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CHAMPIONS LEAGUE

De la imagen viral de Luis Enrique y Kompany a la línea defensiva de Flick: una reflexión del PSG 5-4 Bayern

El encuentro entre el PSG y el Bayern Múnich en Champions demostró que se puede competir al máximo nivel sin renunciar a un estilo ofensivo y de presión alta

El amistoso saludo de Luis Enrique y Kompany tras el partido

Luis Enrique saludó a Kompany tras el PSG-Bayern / @Paristeamfr

Àlex Calaff

Àlex Calaff

Hay una imagen que se viralizó tras el PSG 5-4 Bayern Múnich. Luis Enrique, al final del partido, se encontró con Vincent Kompany, que siguió el encuentro desde la grada por sanción, y ambos bromearon de manera genuina sobre lo ocurrido. “¿Te gustó ver el partido desde la grada?”, le comentó entre risas el asturiano, que acostumbra a vivir parte de los encuentros desde esa zona. “¡No!”, le respondió el belga, con el mismo tono de broma.

Más allá de la anécdota, aquel plano encuadraba a dos de los mejores entrenadores del mundo. A dos personas a las que hay que agradecer su manera de defender el fútbol puro, ese que de verdad emociona. A dos técnicos que nos regalaron uno de los mejores partidos de la historia reciente de la Champions League y que, a su vez, demostraron que Hansi Flick no va mal encaminado.

Lo que ocurrió en el Parque de los Príncipes no fue solo una semifinal de Champions. El 5-4 del PSG al Bayern devolvió al espectador una certeza que muchos ya no defendían con tanta seguridad: se puede competir al máximo nivel sin renunciar a atacar, presionar y vivir lejos de tu portería. Para ello, eso sí, hay que estar dispuesto a asumir riesgos.

Un huracán de fútbol

París fue una sacudida. Nueve goles, un partido de ida y vuelta, errores provocados por la presión, defensas muy adelantadas y entrenadores que decidieron no esconder a sus equipos. Porque confundir el orden con el miedo es tan perjudicial como convertirse en un completo kamikaze.

Neves celebra su gol contra el Bayern con Kvaratskhelia, Doué y Dembélé

Neves celebra su gol contra el Bayern con Kvaratskhelia, Doué y Dembélé / EFE

El resultado fue un PSG-Bayern que disfrutó todo el mundo. No hacía falta ser seguidor de los parisinos ni de los bávaros para quedarse pegado a la televisión. Y ahí aparece el Barça de Hansi Flick. Más concretamente, su línea defensiva. Se ha repetido en algunas ocasiones que esa defensa adelantada es la gran limitación de este Barça en Europa. Curiosamente, cuando las cosas no han ido bien.

La balanza que manda en el fútbol

Pero el fútbol consiste en poner riesgo y beneficio en una balanza. Defender a 45 metros de tu portería implica aceptar que puedes ser vulnerable a la espalda, pero también te permite ser un equipo dominante y vivir más cerca de la meta rival. Por lo tanto, lo importante no es apostar o no por una línea defensiva alta, sino aplicarla como es debido.

Luis Enrique, durante el PSG-Bayern

Luis Enrique, durante el PSG-Bayern / YOAN VALAT / EFE

Flick no aspira a que su Barça defienda poco. Aspira a que sea una apisonadora. A que el rival no respire. A que el primer pase sea incómodo y el segundo ya no exista. Eso fue lo que se vio en París. Para ejecutar ese plan al nivel de PSG o Bayern hacen falta varias cosas: trabajo, un entrenador que crea en la idea incluso cuando el marcador la cuestiona, jugadores con calidad técnica y táctica, y fondo de armario. El Barça tiene casi todo eso, a la espera de un par de piezas que redondeen la plantilla.

13 disparos, 9 goles

Y también hace falta efectividad. Mucha. En el Parque de los Príncipes, el PSG fue la prueba más salvaje de esa teoría: cinco disparos a puerta, cinco goles. Y capacidad de reacción. En este caso, la lección la dio el Bayern: del 5-2 al 5-4, con la sensación de que incluso podía empatar el partido. Por cierto, los bávaros tiraron 8 veces a puerta y 4 fueron gol. La mitad. Nada mal, tampoco.

París recordó que el fútbol sigue vivo cuando los equipos se atreven. Flick lo sabe y trabaja cada día para que su Barça viva ahí: en ese fútbol que no se pregunta primero cuántos goles puedes evitar, sino cuántos eres capaz de marcar.