Alejandro Valverde, la historia de una resurrección

En 456 días, el ciclista pasó de pensar en la retirada, tras su gravísima caída en el Tour de 2017, a celebrar la medalla de oro en Innsbruck

"Es el Michael Jordan del ciclismo", explica Marcelino Torrontegui, fisioterapeuta de la selección durante 21 años y amigo personal del murciano

Valverde fue homenajeado ayer en el CSD
Valverde fue homenajeado ayer en el CSD | EFE

Hace poco más de un año, Alejandro Valverde tenía poderosas razones para pensar que su carrera deportiva se había terminado: la durísima caída que sufrió en la primera etapa del Tour de 2017, cuando se estampó contra una valla en la crono de Düsseldorf le hizo temer lo peor.

El diagnóstico fue escalofriante: fractura de la rótula izquierda y del astrágalo, además de sendas heridas, en la tibia y en la zona anal, de ocho centímetros, más propia de un torero que de un ciclista. “No soy médico, pero al ver cómo tenía la rodilla pensé que me pondrían una prótesis, estaba totalmente destrozada”, recordaba ayer Valverde.


Para un deportista normal, esa lesión significaba la retirada”, resume Marcelino Torrontegui, ‘fisio’ de la selección española de ciclismo durante 21 años y amigo de Valverde, “pero no para Alejandro, porque su capacidad de sufrimiento y su pasión por la bicicleta pueden mucho más. De hecho, cuando le ve encima de una bici siempre está feliz y sonriendo”.

Torrontegui le compara incluso con uno de los mejores deportistas de la historia. “Es el Michael Jordan del ciclismo, por su capacidad para resurgir, para volver a competir y ganar todo lo que gana”.  

Alejandro Valverde estuvo cinco días ingresado en un hospital de Düsseldorf, donde fue operado, pero en cuanto regresó a Murcia se puso manos a la obra para intentar volver cuanto antes a competir: se puso en manos de Francisco Esparza, traumatólogo del Hospital Molina de Segura de Murcia, en sesiones de mañana y tarde.

más dieta que nunca

Muchas veces iba al hospital sin desayunar. “Hay que cuidar el peso más que nunca”, decía. La primera bici a la que se subió fue en el agua, un aquabike en la piscina, pero no podía estar más de un cuarto de hora: en el agua, las cicatrices de las heridas se le abrían. 


Su coraje, su capacidad para aguantar el dolor y su amor por la bicicleta le permitieron sobrevivir a los peores momentos de su carrera deportiva. Poco a poco se convenció de que podría volver a competir al máximo nivel: se llegó a especular con que podría volver a competir en la temporada 2017 (concretamente en China, en el mes de octubre), pero tanto Valverde como los médicos y los responsables de Movistar apostaron por la prudencia. 

El murciano se empezó a subir a la bicicleta en agosto, pero acompañado de su hermano y solo para rodar unos kilómetros alrededor de su casa. 

primer dorsal, en mallorca

En enero de 2018, 208 días después de Düsseldorf, Valverde volvió a ponerse un dorsal. Lo hizo en el Challenge de Mallorca, donde completó una extraordinaria actuación. Comenzaba una temporada ilusionante, que Valverde afrontó con la ilusión de un juvenil: ganó la Volta a Catalunya, la Ruta de Occitania, el Tour de Abu Dhabi y la Volta a la Comunitat Valenciana antes de iniciar el Tour de Francia, al que llegó como ayudante de lujo de Nairo Quintana. Acabó la ronda francesa en el 14º puesto, el segundo mejor ciclista español. 


La Vuelta a España sirvió para confirmar que la mejor versión de Valverde estaba de regreso: ganó dos etapas y peleó hasta el final por el podio. Concluida la ronda en Madrid, todos sus esfuerzos se centraron en el Mundial.

el ‘efecto sierra nevada’

Después de la Vuelta, Valverde dio el visto bueno a la propuesta del seleccionador español, Javier Mínguez, que había planteado una concentración en Sierra Nevada: allí acudieron los corredores convocados por el seleccionador, a una cita que no siempre agrada a todos los corredores, cansados ya después de arrastrar tantos días de competición. 

No fue el caso: en Sierra Nevada empezó a forjarse el extraordinario ambiente que se vivió en el seno del equipo español en Innsbruck, con todos los ciclistas asumiendo con naturalidad su rol y el liderazgo indiscutible de Valverde. 

Todo el grupo sabía que el ‘Bala’ estaba probablemente ante su última gran oportunidad de llevarse el maillot arcoiris y por eso todos los corredores sin excepción se aplicaron en la ayuda como alumnos impecables. 

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