La piel y los ojos se quejan en invierno: así hay que combatir el frío y la humedad

El calendario de “días mundiales” tiene uno dedicado a la nieve. Se celebró este mes, aún con la resaca del temporal “Filomena”. Si bien la nieve está asociada en el refranero popular a año de bienes, por eso de que el manto blanco favorece las cosechas, el frío invernal puede maltratar la salud, sobre todo la de piel y ojos. De ahí que los expertos recomienden extremar las precauciones en estos meses de bajas temperaturas, ventiscas y humedad: “Tenemos toda una serie de problemas cutáneos, no menores, que pueden ser agravados o desencadenados por el frío”, apunta Pablo Coto Segura, dermatólogo del Hospital Vital Álvarez Buylla y del Centro Cavín, y miembro también de la Academia Española de Dermatología.

Pero ¿cómo afectan las bajas temperaturas a la piel? “El cuerpo humano tiene mecanismos para mantener la temperatura corporal central alrededor de 37 grados centígrados. La piel es uno de los órganos más implicados en la preservación de esta temperatura. Como mecanismo de protección frente al frío, el organismo reacciona con una reducción del aporte de sangre a la piel y zonas distales (manos, pies, nariz, orejas…) para desviar la sangre caliente hacia órganos vitales y favorecer la conservación del calor central. Si la exposición al frío es prolongada, pueden producirse daños en la piel por mala circulación mantenida”, explica la también dermatóloga Leticia Sempau Díaz del Río, del Hospital del Oriente de Asturias (Grande Covián). Precisa a su vez que el viento aumenta la pérdida de calor en la piel por convección, arrastrando el calor de la superficie cutánea. Y la humedad ambiental influye a su vez en las lesiones por frío.

Así, pues, según Coto Segura, hay problemas de piel específicos del frío como pueden ser algunos tipos de urticaria (a frigore) o perniosis (también conocido por sabañones). La patología más prevalente de la piel durante el invierno, a juicio de Sempau, es la xerosis (sequedad de la piel), que afecta sobre todo a piernas, manos, mejillas y labios. Los síntomas más frecuentes son el picor y el aspecto seco y agrietado. “El lavado excesivo empeora esta xerosis del invierno porque nos vamos llevando el manto lipídico de la barrera cutánea. Un claro ejemplo es el eccema irritativo de manos, que empeora en invierno y con el lavado excesivo, ahora muy frecuente debido al covid. También el eccema irritativo de labios se agrava en invierno y por el automatismo de hidratar los labios con saliva cuando los notamos secos”, dice. La eritrocianosis es otra patología que se agudiza estos meses y se manifiesta por la coloración azulada oscura e incluso nódulos, localizada en zonas donde hay una gran capa de grasa subcutánea como muslos y glúteos. Es más frecuente en mujeres jóvenes con sobrepeso. En casos de frío extremo y prolongado la lesión que se produce en la piel es la congelación.

El lavado excesivo empeora esta xerosis del invierno porque nos vamos llevando el manto lipídico de la barrera cutánea. Un claro ejemplo es el eccema irritativo de manos, que empeora en invierno y con el lavado excesivo, ahora muy frecuente debido al covid

Los niños también sufren con el frío. Los especialistas ven con mayor frecuencia en estos meses brotes de dermatitis atópica. “La acrocianosis, más frecuente en adolescentes, es la coloración azulada persistente e indolora en manos y pies en relación con la exposición al frío. Otra patología que vemos en niños durante los meses fríos es la dermatitis plantar juvenil, pero la causa no es el frío, sino el zapato muy oclusivo y la sudoración excesiva”, manifiesta la especialista.

¿Y qué se puede hacer para prevenir este tipo de patologías asociadas al frío invernal? “Hidratar a diario la piel, con cremas más bien untuosas, sobre todo en las zonas más expuestas. Tampoco hay que olvidarse protegerse de la luz ultravioleta; también en invierno hay que usa fotoprotector solar a diario”, subraya Coto. Coincide su colega del Grande Covián, que incide también en la importancia de utilizar prendas preferiblemente de lana o fibras sintéticas especiales adecuadas a la exposición que se vaya a tener: ropa aislante, guantes, gorro, bufandas…

“Otros factores que pueden empeorar las lesiones por frío son las bebidas alcohólicas, que producen dilatación de los vasos sanguíneos, dando sensación inicial de calentamiento, pero, en realidad, causan una pérdida mayor de calor en la piel”, recalcan los expertos, que inciden en la importancia de la hidratación con cremas grasas para restaurar la barrera cutánea, evitar el lavado excesivo y el uso de jabones fuertes para frenar el eccema de manos y utilizar calzados que transpiren. Asimismo, recomiendan beber abundante agua y evitar el consumo de tabaco.

“Otros factores que pueden empeorar las lesiones por frío son las bebidas alcohólicas, que producen dilatación de los vasos sanguíneos, dando sensación inicial de calentamiento, pero, en realidad, causan una pérdida mayor de calor en la piel”

¿Y en qué consisten los tratamientos si no se alcanza la prevención? “El tratamiento dependerá de la patología de base; en el caso de la xerosis, eccemas y la dermatitis plantar juvenil, además de la crema hidratante será necesario el uso de corticoides en crema. En algunos casos de sabañones de gran intensidad se pueden usar fármacos vasodilatadores. El tratamiento de las lesiones por congelación es complejo, lo mejor es prevenirlas”, sentencia Leticia Sempau Díaz del Río. Como punto positivo, el invierno, según Coto, es el momento ideal para iniciar tratamientos frente al acné, utilizar despigmentantes para las manchas o ciertos tipos de láser.

La salud ocular también se resiente con el frío. Los expertos recomiendan usar gafas de sol en la nieve. “Aunque pueda resultar extraño, disfrutar de un día en la nieve puede ser tan dañino para los ojos como pasarlo en la playa, y muchas personas pueden sufrir daños provocados por el reflejo de los rayos ultravioleta del sol en la nieve si no llevan las gafas de sol adecuadas”, indica el doctor Pedro Pablo Rodríguez Calvo, director de la Unidad de Glaucoma del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega. “Si se observan síntomas como irritación, sequedad, conjuntivitis o algún tipo de molestia derivada de las inclemencias meteorológicas, se debe acudir a un oftalmólogo para que pueda diagnosticar y tratar adecuadamente las lesiones producidas por la nieve”, comenta el especialista. La nieve es capaz de reflejar el 85% de la luz solar, y, por ello, a la hora de practicar deporte al aire libre es recomendable utilizar lentes polarizadas con filtros de categoría 3 o 4. Y con todo esto bien gestionado, entonces sí se puede disfrutar de la nieve.

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