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¿Cuánto dinero gana Van Aert como campeón de la París-Roubaix 2026?

Esta es la cifra que se ha embolsado el belga tras de conquistar la París-Roubaix 2026

Wout van Aert del Team Visma Lease, campeón de la París Roubaix 2026

Wout van Aert del Team Visma Lease, campeón de la París Roubaix 2026 / CHRISTOPHE PETIT TESSON / EFE

Alguer Tulleuda Bonifacio

Alguer Tulleuda Bonifacio

Barcelona

Wout van Aert desafió a la historia en la París-Roubaix 2026 y negó una de las mayores proezas de la historia a Tadej Pogacar. El ciclista esloveno, que quería sumarse en el 'Infierno del Norte' a Merckx, De Vlaeminck y Van Looy como únicos ciclistas que han salido victoriosos en las cinco grandes clásicas del calendario ciclista, se vio sorprendido en los metros finales por el de Team Visma que se apuntó una victoria memorable.

Ambos ciclistas se encontraban escapados con cierta ventaja del resto y todo se preparó para decidirse en la sprint final. La lógica invitaba a pensar que era Pogacar quien tenía las de ganar, pero Van Aert exhibió poderío físico en los metros finales y atacó de imprevisto al esloveno, que se vio sorprendido y terminó quedando segundo por escasos metros.

Van Aert se impuso a Pogacar en la París-Roubaix en un espectacular final al sprint

Van Aert se impuso a Pogacar en la París-Roubaix en un espectacular final al sprint / EFE

Méritos deportivos aparte, la victoria de Wout van Aert en la París-Roubaix 2026 se traduce en un considerable premio económico para el belga. La organización reparte para esta edición un total de 91.000€ entre los 20 primeros clasificados de la categoría masculina. Van Aert, como ganador de la París-Roubaix, se embolsará 30.000€, una cifra superior a los 22.000€ que percibirá Tadej Pogacar como segundo y 15.000€ para el tercero. De ahí continúa; 7.500 € para el cuarto y 3.200 € para el quinto hasta llegar a los 500 € que percibe el vigésimo y último clasificado que percibe dinero de la clásica.

Además del premio monetario, el ganador es merecedor de un momento icónico: levantar su trofeo, un enorme adoquín de 15 kilos de peso, algo icónico dentro del circuito que solamente unos pocos elegidos son capaces de tener en su poder. Los aficionados pueden comprar una reproducción a menor escala en el bar del velódromo donde acaba la prueba. Es la muestra de la excelencia deportiva, un honor con poco parangón que complementa a las cifras que se reciben a nivel monetario.