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El Nápoles, campeón de invierno

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Higuaín anotó dos goles en la paliza del Nápoles al Frosinone | sport

El Nápoles cerró la primera vuelta de la Serie A como líder, con el título honorífico de campeón de invierno, después de darse un festín en Frosinone y aprovechar el derrumbe del Inter, derrotado en San Siro por el sorprendente Sassuolo.

Dos dianas de Higuaín y otra, la primera de la tarde, de Raúl Albiol, catapultaron al Nápoles, que no conquistaba la consideración de campeón de invierno desde enero de 1990, en la última temporada que, bajo el embrujo de Diego Armando Maradona logró el Scudetto.

La jornada, que cerró el Sampdoria-Juventus -en el que los 'bianconeros' lograron la victoria por 1-2-, comenzó la sorpresa en Milán a cargo del Sassuolo, que por medio de un penalti que transformó Domenico Berardi en el minuto 95 provocó la segunda derrota consecutiva del Inter en San Siro. El entrenador del Inter, Roberto Mancini, se quejó amargamente de que Berardi debió ser expulsado antes por una agresión a D'Ambrossio... Pero no habló, ni de refilón, de que su portero Handanovic evitó mucho antes el ridículo de su equipo.

De hecho, cuando la hinchada local  ya se conformaba con el empate que ponía en peligro el liderato, un error defensivo acabó con Miranda derribando a Defrel en el área y el joven Berardi anotando el 0-1 para concretar la primera victoria en tres visitas ligueras de su equipo al Inter, que la pasada temporada le aplastó con un incontestable 7-0.

La campanada en San Siro, unida a la derrota del sábado de la Fiorentina ante la Lazio, ofrecían al Nápoles la oportunidad de asaltar el liderato en el cierre del primer tramo de campeonato. Y el equipo de Maurizio Sarri no desaprovechó la ocasión, aplastando a un Frosinone que apenas había logrado un punto en los últimos cuatro partidos de Liga y que a la media hora ya estaba sentenciado.

El "quiero ganar el Scudetto" que proclamó a finales de diciembre José Callejón parece instalado en el vestuario del Nápoles, que pasó como un ciclón por el Comunale Matusa. Un cabezazo de Albiol a los 22 minutos y un penalti sufrido y transformado por Higuaín a los 30 acabó con la poca resistencia de los canarini, entregados a la derrota y destrozados por un rival lanzado.

El 30 de diciembre de 1989, el día en que Brito Arceo incendió el Camp Nou inventándose un penalti que desembocó en una victoria aún recordada del Sevilla ante el Barça por 3-4, el Nápoles de Maradona cerró la primera vuelta de la Serie A goleado en Roma por la Lazio (3-0) para descender a dos puntos su ventaja al frente de la tabla ante el Inter. Pero el equipo que dirigía Alberto Bigon y lideraba el Pelusa acabó llevándose el Scudetto por delante del Milan.

Fue el segundo y último campeonato liguero de un Nápoles que al cabo de los años, vuelve a soñar. Y es que nunca más cerró la primera vuelta como líder... Hasta hoy.

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