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CHAMPIONS LEAGUE

Polémico final en el Metropolitano

El VAR intervino en hasta dos ocasiones: el árbitro no vio un penalti por manos a favor del Atlético y luego señaló una pena máxima de Hancko que corrigió tras acudir a la pantalla

Marc Marín

Marc Marín

Atlético de Madrid y Arsenal protagonizaron una digna semifinal, lejos de la oleada de goles del PSG-Bayern pero con una intensidad propia de una eliminatoria de Champions. Ayudó y mucho el Metropolitano a que se generara dicho ambiente y, cómo no, también influyeron las decisiones del colegiado y del VAR.

Porque ya en la primera mitad llegó la primera acción polémica. Fue a tres minutos del descanso, cuando el árbitro neerlandés Danny Makkelie señaló penalti a favor del Arsenal por falta de Hancko sobre Gyökeres. Penaltito, que le llamaríamos en LaLiga. Pero confirmado por el VAR ante las protestas airadas de Diego Simeone.

Mucho más clara fue la pena máxima señalada en el bando contrario en la segunda mitad. Corría el minuto 53 cuando un disparo de Llorente golpeaba en la mano de Ben White... ¡Pero el árbitro esta vez no vio penalti! Surrealista pero cierto. Tuvo que ser el VAR quien avisase a Makkelie de que el contacto con el brazo era muy claro y merecedor de infracción.

Polémico final

La acción más controvertida, sin embargo, llegó en los minutos finales del encuentro, con 1-1 en el marcador. En una de las pocas acciones ofensivas del Arsenal hasta el momento, Eberechi Eze se adelantaba a David Hancko y el eslovaco le pisaba (o al menos lo parecía) dentro del área. No dudó el colegiado, que señaló la tercera pena máxima del partido ante las protestas de los jugadores rojiblancos.

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De hecho, Hancko vio amarilla, pero la fortuna esta vez sonrió al Atlético de Madrid. Tras varios minutos de revisión, el VAR volvía a llamar al colegiado para que recapacitara y corrigiese su decisión inicial, mientras Simeone hacía aspavientos en la banda.

Dicho y hecho, el neerlandés acudió al monitor y decidió cancelar el penalti al considerar que el defensor no llegó a tocar al delantero, que se tiró a la piscina engañando a todos.