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Los motivos de la destitución de Valverde

El FC Barcelona anunciará la destitución de Ernesto Valverde tras dos temporadas y media en el club

El club azulgrana temía entrar en una dinámica peligrosa que acabara en un año en blanco

Valverde deja de ser entrenador del Barça | Rubén Moreno

Ernesto Valverde ya no es entrenador del FC Barcelona. El club azulgrana anunciará, en un comunicado oficial este lunes, el adiós al técnico extremeño después de dos temporadas y media a los mandos del vestuario culé.

¿Cuáles son los motivos de este adiós precipitado? El runrún viene de lejos y su intensidad se ha modulado al ritmo que marcan los resultados del Barça y las sensaciones que ha ido ofreciendo el equipo. Después de la debacle ante la Roma, hace dos temporadas, el ruido alcanzó un volumen preocupante, pero no tanto como después de caer en Liverpool en las pasadas semifinales de la Champions. Cada episodio ha erosionado un poco más la confianza de la directiva del Barça en Valverde hasta que la derrota en semifinales de la Supercopa de España ha desembocado en una solución tan drástica como su destitución.

Los motivos de su adiós

Mantener a un entrenador en precario no era la solución idónea para el club, por eso la directiva encabezada por Josep Maria Bartomeu ha tomado la decisión de prescindir de Valverde en cuanto ha tenido asegurada una alternativa. 

En el seno de la entidad culé existía el temor de que el equipo entrara en una dinámica negativa y que los brotes verdes mostrados por el equipo a cuentagotas sean cada vez menos frecuentes. El club tiene miedo de que la tendencia que se intuye tras partidos como el del Clásico o la derrota ante el Atlético -a pesar del buen juego exhibido ese día- acabe confirmándose y los blaugrana acaben la temporada en blanco, sin ser capaces de conquistar ningún título. Bartomeu entiende que su deber era intervenir antes de que eso sucediera.

Además, desde el club se han tenido en cuenta razones de fondo que han obligado a tomar cartas en el asunto. Una de ellas es la condescendencia mostrada por Ernesto Valverde hacia su plantilla. Desde los despachos creen que la capacidad de liderazgo del técnico era inexistente y que quienes mandan en realidad en el vestuario son los jugadores. El Barça asume que, en este apartado, no toda la culpa es del entrenador y que el club, en ciertos momentos, también ha ayudado a que la plantilla acabe ejerciendo mucho más poder del que debería tener.

Tampoco acababa por convencer la apuesta deportiva del Txingurri. Lo que al principio se leyó como una declaración de intenciones por su parte, agitando a la plantilla y realizando cambios constantes en busca del mejor once posible, ahora se interpreta como la ausencia de proyecto. Demasiados futbolistas han sufrido los cambios de criterio de Valverde desde que arrancó la temporada. Los ejemplos de Aleñá y Rakitic son meridianos. Además, también han perdido la fe en su capacidad para leer los partidos, antes y durante los mismos. Sirvan como ejemplos más recientes los duelos ante Real Madrid y Atlético. 

La directiva del Barça había traspasado esa línea que separa las dudas de la certeza. Si antes Valverde generaba dudas, ahora había la certeza absoluta de que era el momento de mover el banquillo. Solo el tiempo dará o quitará la razón tras la decisión tomada. 

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