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CICLISMO

Adam Yates somete a sus rivales en O Gran Camiño

Victoria en solitario de la estrella británica del UAE que se viste de amarillo a una etapa del final de la carrera

Adam Yates, en la cabeza del grupo, camino de la victoria en la cuarta etapa del O Gran Camiño.

Adam Yates, en la cabeza del grupo, camino de la victoria en la cuarta etapa del O Gran Camiño. / UAE EMIRATES TEAM

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Cabeza de Meda (Ourense)

Dos coches no caben en la parte más estrecha de la ascensión a la Cabeza de Meda. Al fondo, muy al fondo, el río Sil del que dicen los gallegos que se lleva el agua mientras el Miño se cubre de fama. El porcentaje alcanza los dos dígitos y hay que retorcerse sobre la bici en una ascensión, en la genuina Ribera Sacra, que se presenta ante la sociedad ciclista.

Como la estrella que aparece en un terreno de juego para marcar el penalti clave o conectar el triple decisivo, Adam Yates surge en ese instante, en las rampas asfixiantes a cuatro kilómetros de la meta, ni antes, ni en las etapas superadas, ni después cuando el tiempo ya habría empezado la cuenta atrás. Es la estrella que da el toque de calidad en el momento esencial para empezar a ganar un Gran Camiño que lo había elevado como el máximo favorito, que por algo ha sido podio del Tour y ha ganado carreras como la Volta, el Tour de Romandía o la Vuelta a Suiza. Por decirlo de alguna manera era el representante de Tadej Pogacaren tierras gallegas, que no era poco.

El esfuerzo en la fuga

Y es el que abre el cava de Albariño en el podio para celebrar una victoria que se labra primero sufriendo y luego regulando en la subida final perseguido por el resto de los que pelean por el jersey que identifica al líder, de color amarillo como en otras tantas partes. Cuesta, pero las victorias en ciclismo se consiguen sudando, pero también sabiendo leer las etapas con cierta inteligencia.

El asfalto es rugoso, de los que se agarra en la rueda, suerte que no hace un calor agobiante, de verano porque la Cabeza de Meda habría sepultado a ciclistas agotados por unas rampas endemoniadas. No vale el esfuerzo de Samuel Fernández, del Caja Rural, de los que luchan escapado para encontrar una plaza en el Tour entre los escogidos por el equipo navarro para despuntar y ganarse el respeto de la ronda francesa por haberlos invitado.

Motores fuera

Cuando el UAE pone motor a la carrera, cuando se lanza la orden de combate, cuando se prepara el escenario gallego, carreteras de Ourense, para que Yates se ponga las pilas, poco hay que hacer para los siempre llamados esforzados de la ruta: ni aquí, en Galicia, ni mucho menos en el Tour. Y es lo que le sucede a Fernández.

Porque el día grande de O Gran Camiño estaba reservado por el UAE para la victoria de uno de los suyos; si no, de qué habrían venido a Galicia, ¿para terminar segundos de la general? Pues va a ser que no.

Adam Yates no es ni mucho menos un desconocido en el pelotón. Es el hermano gemelo de Simon, vencedor de Vuelta y Giro, el que sorprendió en enero al mundo ciclista cuando de forma inesperada decidió anunciar que se retiraba. El cansancio psicológico derrotó al físico y no se vio con alma para afrontar una temporada más con el Visma que lo tenía en sus oraciones para disputar al menos dos de las tres grandes rondas por etapas.

A los 33 años, Simon dijo basta; en cambio, Adam cuenta que igual se anima y aguanta hasta la barrera de los 40. Entrena por Andorra como tantos otros profesionales de la bici que residen en los Pirineos. Hasta diciembre era fácil verlo junto a su hermano. Gracias a que corrían en equipos diferentes, por fin, era fácil distinguirlos, sólo había que saber en qué escuadra corría cada hermano para imitar a la madre de la pareja, que nunca se equivocaba a la hora de reñir o aplaudir con ironía a Simon o a Adam cuando eran pequeños y cometían una travesura.

Admiró Adam los bellos parajes que rodeaban al río Sil. Escuchó el sonido del dron que sobrevolaba sobre su cabeza pilotado con gafas tridimensionales por Víctor, capaz de lanzarlo a más de 200 kilómetros por hora. Para ascender a Cabeza de Meda había que ir firme, aunque mucho más lento y no descuidarse yendo líder ante Jorgen Nordhagen, noruego y valor del Visma, y Alessandro Pinarello, italiano y promesa del NSN, segundo y tercero de la tabla, que la subida final de este sábado al Monte Trega, sobre losas de piedra, parece más bella para los ojos que dura para las piernas.

Vía: El Periódico