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Dinamo Zagreb, 0 - Real Madrid, 1

El Madrid cumple el trámite de Zagreb

El primer partido del Real Madrid en la Champions 2011-2012 fue un trámite por la flojedad de su rival. El Dinamo Zagreb se escudó en el meta Kelava, que no pudo detener el disparo de Di María que significa tres puntos para un Madrid que acabó con diez por la roja a Marcelo

SPORT.es

El sancionado Mourinho sacó toda su artillería de salida. Desde la tribuna del estadio Maksimir, el portugués vio cómo los croatas daban los primeros intentos de zarpazo, capitaneados por el bullicioso Sammir. Un remate de tijera de Badelj que se fue muy por encima del marco de Casillas fue el escaso bagaje del Dinamo Zagreb, poco antes de que Benzema hiciera contactar el balón con la parte superior del larguero de la portería de Kelava.

El francés, en racha en los últimos partidos, se comía el mundo por el balón. poco después, conectó un centro mordido que no encontró rematador. Di María no se aclaró y perdió una buena oportunidad de poner a los blancos en franquicia. Ese era el gran objetivo para hundir las ilusiones de un Dinamo Zagreb al que le costaba crear jugadas de más de cuatro pases. Los de Jurcic confiaban en una acción aislada para cuestionar a los de Mou.

Sin embargo, el Madrid seguía a lo suyo... hasta que llegó el minuto 29. Benzema volvió a echarse el equipo a su espalda quebrando la defensa croata y dano un pase a Di María, quien hizo lucirse a Kelava. Pero no acabó la cosa aquí. El rechace fue a parar a los pies de Özil, con todo a su favor. El alemán disparó y el meta croata sacó una mano izquierda de antología para abortar lo que parecía el 0-1.

CASILLAS, SALVADOR

Cristiano Ronaldo no aparecía y, en cambio, por su banda se dejaba ver Marcelo, quien reclamó pasada la media hora un posible penalti. El Madrid confiaba en su dominio, pero esas confianzas a veces se pueden pagar, como pudo suceder en el minuto 33. Leko envió un pase al hueco que puso en evidencia a Pepe y en franquicia a Rukavina. El delantero del Dinamo Zagreb se plantó en la frontal y, para su desgracia, se encontró con ese muro llamado Casillas, quien sacó las manos para despejar.

En cuatro minutos, los dos porteros presentaron sus credenciales. Al mismo tiempo, el partido se iba trabando y Leko se ganaba la primera amarilla del partido por una entrada a Coentrao cerca del área. Mourinho, que ya había abandonado su asiento en tribuna, vio de pie el intento de pizarra de los suyos en ese libre directo. Saque raso de CR7 y pifia -otra- de Di María en el remate.

Al Madrid no le salían las cosas, lo cual permitía a los croatas que creyeran en sus posibilidades. Los blancos -mejor dicho, rojos-, gozaron de un último arreón de Cristiano Ronaldo quien se quedó en la frontal para combinar con Benzema y éste con Marcelo, que disparó alto. El 0-0 no cambió antes de que los protagonistas se fueran a los vestuarios.

PRESIÓN LOCAL

Tras el descanso, el Dinamo Zagreb salió a morder. Jurcic ordenó a los suyos presión sobre la salida de balón de los blancos, al tiempo que Rukavina buscaba cuestionar a la pareja Pepe-Carvalho, aunque sin encontrar solidaridad en sus compañeros de ataque. Se diría que los croatas adolecían del mismo mal que los blancos en la primera parte durante este arranque de la segunda.

Pero las cosas iban a cambiar muy pronto. El Real Madrid recuperó la pegada en la primera acción atacante de la reanudación. Conducción de Benzema con pase a Marcelo en la media luna y éste, de primeras, a Di María. El chutazo del 'fideo' fue imparable para el hasta ese momento impecable Kelava. El conjunto blanco había logrado su objetivo.

El chaparrón pudo ser peor para los croatas de no ser por el mencionado Kelava, quien respondió brillantemente a un chut de Cristiano Ronaldo y, tras el córner, a un nuevo multiataque blanco que tuvo su cénit en un zambombazo de Coentrao rechazado por el meta.

MARCELO SE AUTOEXPULSA

Tras la tempestad contra los croatas llegó la calma chicha, sólo alterada por alguna que otra entrada del exmalaguista Leko, jugándose la segunda amarilla ante Cristiano Ronaldo. Jurcic movió banquillo e introdujo en el campo a un Pokrivac que lo primero que hizo fue ganarse a pulso una amarilla por protestar. Karanka no movía ficha, aunque las cámaras de TV pillaron al delegado Chendo mirando su móvil. En teoría, Mourinho no podía comunicarse de ninguna manera con el banquillo. ¿De quién sería el mensaje? Misterio, misterio.

En el campo, Casillas tenía que emplearse a fondo para rechazar un disparo de Pokriva. Luego, abortó otro centro que llegaba desde su izquierda. El Dinamo se estaba animando poco a poco.Y más motivos tuvo para animarse cuando Marcelo vio dos amarillas seguidas. La primera por una entrada. La segunda, por simular un penalti ante Leko. Moen no picó y el brasileño se ganó la expulsión.

Respaldados por un Kelava que seguía frenando a Benzema y a CR7, el Dinamo Zagreb buscaba aprovechar su superioridad numérica. Lo intentó en un saque de falta de Sammir que fue hacia Toomecak, quien estrelló su disparo en un defensa blanco.

¿VIBRÓ EL MÓVIL?

Y llegó el momento de los cambios en el Madrid. Aitor Karanka, seguramente inspirado por la telepatía de Mourinho -en el móvil de Chendo, vaya usted a saber qué aparecía-, 'decidió' un doble cambio. Fuera un gris Özil y el goleador Di María, para dar entrada a la contención de Lass y a la aportación ofensiva de Higuaín. Parecía que era una apuesta atacante, con CR7, Benzema y el 'Pipita' en el pasto. Pero fue un espejismo. En el banquillo blanco -o en la tribuna- se dieron cuenta de que había grietas y en sólo cinco minutos entró Arbeloa para apuntalar la nave roja, en detrimento de Benzema.

A cuatro minutos del final, Cristiano Ronaldo se volvió a estrellar en Kelava. Fue antes de que Jurcic agotara cambios, dando entrada a Situm por Calello. El Real Madrid no mataba e intentaba defender como fuera el 0-1, pero tampoco sin sufrir todo lo que debería haber propuesto el conjunto croata.

El incisivo Ibáñez, entrando desde el lateral izquierdo, enviaba uno de los últimos balones a las nubes de Zagreb dentro de los cuatro minutos de prolongación que concedió Moen. Fue un chut tan inocente como el de Leko en la última acción del partido. Y es que el Dinamo no hizo lo suficiente para cuestionar el gol de Di María y a un Madrid que aguantó con diez para acabar la primera jornada como líder del grupo C, tras el empate entre Ajax y Olympique de Lyon.