Xavier Vilajoana, el nuevo amo de la cantera del Barça

El hasta ahora responsable del fútbol formativo añade el Barça B y el femenino a sus atribuciones en la junta directiva

Jugó en el sub-19 azulgrana, en el Barça C y también en el primer equipo de fútbol sala; es el directivo más futbolero

Xavier Vilajoana, en su etapa como jugador azulgrana

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19/04/2020 - sport

Xavier Vilajoana, el nuevo amo de la cantera del Barça

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Así como a un entrenador o a un árbitro no se les exige que hayan jugado al fútbol antes, a un directivo mucho menos. Pero si se ha vestido de corto, pues mejor que mejor. El nuevo responsable del Barcelona B, el fútbol formativo y el femenino sabe de lo que habla cuando tiene un balón entre manos. No en vano, Xavier Vilajoana es el único miembro de la directiva barcelonista que se ha puesto  la elástica azulgrana, y no en una, sino en dos secciones. Se quedó sin alcanzar el sueño del primer equipo y ahora será él quien, desde sus nuevas atribuciones en la junta, tratará de dar el espaldarazo definitivo a aquellos talentos que comparten su misma ilusión.

Vilajoana llegó al Barça procedente de la DAMM. Jugó en la División de Honor sub-19 y pasó al añorado Barça C. Coincidió con Jordi Cruyff, Sergi Barjuan, Quique Martín, Quique Cárcel, Xavi Roca, David Pirri o Luis Cembranos. Después, trayectoria por la Segunda División B con L’Hospitalet y Gramenet, y giro de guión para ingresar en el primer equipo del Barça... de fútbol sala, donde llegó a ser capitán y miembro de la selección española universitaria en el Mundial de Braga de 1998. Puede decir que es el único directivo de la historia del Barça que ha sido profesional del club en las secciones de fútbol y fútbol sala. Un orgullo para alguien tan culé.

Le viene de familia

Su padre, Lluís Vilajoana, fue directivo del Barça durante la presidencia de Josep Lluís Núñez y Xavier siguió sus pasos cuando en 2003 entró en la junta de Joan Laporta con el cometido, junto a Miquel Sambola, de llevar la sección de fútbol sala a un escalón más profesional. Tras dimitir en 2006, regresó a la sección de futsal cuatro años después ya con Sandro Rosell de presidente y en 2015, Josep Maria Bartomeu le hizo responsable del fútbol base y La Masia. Ahora, ha añadido el Barça B y el femenino a sus atribuciones. Es el nuevo amo de la cantera.

Vilajoana suma a sus experiencias futbolísticas de primera mano una visión empresarial que ha ‘mamado’ desde  pequeño, pues también le viene de familia. Su ramo es el de la construcción, aunque lo que más llama la atención es su amplísima formación académica. Es licenciado en Ingeniería Industrial especialidad Mecánica, en Ciencias Empresariales y Económicas, en Administración y Dirección de Empresas y en Humanidades. Por si fuera poco, está cursando actualmente una quinta carrera, Ingeniería Informática por la UOC. Queda claro que no desaprovecha el tiempo. 

Ideas claras sobre la cantera

Para Vilajoana, el fútbol formativo es una pasión que ha vivido de primera mano y trata de dar continuidad desde la junta directiva. En una entrevista a SPORT en verano de 2018 durante la pretemporada del filial azulgrana, aseguró que “jugué aquí en la época de Cruyff, que es cuando se inició todo, y se ha evolucionado en positivo. Se tienen más recursos, más datos, pero la base es exactamente la misma. Para nosotros es innegociable el estilo y el modelo de juego”.

El hombre fuerte de la cantera azulgrana, incluyendo ahora también el Barça B, es decir, el último peldaño  al primer equipo, es de los que quiere, como no podía ser de otra forma con su historial, ver en el Camp Nou el máximo de futbolistas surgidos de la base, pero “paso a paso, con cabeza y sin imponer a nadie al técnico del primer equipo”, explicó en la misma entrevista.

La cantera, así como un femenino que también ilusiona especialmente, está en sus manos. Una cosa juega a buen seguro a favor de Xavier Vilajoana, y es que, como se suele decir, ‘quien tuvo, retuvo’.

Un extremo ambidiestro

Xavier Vilajoana tuvo una cualidad en el fútbol que no se acostumbra a dar, ni siquiera en futbolistas del máximo nivel. Era ambidiestro, lo que le permitía jugar como extremo indistintamente por cualquiera de las dos bandas y también chutar las faltas con la derecha o la izquierda en función de dónde estaba colocado el balón. Los que le recuerdan de su época de futbolista también hablan de un buen regate.

En las dos temporadas que estuvo en el Barça C jugó una media de 28 partidos por campaña y sumó en los dos años más de diez goles. Se pasó al fútbol sala pese a contar con buenas ofertas del fútbol belga y suizo, pero es que desde sus inicios en la  escuela de Sant Gregori que siempre alternó los dos balones.

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