas a la embajadora en Tel Aviv.

La medida del Israel de retirar el nombre del país no ha servido para nada. En la 16ª etapa el amplio dispositivo desplegado por los antidisturbios, principalmente de la Guardia Civil, no apaciguó los ánimos. Muchos agentes iban agarrados en la parte externa de los todoterrenos policiales para actuar rápido, si era necesario. Se cruzó un árbol a 140 kilómetros de la llegada. Hubo detenidos. Un operario, provisto de una motosierra, lo tuvo que cortar.

Se detectaron chinchetas -hubo varios pinchazos- y a 2,5 kilómetros de la llegada, en la parte final y más dura del puerto que conducía a meta, una muchedumbre de manifestantes con banderas de Palestina se situó en medio de la carretera. Era imposible pasar y se determinó neutralizar la etapa a 8 kilómetros de la meta, por donde Bernal fue el primero en pasar con Jonas Vingegaard siempre con el jersey rojo.

El ciclismo siempre ha sido el deporte del pueblo, el que pasa por las calles donde se compra el pan o se pasea, por las localidades donde se veranea o convive la gente, y siempre gratuito. Y, por lo tanto, se ha identificado como el más democrático. De ahí las manifestaciones que ponen en duda un final feliz para la Vuelta.

La contrarreloj de Valladolid

El jueves, en Valladolid, con una contrarreloj que recorre la capital castellana, hay convocadas 11 concentraciones a lo largo de un recorrido por el que pasarán los corredores uno a uno, entre ellos, los siete ciclistas del Israel. El diario ‘L’Équipe’, que pertenece al mismo grupo empresarial que ASO, propietarios del Tour y de la Vuelta, adelantó el domingo la posibilidad de que se suspenda la última etapa que transcurre por un circuito urbano en Madrid y que pasa por las afueras del Palacio de la Zarzuela. La información fue desmentida “categóricamente” por la organización. Javier Guillén, director de la Vuelta, aseguró el lunes, en una entrevista publicada por este diario, que no se contemplaba otro escenario que acabar la Vuelta en Madrid.

La carrera está superada y desbordada. Sólo la exclusión del conjunto israelí, que nadie contempla en estos momentos, calmará los ánimos a unos manifestantes que cada vez son más y protestan de manera más enérgica. El lunes, día de descanso, hubo concentraciones en el hotel de Vigo donde descansaba el Israel-Premier Tech.

Tensión máxima

“Afortunadamente el ciclismo da visibilidad al problema de Palestina, aunque para el aficionado que está esperando en la meta es un fiasco”, declaró en ‘Eurosport’, Ezequiel Mosquera, exciclista profesional y organizador del O Gran Camiño, la ronda gallega. Mosquera se encontraba en la meta, como cientos de personas, como Rajoy, ajenas o no a la protesta, que abandonaron el lugar cuando se les comunicó que no llegaban los corredores.

La tensión era máxima porque en el grupo de manifestantes ubicado cerca de meta había niños. La policía no podía intervenir en ningún caso. La base de la protesta sigue siendo la participación del Israel Premier Tech, un equipo propiedad del magnate Sylvan Adams, amigo personal de Benjamin Netanyahu, y que promueve ciclismo para promocionar los encantos turísticos del país en plena ofensiva contra Gaza.

Vía: El Periódico