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Los vecinos de Rocafonda revelan los inicios de Lamine Yamal: "La madre cogía la de la mano al niño y le preguntaba: "Tú dónde quieres ir, ¿al Barça o al Espanyol?". Él levantó la vista y dijo: "Yo quiero ir al Barça"

La elección que marcó el destino de Lamine Yamal nació en un gesto íntimo entre madre e hijo

Atlético de Madrid - FC Barcelona I El gol de Lamine Yamal

Veloz y sin piedad: Lamine Yamal abrió la lata en busca de la remontada / Champions

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Mariona Carol

Mariona Carol

Rocafonda, un barrio humilde de Mataró, fue el primer escenario del fútbol de Lamine Yamal. Allí, entre plazas y calles, empezó a construirse una leyenda. "El niño no paraba de jugar siempre con la pelota, era un poco trasto", recuerdan quienes lo vieron crecer. No importaba la hora ni el lugar: siempre había un balón cerca.

Los vecinos lo describen como un niño tímido, educado y sorprendentemente maduro. "Era muy reservado, muy correcto, muy formado", explica uno de los responsables del club donde jugó. A pesar de su carácter tranquilo, en el campo era pura energía. Jugaba con chicos mayores, improvisaba jugadas imposibles y mostraba una naturalidad que llamaba la atención.

Incluso en sus primeros años, ya se intuía que tenía algo especial. "Veíamos que el niño tenía cosas diferentes, que hacía cosas diferentes a los niños de su edad", cuentan desde el barrio. Su talento era evidente incluso en los partidos improvisados en la plaza.

La Torreta: el club que lo vio crecer

Lamine llegó al Club de Fútbol La Torreta en la temporada 2009-2010. Era un niño más entre los 200 que pasaban por la escuela, pero su talento lo distinguió desde el primer día. "Esa misma tarde ya decían que había venido un chaval tremendo jugando al fútbol", recuerda un miembro del club.

Los entrenadores no tardaron en actuar. "A los dos o tres partidos ya lo empezaron a subir a un prebenjamín siendo escoleta", explican. Su evolución era tan rápida que parecía ir siempre un paso por delante. "Tenía un don", dicen quienes lo entrenaron. Un don que se manifestaba en cada regate, en cada decisión, en cada partido.

Incluso otros clubes intentaron ficharlo. "Lo defendimos a capa y espada", afirma uno de los responsables, recordando cómo el Ponent quiso llevárselo. Pero La Torreta sabía que aquel niño era especial y luchó por mantenerlo.

El día que todo cambió

El fichaje por el Barça se gestó en un momento íntimo, casi doméstico. El Espanyol ya había hecho una prueba y presentado un convenio. El Barça, por su parte, había enviado a su ojeador, Isidre Gil, que llegó con una convicción absoluta: "De prueba ninguna, entrará seguro".

La escena decisiva ocurrió en las oficinas del club. La madre, Sheila, tomó la mano de su hijo. El coordinador, Juanma, quiso escuchar la voz del niño: "A ver, Lamine, ¿tú dónde quieres ir, al Barça o al Espanyol?" Lamine levantó la mirada hacia su madre y respondió: "Yo quiero ir al Barça."

Lamine Yamal, made in la Masia

Lamine Yamal, made in la Masia / FC Barcelona

"Eso, como si lo estuviese viendo ahora", recuerda Juanma. Esa frase, tan simple y tan clara, selló su destino. El Barça no pidió más explicaciones. Lo quería en la Masia.

El sacrificio de una familia

El camino de Lamine no se entiende sin sus padres. Su esfuerzo fue constante, incluso en los momentos más difíciles. "Había veces que el padre no tenía dinero para llevarse al niño en el tren y yo le dejaba el dinero", cuenta el propietario del bar El Cordobés. "No me pagues el café y con este dinero paga el tren para llevar al niño a entrenar", le decía.

Su padre también soportó presiones por la decisión de su hijo de jugar con España. "Ha aguantado muchos insultos de marroquíes porque el hijo quiso jugar con España", explican desde el barrio. Pero él nunca dudó: "Mi hijo triunfará en el Barça".

El día que Lamine fue convocado por primera vez con el primer equipo, su padre rompió a llorar. El dueño del bar asegura: "Me trajo la camiseta y me dijo: ponla ahí, porque mi hijo vendrá a firmarla". Y así fue.

Xavi hizo debutar a Lamine Yamal

Xavi hizo debutar a Lamine Yamal / EFE

La explosión de un talento único

En Rocafonda, cada partido de la selección se vive como un homenaje. "En la Eurocopa éramos todos de Lamine", dicen desde la peña del barrio. Allí no existían colores de clubes: solo orgullo por el niño que había salido de sus calles.

Quienes lo vieron crecer lo tienen claro: "La selección española tiene una estrella que está entre los tres mejores jugadores del mundo". Su impacto es tan grande que ha puesto a La Torreta en el mapa mundial. "Sin lugar a duda ha puesto al Club de Fútbol de la Torreta en el mundo", afirman desde el club.

INGLEWOOD (United States), 02/07/2026.- Lamine Yamal of Spain (R) in action during the FIFA World Cup 2026 Round of 32 match Spain against Austria, in Los Angeles, USA, 02 July 2026. (España) EFE/EPA/CHRISTOPHER TORRES

Lamine Yamal jugando un partido del Mundial 2026 / CHRISTOPHER TORRES / EFE

Una vida que solo se entiende con fútbol

Tras escuchar a quienes lo acompañaron en su infancia, la conclusión es evidente: "No se concibe su vida sin fútbol". Lamine se debe al fútbol, pero el fútbol también se sostiene en jugadores como él: imprevisibles, únicos, capaces de convertir cada jugada en algo irrepetible.

Aquel niño que un día dijo "Yo quiero ir al Barça" convirtió esa frase en el inicio de una leyenda que hoy sigue escribiéndose.